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Inmigrantes indocumentados

Este comandante de la policía era indocumentado y ahora lucha para que ICE no deporte a los 'buenos inmigrantes'

Alfred Labrada es comandante de la Policía de Los Ángeles y cruzó ilegalmente la frontera cuando era niño. Su trabajo lo pone entre los agentes de ICE que le notifican antes de hacer un operativo y los inmigrantes sin papeles que viven en los barrios bajo su responsabilidad.
30 Nov 2020 – 02:34 PM EST
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LOS ÁNGELES, California.- No abrir la puerta a un agente de ICE que no muestre una orden judicial. Verificar que porte uniforme alguien que asegura ser un “policía”. Evitar problemas con la justicia que deriven en un penoso proceso de deportación. Conocer sus derechos y exigir que se respeten.

Estos consejos suelen hacerlos activistas proinmigrantes, pero esta vez los comparte Alfred Labrada, un comandante de la Policía de Los Ángeles (LAPD) y uno de los hispanos de mayor rango en ese departamento, como si le hablara a un amigo indocumentado que tiene miedo de que lo deporten.

Labrada nació en la Ciudad de México hace 49 años y siendo niño cruzó ilegalmente la frontera. Lo pasaron dormido en una camioneta por una garita aduanal. Por cuatro años no tuvo papeles y el trámite para obtenerlos durante la administración de Ronald Reagan implicó pasar una fría madrugada haciendo fila afuera del consulado mexicano y regresar a su país natal para cumplir con el proceso migratorio.

Su madre viuda se ganaba la vida trabajando en una empacadora de huevos y limpiando casas. Él y sus tres hermanas mayores le ayudaban por las tardes, después de la escuela. Al cumplir 18 años se enlistó en la Marina estadounidense y luego ingresó a la Academia de la Policía angelina. Dice que su objetivo era cambiar esa mala imagen policial que vio en su niñez, cuando su barrio era patrullado por oficiales blancos que no hablaban español y trataban mal a las minorías.

Este comandante angelino asegura que todas esas experiencias lo hacen más sensible al acalorado debate migratorio. “La falta de confianza, el temor a Migración siendo indocumentados, son cosas que muchos de nosotros hemos sufrido y sabemos. Por eso creo que tenemos mucha pasión, especialmente yo, en ayudar a los indocumentados”, dijo en una entrevista con Univision Noticias.

En su opinión, el presidente Donald Trump está equivocado al tachar de “criminales, violadores y vendedores de droga” a los mexicanos, en particular; y a los migrantes latinoamericanos, en general. Su familia y muchas otras, subraya, son una muestra de que varios vienen buscando un mejor futuro.

“Hay muchos ejemplos, todos mis familiares: mis hermanas no han cometido delitos, mi madre tiene más de 50 años aquí y nunca ha cometido un delito. Hay gente que está trabajando mucho, tiene dos o tres trabajos para sobrevivir, para tener una buena vida; no están cometiendo delitos, están mandando a sus hijos a la escuela, están haciendo lo correcto”, expresa.

“Si la única falta que cometió una persona es entrar a este país ilegalmente, no creo que esté robando personas o cometiendo homicidios”, agrega el oficial.

Labrada está encargado de las actividades de cuatro estaciones policiales, un equipo antipandillas, un grupo de detectives de homicidios, así como de las relaciones comunitarias en todo el Sur de Los Ángeles, que es hogar de uno de los grupos más grandes de indocumentados en EEUU.

Entre ICE y los indocumentados

Literalmente, su labor lo pone entre ICE y los indocumentados. Por un lado, los agentes migratorios le notifican a su comandancia antes de acudir a uno de los vecindarios bajo su responsabilidad para evitar confusiones que podrían tornarse fatales. Por el otro, habla en foros y conversa con las personas sin papeles insistiendo que el LAPD no está colaborando en dichos operativos.

Aunque ICE insiste que las ciudades santuario están liberando criminales por la ley SB 54 (que limita la cooperación entre policías locales y Migración) y que después los recaptura porque cometieron más delitos, Labrada tiene una postura totalmente opuesta: que ayuda a que los indocumentados denuncien cuando son víctimas o testigos de algún crimen.

“No preguntamos su estado migratorio. Porque es importante que la comunidad sepa que cuando vengan a reportar delitos o si son víctimas o quieren nada más tener conversaciones con la Policía, uno de los temas que no tocamos es de dónde vinieron”, explica Labrada. “No estamos aquí para hacer el trabajo de los oficiales de migración, estamos aquí para aplicar las leyes locales y estatales”, añade.

Entrenar a los policías que todos los días patrullan las peligrosas calles del Sur de Los Ángeles es otra de sus tareas. El departamento tiene desde 1979 una política que impide indagar el estatus migratorio de una persona. Así lo explica a quienes recién llegan a sus estaciones policiales: “Yo salgo a la calle y un señor me dice: ‘Yo soy indocumentado, entré al país hace cinco años y no tengo papeles’. Yo no tengo derecho o un cargo que pueda ponerle a ese señor”, ejemplifica.

La retórica y acciones del presidente Trump se han vuelto detonadores de un vaivén de emociones para los migrantes en Los Ángeles, donde viven más de un millón de personas sin documentos. El temor bajó un poco durante la pandemia, por una moratoria que buscaba reducir la población en los centros de detención de ICE.

A Labrada le ha tocado lidiar con el miedo de quienes confunden las redadas de ICE con los retenes que colocan los fines de semana para arrestar a choferes borrachos y verificar las denuncias de falsos operativos de agentes migratorios.

“Recibí una llamada así, pero estuve investigando y realmente lo que había ocurrido es que unos jóvenes se subieron a un camión después de haber robado una licorería y los policías lo siguieron, detuvieron el camión, los bajaron y había unos oficiales que estaban en el camión con ropa civil que estaban vigilando a estos chamacos. Por eso se veían las personas de civil y tenían chamarras que decían ‘Policía’, pensaban que era Migración”, relató.

Cuando Trump hizo airadas amenazas de que ICE haría redadas en diez ciudades santuario buscando a unos 2,000 indocumentados, la Ciudad de Los Ángeles hizo un video en español tratando de calmar el miedo de la comunidad. Labrada habló en esa grabación diciendo que el LAPD no participaría en esas acciones y se volvió el blanco de quienes se oponen a las leyes proinmigrantes.

“Recibí muchos mensajes de personas (…) diciendo que no entendemos las leyes, que estamos ofreciendo santuarios para criminales”, dice Labrada, quien cree que el hecho de que estén recibiendo más denuncias de vendedores ambulantes, un oficio que mayormente ejercen personas sin papeles, es otro ejemplo de que la SB 54 sí funciona.

Pero este oficial advierte que no habrá manera de quitarles el anzuelo de ICE a quienes se meten en líos con la justicia. Porque cuando alguien llega a las cárceles del LAPD y toman sus huellas digitales para verificar su historial criminal, entonces ‘La Migra’ sabe que hay un indocumentado que quizás debe ser expulsado del país. Los buenos migrantes, insiste Labrada, no tendrían de qué preocuparse.

“Es lo que le suplico a los residentes: no manejen bajo la influencia, no cometan un delito y no habrá razón para que Migración tenga su información, porque ellos no sabrán que la persona está aquí”.

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