En Minneapolis, las últimas semanas tienen una banda sonora clara: s ilbatos agudos, bocinazos constantes y gritos de advertencia que recorren las calles desafiando al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Red clandestina en Minneapolis desafía a ICE y protege a inmigrantes
Para muchos, no se trata de confrontar, sino de algo más básico: alertar, acompañar y defender el derecho de las personas a vivir sin terror
No es una protesta tradicional, sino una red clandestina y descentralizada que sigue, documenta y alerta sobre los movimientos de los agentes de inmigración en plena Operación Metro Surge, impulsada por el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
¿Quién forma la red clandestina contra ICE en Minneapolis?
Esta red está formada por docentes, científicos, padres de familia, dueños de pequeños negocios y trabajadores del sector servicios; muchos permanecen en el anonimato. Su objetivo es simple pero arriesgado: proteger a comunidades inmigrantes que viven con miedo, advertir sobre la presencia del ICE y grabar lo que ocurre en las calles para hacerlo visible al mundo, según información de The Associated Press (AP).
La tensión escaló a inicios de enero de 2026, cuando el ICE anunció “la mayor redada migratoria jamás realizada”. Desde entonces, agentes enmascarados y armados, a bordo de camionetas sin identificación, se volvieron una imagen habitual en barrios con alta población inmigrante.
Más de 3,400 personas han sido arrestadas y miles de agentes federales participan en los operativos. Aunque las autoridades afirman que buscan criminales, en la práctica se han reportado detenciones al azar, uso de gas lacrimógeno cerca de escuelas y arrestos de niños junto a sus padres.
El impacto social ha sido inmediato: pacientes que dejan de acudir a consultas médicas, niños que no van a la escuela y negocios que cierran o reducen horarios. Frente a esto, la resistencia se organizó rápido.
Voluntarios se organizan para rastrear y documentar redadas del ICE
Surgieron redes de respuesta rápida que usan aplicaciones encriptadas como Signal para rastrear convoyes, registrar matrículas y alertar a los vecinos. En ocasiones, estas acciones derivan en caravanas de manifestantes que siguen a los agentes con bocinas y silbatos.
Figuras como Andrew Fahlstrom, de Defend the 612, advierten que el problema va más allá de cambios de mando dentro de las agencias. Mientras tanto, activistas como “Sunshine”, una trabajadora de la salud que patrulla vecindarios en su auto, representan el rostro cotidiano de esta resistencia silenciosa, calculada y persistente.
Minneapolis, con su tradición progresista, vive hoy una batalla urbana entre el miedo y la organización comunitaria. Para muchos, no se trata de confrontar, sino de algo más básico: alertar, acompañar y defender el derecho de las personas a vivir sin terror.
JICM









