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Elecciones 2016

Ganadores y perdedores de esta campaña (hasta ahora)

Más allá de los candidatos, entre los ganadores de esta campaña están los Obama, Mitt Romney o las televisiones. Entre los perdedores, Bill Clinton, Peña Nieto y el votante.
5 Nov 2016 – 8:24 AM EDT

Este martes termina la campaña más impredecible, agresiva y exasperante en el recuerdo. Más allá de Hillary Clinton y Donald Trump, la carrera ha dejado una larga lista de ganadores y perdedores.

Aquí va una selección de personas, lugares y objetos que han tenido sus momentos de gloria o de escarnio en el último año y medio.

GANADORES

Los Obama

El presidente Barack Obama y su esposa Michelle son las dos figuras públicas en política más populares de Estados Unidos.

El caso del presidente es algo inusual al final del segundo mandato. El nivel de aprobación de Obama es similar al de Ronald Reagan a estas alturas y contradice las dudas que tiene la población sobre la buena dirección del país.

Por ello la campaña de Clinton ha utilizado a los dos para hacer campaña en nombre de la candidata demócrata con una intensidad también poco habitual.

Los mejores discursos de la convención demócrata en julio fueron los de Barack y Michelle Obama.

En estas últimas semanas, Michelle en particular se ha convertido en la más poderosa oradora en campaña y la más efectiva en sus críticas a Trump.

La pareja es joven y queda la incógnita de cómo estarán involucrados en la vida pública después de la Casa Blanca.


Las cifras de audiencia

Los debates de las primarias y de las elecciones presidenciales han batido récords de audiencia para las televisiones, Facebook o las webs de los medios. Cualquier material relacionado con la campaña ha tenido éxito de público.

Como consecuencia, también se han disparado los ingresos por publicidad. La CNN estima que va a ganar 100 millones de dólares más que en cualquier año electoral normal.

El éxito de la retransmisión de los mítines de Donald Trump, una estrella de reality show obsesionada con llamar la atención, ha generado buenos resultados de tráfico o de espectadores y también la relación adictiva de Trump con medios que por ejemplo daban menos espacio a los mítines más serios de los rivales republicanos del empresario.

El buen reporterismo

Republicanos y demócratas han criticado a la prensa.

Trump ha sido el político más agresivo de la historia de Estados Unidos contra los periodistas y la libertad de información: con insultos directos a los reporteros identificándolos por el nombre y señalándolos dentro de sus mítines para que los seguidores los abucheen o se acerquen a amenazarlos. También ha pedido restricciones a la primera enmienda de la Constitución.

Los demócratas, más suaves, se han quejado de la equidistancia de los periodistas o de la información de los fallos de su candidata y han limitado el acceso de los reporteros a Clinton.

Pese a la presión y las críticas de los dos lados, las grandes historias que han marcado la campaña han sido gracias a los buenos reporteros. Así sabemos cómo presumía Trump de acosar a las mujeres, cómo evitó pagar impuestos o cómo engañó a sus seguidores hispanos. Así sabemos cómo Bill Clinton manejó su fundación aprovechando el cargo público de su mujer y así descubrimos por primera vez que Hillary Clinton utilizaba un servidor privado para su e-mail.

El GIF del contenedor ardiendo

Ha sido la campaña de los GIF como medio de expresión de emociones políticas. El que resume el ambiente de la campaña más hostil y perjudicial para la democracia es uno sencillo, el del contenedor ardiendo.
El GIF fue tomado de un vídeo de un incendio en 2012 en Los Ángeles, en Hollywood, según este artículo.

Mitt Romney

La imagen del candidato republicano de 2012 ha ido mejorando desde que perdió las elecciones.

El documental sobre él de 2014, Mitt, ya mostró un retrato más personal y cercano que no logró transmitir durante su campaña.

Pero en este ciclo electoral en particular ha sido uno de los héroes republicanos. Romney advirtió de los peligros de Trump cuando todavía los votantes y los líderes del partido podían evitar que fuera candidato.

El discurso a principios de marzo de Romney hacia un retrato detallado de por qué Trump no debía ser el candidato ni por su temperamento ni por su falta de principios o de ideas y cómo acabaría de mal la carrera para los republicanos. La mayoría no le escuchó.

Las gorras de Trump

El eslogan del candidato republicano ha hecho de su eslogan impreso en gorras rojas uno de los símbolos más reconocibles de esta campaña.

Las burlas de sus rivales han hecho que, incluso de broma, se hayan difundido más gorras paralelas. Es una buena noticia para los vendedores ambulantes, que también han ganado más en esta campaña que otras.

Nueva York

Los dos candidatos tienen relación con Nueva York (Trump nació en Queens y Clinton fue senadora por el estado y vive al norte de la ciudad) y han gestionado su campaña desde Nueva York, algo inusual.

Clinton se instaló en Brooklyn y Trump, en la Trump Tower.

Las noches electorales de los dos serán en la ciudad, olvidada a menudo en la campaña dado que su voto ya se da por descontado para los demócratas.

Trump salió en defensa de la ciudad cuando en un debate en las primarias Ted Cruz atacó “los valores de Nueva York”.


Alec Baldwin

Su imitación de Donald Trump en Saturday Night Life es una de las más celebradas de los últimos tiempos. El actor ha calcado los gestos, el tono de voz y el mensaje de Trump, en especial en la imitación de los tres debates presidenciales.

Ana Navarro

La consultora republicana de Florida era conocida en el estado por su cercanía a Jeb Bush y a Marco Rubio y la CNN la utilizada de vez en cuando como comentarista, pero este ciclo electoral se ha convertido en una de las portavoces de la causa anti-Trump más demandadas por su particularidad.

Navarro es una convencida republicana, nacida en Nicaragua y bilingüe que dice nunca podría votar a Clinton y que ataca a Trump.

Su momento estelar fue cuando reprochó a una defensora de Trump que se escandalizara porque Navarro utilizara en televisión las palabras vulgares del candidato republicano.

Megyn Kelly

En el primer debate republicano, la presentadora de Fox News hizo la pregunta que sería la clave de la campaña sobre los insultos de Trump a las mujeres.

La pregunta provocó además el comentario machista de Trump sobre la supuesta menstruación de la presentadora y uno de los momentos que anticipaba los problemas del candidato republicano con las mujeres, la realidad y el autocontrol.

Sus interrogatorios calmados y críticos con republicanos y demócratas le han dado más relevancia a su programa en horario de máxima audiencia.

PERDEDORES

El votante

El 8 de noviembre el votante estadounidense se encuentra con una elección entre las dos opciones que menos le gustan al menos desde que se hacen encuestas.

Tanto Clinton como Trump tienen récord de impopularidad. La mayoría de los votantes quieren que acabe ya esta campaña y temen que haya violencia en las urnas. Algunos colegios han suspendido las clases el día de las elecciones o han pedido no ser sede electoral.

El desgaste por los escándalos y los insultos y los mensajes negativos sobre el país han tocado el humor de los votantes.


Bill Clinton

El expresidente ayudó hace cuatro años al presidente Barack Obama a ganar la reelección con un buen discurso en la convención demócrata y algunos mítines.

Aunque ha hecho campaña este año también por su esposa, Clinton parece tener menos energía y sus escándalos sexuales del pasado han vuelto a la actualidad para ensombrecer la carrera presidencial.

Hillary Clinton apenas comentó las acusaciones de asalto sexual contra Trump por temor a tener que defender otra vez a su marido.

La Fundación que montó Bill Clinton también le ha traído problemas por las posibles interferencias de los donantes con la posición de Hillary en el Departamento de Estado.

Su papel como consorte en la Casa Blanca tampoco está claro. Hillary ha prometido a Michelle Obama que será ella quien cuide del huerto.

Gary Johnson

El candidato libertario podría haber cosechado más votos este año por la decepción de los votantes con los líderes de los grandes partidos, pero su comportamiento errático y su desconocimiento de información básica para un aspirante a líder de Estados Unidos lo han hundido a los ojos incluso de los votantes más provocadores.


Los ataques de ira del candidato también han añadido más tensión a una campaña ya difícil de sufrir.

Ha perdido el control varias veces con la prensa. Hay varios ejemplos de él gritando a los periodistas y al menos uno de él sacando repetidamente la lengua sin motivo aparente.

El partido republicano

Los republicanos tenían una de las mejores posiciones a priori para estas elecciones presidenciales.

Terminaba el segundo mandato de un presidente demócrata, había desencanto con la dirección del país después de una crisis económica que ha dejado rastros en algunas regiones y tenían más aspirantes que los demócratas.

Tenían para elegir, con candidatos de edad, genero, raza e ideología variados, entre ellos el hispano Marco Rubio, el conservador Ted Cruz, el experimentado Jeb Bush, la empresaria Carly Fiorina o el libertario Rand Paul.

Pero escogieron a un hombre de 70 años sin experiencia ni conocimientos básicos que basaba su triunfo en parte sobre los instintos racistas de algunos votantes.

La relación ambivalente de los líderes republicanos con su candidato ha llevado a enfrentamientos internos y varias fracturas de futuro incierto.

Los más conservadores han quedado en una situación vulnerable al apoyar a un hombre que va en contra de todos los principios morales que han defendido durante décadas y los más críticos están pagando el precio de la ira de los seguidores de Trump. Lo que quede del partido se verá a partir del 9 de noviembre.

El 'town hall'

Los debates presidenciales fueron un ejercicio de descontrol e insultos doloroso de ver.

El que salió perdiendo fue, sobre todo, el segundo, que tenía el formato de town hall donde preguntan los votantes. Hubo pocas preguntas de la audiencia, los candidatos apenas las contestaron y el ambiente era tan tenso que los ciudadanos parecían aterrados ante el espectáculo en el escenario.

La comisión que organiza los debates, y que cobra por ello 2 millones de dólares por cada uno, no hizo su papel de árbitro entre los candidatos, no protegió a los periodistas y los votantes que preguntaban y dejó que el candidato republicano en particular se burlara de una de las prácticas democráticas más envidiadas y efectivas de Estados Unidos.


El email

El hecho de que Clinton utilizara un servidor privado y no el del Departamento de Estado para parte de sus emails ha apuntalado la idea de que la candidata demócrata tiene algo que esconder y ha recordado su tendencia al secretísimo desde que estaba en la Casa Blanca.

Clinton se ha excusado asegurando que no es una persona que controle bien la tecnología y que no debería haber utilizado un servidor privado.

Los emails de John Podesta, su jefe de campaña, hackeados y publicados por Wikileaks con la ayuda de Rusia también han creado una situación incómoda para Clinton al mostrar las críticas internas a la candidata o el compadreo con algunos cargos del partido que supuestamente tenían que ser neutrales en las primarias demócratas.

Trump asegura que él no utiliza email.

Los correos electrónicos también han decaído como instrumento para recaudar dinero. Las campañas utilizan más el SMS o Facebook.

James Comey

El director del FBI, James Comey, es un obseso de su independencia. Pero ha fracasado en su intento de protegerse y de salvaguardar la imagen de su agencia con la carta de información al Congreso sobre posibles novedades en la investigación de si Clinton gestionó bien la información confidencial cuando era secretaria de Estado.

Comey ha recibido ha sido atacado con dureza por parte de demócratas y republicanos por destacar los posibles avances antes de tener si quiera acceso a los emails de Huma Abedin, la asesora de Clinton, por dar informaócin sobre una investigación en curso y por interferir en el proceso electoral. Su carta además ha desvelado una guerra interna y política en una agencia que debe estar al margen de campañas.

Peña Nieto

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha tenido uno de los peores papeles en esta campaña estadounidense. Su país ha sido insultado repetidamente por Trump, que ha llamado a sus ciudadanos inmigrantes violadores y criminales, se ha burlado repetidamente de las personas de origen mexicano y ha asumido que puede imponer el pago de un muro.

Pese a ello, Peña Nieto invitó al candidato republicano a México mientras estaba en plena operación para intentar lavar la cara a su campaña y atraer algunos votos de hispanos republicanos preocupados por su retórica y sus acciones.

Peña Nieto le dio a Trump el podio más presidencial de la campaña, junto a un líder de un país vecino, como si estuviera en visita de Estado, unas horas antes de que Trump diera otro discurso contra los inmigrantes en Arizona y asegurara que México iba a pagar por el muro.


Univision Noticias ofrecerá los resultados en vivo de las elecciones presidenciales el próximo martes día 8 a partir de las 07:00 pm EST.

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