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Estados Unidos dejaría de ingresar $32,000 millones por el cambio de política sobre las visas de estudiantes internacionales

El anuncio del gobierno que cambia las reglas del juego para los estudiantes extranjeros en medio de la pandemia, genera preocupaciones entre los miles de alumos ya inscritos y aquellos por venir, y también en las universidades.
7 Jul 2020 – 05:30 PM EDT
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El anuncio hecho por el gobierno de Donald Trump de no permitir que estudiantes extranjeros con visas tipo F1 y M1 reciban clases en línea este otoño y que en caso de no registrarse en clases presenciales deberán irse del país o podrían enfrentar procesos de deportación, “podría tener un impacto devastador en los estudiantes internacionales, los trabajadores y universidades estadounidenses y nuestra economía”, señala una organización bipartidista de investigación y defensa de la inmigración.

El lunes la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) anunció un cambio al reglamento y dijo que prohibirá que los estudiantes universitarios internacionales se queden en Estados Unidos si las clases en su escuela se ofrecen completamente en línea debido a la pandemia del covid-19. En ese caso no podrán quedarse en el país, a menos que se transfieran a otra universidad y tomen un porcentaje de clases “presenciales”.

“Hay estudiantes que llevan tres años en Estados Unidos y de la noche a la mañana les dicen que se tienen que ir porque están tomando sus cursos en línea”, dice José Guerrero, un abogado de inmigración que ejerce en Miami (Florida). “Pero la opción de tomar clases en línea se debe a la emergencia de salud pública decretada por el gobierno en marzo a raíz del coronavirus”.

“Las universidades y los centros de estudios superiores trasladaron sus clases a internet porque cerraron las aulas para prevenir la propagación del coronavirus”, agregó. “Y ahora el gobierno los quiere castigar con esta medida”.


Los afectados

Los afectados son estudiantes portadores titulares de visas F-1 y M-1, quienes en caso de no poder transferirse de escuela o tener clases presenciales, tendrán que hacer las maletas o enfrentar un posible proceso de deportación por presencia indocumentada, advierte el New American Economy (NAE).

El anuncio hecho por ICE no solo impacta a las personas que planean ingresar a Estados Unidos con una visa tipo F-1 o tipo M-1 para cursos académicos y vocacionales, “sino también a aquellos que actualmente residen en el país”, indica el NAE.

En el año fiscal de 2018 el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) registró un total de 1.9 millones de ingresos de portadores de visa F-1 y F-2, destinada a familiares inmediatos de F-1 tales como cónyuges e hijos menores de edad solteros.

Los programas de ambas visas eran manejados por el Departamento de Estado (DOS), pero el gobierno federal trasladó la supervisión de éstos al DHS, “específicamente poco después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001”, dijo Guerrero.

Ese día 19 terroristas, la mayoría de ellos con visas de estudiantes extranjeros, secuestraron cuatro aviones comerciales y los estrellaron, dos en las Torres Gemelas del Word Trade Center, de Nueva York, otro en el edificio del Pentágono en Washington DC y un cuarto en las afueras de Pennsylvania.


El impacto

En el año fiscal 2014, según dice un estudio del NAE, “hubo casi 1 millón de estudiantes con visas temporales F-1 y M-1, lo que representa cerca del 5% de toda la población estudiantil postsecundaria”.

El reporte añade que los alumnos extranjeros internacionales generan aproximadamente “$32,000 millones en ingresos económicos anualmente” y ayudan a generar más de 300,000 empleos.

Otro dato relevante indica que los estudiantes internacionales generan un impacto económico significativo en los estados afectados por la última recesión. “Apoyan más de 13,400 empleos en Michigan y más de 20,300 empleos en Pennsylvania”, y que los aportes se mantienen de manera constante.

“Aunque representan solo el 5% de todos los estudiantes en colegios y universidades de Estados Unidos, los alumnos extranjeros gravitan hacia los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, o STEM, produciendo una gran cantidad de patentes y adquiriendo habilidades que ayudan a nuestros empleadores a innovar y competir”, añade el informe.

El estudio indica que “también gastan decenas de miles de millones de dólares como consumidores, apoyando a las empresas locales”. Y que empresas que fundaron, tales como Google, Yahoo! y Trulia emplean a cientos de miles, sino millones de trabajadores estadounidenses”.


Medida “inhumana”

Estudiantes portadores de visa J-1 dijeron a Univision Noticias que la medida anunciada por ICE es “inhumana” y que la decisión de trasladar las clases a internet fue en respuesta a la declaratoria de emergencia de salud pública decretada por el gobierno para contener la pandemia y evitar los contagios de covid-19.

“Mi universidad es una de ellas”, dice Priscila, cuyo nombre es otro y pidió mantener su identidad en el anonimato. “Todas mis clases fueron movidas a la internet y mi escuela no tiene planes de regresar a las aulas hasta enero”, señaló.

De ser así, la estudiante tendrá que cambiar de escuela o preparar las maletas e irse de Estados Unidos, de acuerdo con el avance del nuevo reglamento anunciado por ICE.

“No habrá cambios en la escuela, menos ahora que hay nuevos rebrotes y un aumento de hospitalizaciones”, indicó Priscila. “Y los 30 días que da el gobierno para cambiar de escuela no alcanza y son escasas las escuelas que tienen clases presenciales en mi área de maestría”, precisó.

Dijo además que regresar a su país es casi imposible “porque las fronteras están cerradas” y en caso de poder hacerlo “mis padres son mayores. Tengo miedo de contagiarme durante el vuelo de regreso, si es que consigo uno, y contagiarlos a ellos si logro llegar a mi país. Pero perderé toda la inversión que hice en la escuela, el dinero de la renta de apartamento y lo más importante, mi sueño de graduarme con un doctorado en una universidad de Estados Unidos”.

Otra estudiante de origen venezolano dijo que volver a su país en estos tiempos “significaría regresar a una crisis inimaginable”.


Quiénes ganan

El informe del NAE advierte que, de concretarse el cambio al reglamento de las visas F-1 y M-1, otros países que compiten con Estados Unidos en brindar estudios a estudiantes extranjeros se beneficiarán de la demanda que Estados Unidos está rechazando.

Entre ellos se cuenta Alemania, Noruega, Islandia, Finlandia, Brasil y la República Checa, “que ahora ofrecen matrícula gratuita en sus universidades públicas a estudiantes internacionales de cualquier país, incluidos los de fuera de la Unión Europea (UE).

“Alemania utiliza una Tarjeta Azul que permite a ciudadanos no pertenecientes a la UE con un título universitario y un trabajo que cumpla o supere un salario mínimo para trabajar en el país durante cuatro años, tiempo durante el cual pueden solicitar la residencia permanente”, indica el reporte.

Señala además que los Países Bajos contribuyen con hasta 770 becas anuales de €5,000 ($5,700 dólares) a estudiantes internacionales de primer año. “También otorgan a los estudiantes internacionales permisos de residencia de un año para el año anterior a su matrícula y el año posterior a su graduación”.

Australia invierte unos $200 millones de dólares australianos al año en becas para estudiantes internacionales, y ha introducido una visa de posgrado temporal “que permite a los estudiantes internacionales menores de 50 años con una licenciatura un permiso de trabajo de 2 años”, se lee en el informe.

Y en el caso de Nueva Zelanda, el gobierno tiene una visa de trabajo abierta donde los estudiantes ya no necesitan una oferta de trabajo para obtener una visa de trabajo luego de graduarse, y aquellos que obtienen un título en programas de licenciatura o maestría pueden recibir una visa de trabajo abierta de 3 años, con extensiones de 5 años.

A su vez Canadá extendió a 180 días el tiempo que los estudiantes internacionales tienen para solicitar la visa de trabajo posterior a la graduación, lo que califica a la mayoría de los graduados internacionales para una visa de trabajo abierta, que no requiere una oferta de trabajo y es válida por 3 años, indica el informe.

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