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Elecciones 2016

La revuelta de los inquilinos de un edificio llamado Trump: el nombre más tóxico de Nueva York

Los inquilinos de un grupo de edificios llamados Trump Place se han movilizado para que se elimine esa denominación que consideran ofensiva para ellos y los empleados.
25 Oct 2016 – 03:21 PM EDT

Trump Place es un complejo de rascacielos que se asoman al río Hudson en Riverside Park. En este trecho de parque suele haber exposiciones y aquí empieza la mejor parte del carril bici hacia el norte. El lugar está a pocos pasos del Lincoln Center, la sede de la Ópera y de la Filarmónica de Nueva York. Y le corresponde uno de los mejores colegios públicos de la ciudad.

Pero se llama Trump.

Los edificios ni siquiera son propiedad del promotor ya, sino de una empresa de Chicago llamada Equity Residential que se quedó con el nombre para unos edificios construidos en 1999, cuando "Trump" tenía la connotación de marca conocida en una ciudad donde el crimen todavía era alto y esa zona no estaba tan desarrollada.

Pero en 2016, para los residentes de Trump Place el nombre es ahora un problema. Más de 370 personas han firmado una petición online para que se cambie la denominación en una iniciativa empezada por varios vecinos.

“El vergonzoso tratamiento de las mujeres de Trump, su historial de racismo, sus ataques contra los inmigrantes, su burla de los discapacitados, su maniobra para no pagar impuestos, sus repetidas mentiras, todo eso es la antítesis de los valores en los que creemos nosotros y nuestras familias”, dice la petición lanzada por tres vecinos, entre ellos Linda Gottlieb, productora de televisión y de la película Dirty Dancing.

Los vecinos citan, en particular, que buena parte del personal pertenece a minorías y que trabajar en un edificio que lleve el nombre de Trump es un “insulto” hacia ellos.

Ya no es atractivo

Los residentes en esos edificios llevan varios meses comentando la reacción de cualquiera al descubrir el nombre del edificio donde viven.

“Cada vez que te trae un Uber o un taxi a casa, hay un comentario sobre Trump y casi siempre en forma de queja. Trump ha pasado de ser una estrella de la televisión en plan bufón a ser alguien realmente ofensivo”, me explica Vishal Misra, profesor de Ingeniería Informática de la Universidad de Columbia y que vive en el edificio con su familia desde hace tres años.

Se mudó allí por la cercanía del colegio que quería para su hija cuando la ciudad cambió la distribución y el edificio donde vivía antes quedó fuera de la zona a la que le correspondía esa escuela con muy buena fama. Le encanta el barrio y aunque siempre se sintió “algo incómodo” con el nombre, no lo había notado como algo tan controvertido hasta hace algunos meses. “El nombre ya no es atractivo”.


Misra, que nació en India y lleva 23 años viviendo en Estados Unidos, cita como momentos clave los insultos de Trump a los inmigrantes mexicanos, al juez de apellido hispano que lo investiga y a la familia del soldado asesinado. El inquilino escribió a la empresa que gestiona el edificio y la respuesta fue que apreciaban sus comentarios y los estudiarían. Ahora otros vecinos han empezado la petición online.

La mayoría de los que viven aquí son profesionales con familias, en especial abogados, banqueros y profesores. El alquiler de un apartamento de un dormitorio ronda los 4.000 dólares mensuales, aunque en los últimos meses el precio ha dejado de subir.

Los vecinos están preocupados por el efecto que tiene en sus hijos vivir en un edificio que se llama así. Misra cuenta que el hijo de 12 años de un vecino repitió la expresión “ grab them by the pussy” ( "cogedlas por la vagina" con un nombre vulgar) de Trump. “No podemos dejar que nuestros hijos se acerquen a la televisión”, explica.

Misra y otros vecinos quieren que Trump asuma alguna “responsabilidad” por lo que ha dicho y ha hecho estos meses. “No es suficiente con que pierda las elecciones”, dice el profesor.
La empresa propietaria, Equity Management, dice que según el contrato tiene que mantener el nombre de Trump unos meses más, pero que ya está “tomando en consideración” la preocupación de los vecinos.

El primer efecto es que están cambiando los uniformes y la papelería para que desaparezca el nombre del Trump y se utilice sólo la dirección de los edificios. Quitar las letras gigantes del edificio costará más y es improbable que el 8 de noviembre los vecinos no vean el nombre del candidato republicano en su pared.

Algunos de los comentarios en la petición critican a los residentes por no optar por mudarse. Pero los inquilinos replican que tienen contratos que, en Nueva York, cuesta miles de dólares romper.

Éste es uno de los barrios más demócratas del distrito más demócrata de una ciudad demócrata. Justo al lado está el código postal que más ha donado a candidatos demócratas en 2016 en todo el país: el 10023, del Upper West Side.

Pero entre los cerca de 1400 apartamentos de estos edificios, también se encuentra algún seguidor de Trump. Al menos en abril. En las primarias republicanas de Nueva York, en las manzanas donde están esos edificios le votaron 42 personas. En las mismas manzanas, 177 votaron por Hillary Clinton en las primarias demócratas.

El daño de la campaña

El nombre salvó a Trump de los efectos de la quiebra a principios de los años 90. Los bancos consideraban entonces que el valor que tenían sus hoteles, edificios de inquilinos o casinos era ese nombre y si permitían que cayera también bajaría más el precio de todas las propiedades.

Pero eso ha cambiado. La empresa de Trump va a lanzar una cadena de hoteles que no lleva su nombre. Algo inusual. La cadena se llamará Scion.

Las reservas en sus hoteles han caído desde que empezó su carrera presidencial. En los primeros seis meses de 2016, un 58%, según la web de reservas Hipmunk. La empresa de Trump no publica cifras sobre su actividad.

Antes de que se presentara su nombre ya empezaba a ser controvertido para algunos. El nombre de Trump fue eliminado de un rascacielos de la Quinta Avenida en 2003. La organización pidió que fuera un sábado a medianoche para que no hubiera fotos de cómo se quitaban las letras. El Daily News estaba allí.


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