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Abuso Infantil

40 años de abuso sexual: el escándalo que sacude a una prestigiosa escuela privada de California

The Thacher School está en el ojo del huracán por un informe propio que ventila una cultura de abusos, acoso y hasta violaciones sexuales en agravio de varios exalumnos. Los directivos del plantel jamás los reportaron ante las autoridades, reconoce su investigación.
17 Jun 2021 – 04:33 PM EDT
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La Policía de California informó que está revisando un inusual reporte elaborado por una de las escuelas de internado más prestigiosas del estado, en el cual admite que sus directivos encubrieron varios casos de abuso sexual que denunciaron sus alumnos a lo largo de cuatro décadas.

The Thacher School, la institución privada que está en el ojo del huracán, compiló además múltiples acusaciones de conducta sexual inapropiada entre estudiantes que, como el resto de las quejas que surgieron durante varios años, terminaron archivadas porque los administradores no las llevaron a las autoridades, concluye el análisis elaborado por una firma legal contratada por la escuela.

Su informe de 91 páginas identifica a seis presuntos agresores sexuales que trabajaron en la escuela Thacher, entre estos un profesor de inglés que habría violado varias veces a una de sus estudiantes desde que ella tenía 16 años y un entrenador de fútbol que fue contratado a pesar de que sabían fue señalado por tener una relación inapropiada con una jugadora en Nueva Inglaterra.

Alrededor de 20 incidentes mencionados en el reporte ya están siendo investigados por la unidad contra agresiones sexuales de la oficina de alguaciles del condado de Ventura, en cuya jurisdicción se encuentra el instituto Thacher. La agencia indicó que analiza “caso por caso” en colaboración con el plantel y la firma de abogados que entrevistó a más de 120 exalumnos, padres, profesores y directivos.


El bufete jurídico Munger, Tolles & Olson también revisó más de 40,000 correos electrónicos, mensajes de texto, documentos personales, anuarios, revistas, cartas disciplinarias, minutas de reuniones y material de la junta directiva, memorandos y notas de los administradores, así como tres cuentas de Instagram en las que denunciaron algunos de los presuntos abusos. Una de las anomalías que detectó es que algunos documentos se perdieron o los destruyeron intencionalmente, y otros jamás fueron elaborados quizás para no registrar los abusos.

“A los sobrevivientes de abusos sexuales y a sus familias en nuestra comunidad, les decimos que lo sentimos profundamente”, expresó el presidente de la junta directiva de la escuela Thacher, Daniel Yih, en una declaración que se incluye en el reporte. “Hemos aprendido mucho sobre nuestra historia durante los últimos meses, gran parte de la cual ha sido difícil de enfrentar", agregó.

Yih subrayó que los presuntos agresores sexuales ya no trabajan en el plantel. “El informe deja en claro que la junta directiva, la facultad y los administradores no protegieron a los estudiantes bajo nuestro cuidado. No escuchamos con tanta atención ni reaccionamos tan apropiadamente como deberíamos haberlo hecho”, reconoció el funcionario. “Aceptamos la responsabilidad”, recalcó.

La escuela Thacher fue fundada en 1889 como un internado exclusivo para hombres. Desde 1977 admitió mujeres. Se localiza en Ojai, una comunidad de Ventura. Su colegiatura es de 64,700 dólares anuales y tiene un promedio de 11 alumnos por clase. Sus estudiantes son originarios de 24 estados del país y el 51% son de minorías, según su página de internet. Howard Hughes, el hombre que cambió la industria de la aviación; Raúl Pacheco, cantante del grupo Ozomatli; y el actor Noah Wyle, son algunos de sus egresados.

'Varias violaciones' a una estudiante

Ninguno de los seis acusados, todos identificados plenamente en el reporte, ha enfrentado cargos.

Aunque una psicóloga que escuchó el relato de una de las supuestas víctimas denunció a un profesor ante el sheriff de Ventura en la década de 1980, el incidente no se investigó apropiadamente. Ella culpó en una carta a un administrador de la escuela por presionar a la madre de la estudiante para que no presentara cargos. Por el tiempo que ha transcurrido, ese delito habría prescrito legalmente.

La denunciante es una mujer que fue identificada por la firma legal como ‘Estudiante A’. Ella narró que, en su primer año en la Thacher en 1985, un maestro de inglés se ganó su amistad mientras ella se sentía “perdida” y extrañaba a su familia en Santa Bárbara. Una tarde, este la besó y toqueteó en la entrada de su casa. Tenía 15 años y jamás había tenido una experiencia sexual.

Unos meses después, cuando ya había cumplido 16 años y se preparaba para asistir a un campamento escolar, el profesor la violó, según su relato. Por miedo, decidió no denunciarlo en ese momento. Hasta hace unos años, ella escribió una carta en la que describió lo sucedido: “Durante mi primer viaje de campamento en mi segundo año en la escuela, sangré toda una semana después de la primera vez que fui violada. Estaba sola en el bosque con mis compañeros, sin tranquilidad o apoyo”.

La mujer contó que el maestro siguió abusando de ella “varias veces a la semana” durante su segundo y tercer año de preparatoria. Sucedía mientras él hacía lo posible para estar cerca de ella, como alejar a sus pretendientes e invitar a las amigas de ella a su casa. Fue él quien las introdujo a las drogas. Cuando lo rechazaba, narró, la golpeaba, al grado de dejarla inconsciente en una ocasión.

Toda la escuela sabía la “relación” que existía entre ambos, incluyendo dos prefectos que lo notificaron a la dirección después de verlo que salía con la estudiante del campus, platicando con ella por la ventana de su dormitorio y recibir notas pidiendo permiso para que la menor lo visitara en su casa. Pero “nada pasó”, describe el informe. La única reacción del rector de la facultad fue pedirle al maestro: “necesitas poner cierta distancia entre ella y tú el próximo año”. La respuesta del profesor fue: “como muchos otros estudiantes, ella absorbe mucho de mi tiempo y yo disfruto escucharla”.

Quien descubrió que las cosas iban más allá de un coqueteo fue una psicóloga, quien reportó ante los alguaciles de Ventura que temía se trataba de abuso infantil. Un directivo llevó a la estudiante a la estación policial sin la autorización de sus padres para que dijera se trataba de “un amorío” de dos años que incluyó relaciones sexuales “totalmente voluntarias y consensuales”. La Policía cerró el caso indicando que la denunciante “rechazó colaborar” en la investigación.

Enojada, la psicóloga le escribió una carta a uno de los encargados de la Thacher en la cual le reclamó: “aparentemente tú y la administración escolar convencieron a la madre de que sería lo mejor para (se oculta el nombre de la alumna) no presentar cargos, porque la aislaría de sus compañeros”.

La mujer les dijo a los abogados que un decano del instituto la presionó para obtener detalles de los encuentros sexuales con el maestro y durante la descripción le preguntó si lo había disfrutado. El profesor señalado renunció, pero jamás fue siquiera entrevistado por los alguaciles.

Quejas contra un director y un entrenador

El mismo directivo que revisó la denuncia de ‘Estudiante A’ fue el blanco de acusaciones que empañaron su larga gestión (desde 1975 y hasta su renuncia en 1992). Otra investigación independiente ventiló que había cometido “un patrón de conducta verbalmente ofensiva y toqueteos indebidos”, participando en al menos 17 incidentes, en uno de los cuales le agarró los glúteos a una alumna en su casa. El directivo señalado falleció hace unos años sin haber sido señalado ante las autoridades por esas denuncias.

Hay varios casos de ese tipo. El reciente informe también describe cómo otro exdirector contrató en 1987 a un entrenador de soccer que él mismo despidió por tener una relación inapropiada con una jugadora en una institución en Nueva Inglaterra. Lo trajo, detalló, solo por su capacidad profesional.

Pero exalumnos narraron que ese entrenador acosaba a las alumnas de The Thacher School. Un maestro reportó que él pasaba mucho tiempo con una estudiante en su casa y en su auto. No se tomaron cartas en el asunto, ni siquiera cuando dos padres fueron al plantel para denunciar que su hija había sido invitada por el coach a su casa, donde le dio un masaje en la espalda y en sus hombros.

Esa alumna y otras dos, ya siendo universitarias, volvieron a la Thacher en junio de 1997 para hablar del comportamiento del entrenador, pero dijeron que el director que lo contrató lo justificó diciendo que quizás actuó de esa manera porque se sentía “solo y confundido”. El caso jamás se reportó a la Policía.

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