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Por qué Michelle Obama hace campaña por su antigua enemiga como no la hi...

La primera dama Michelle Obama habla durante un acto de campaña para la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton el jueves 13 de octubre de 2016 en Manchester, New Hampshire. (AP Foto/Jim Cole)

Por qué Michelle Obama hace campaña por su antigua enemiga como no la hizo por su marido

Por qué Michelle Obama hace campaña por su antigua enemiga como no la hizo por su marido

La primera dama tuvo una relación tensa durante las primarias con los Clinton y no los considera amigos, pero se ha convertido en la mejor portavoz para Hillary Clinton en esta campaña.

La primera dama Michelle Obama habla durante un acto de campaña p...
La primera dama Michelle Obama habla durante un acto de campaña para la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton el jueves 13 de octubre de 2016 en Manchester, New Hampshire. (AP Foto/Jim Cole)

En sus primeros años en la Casa Blanca, una de las obsesiones de Michelle Obama y del equipo de su marido era que no se pareciera a Hillary Clinton. Durante la lucha por la reforma sanitaria, la primera dama ni siquiera pudo hablar en defensa de la Administración para no recordar el esfuerzo de su predecesora en los años 90.

“No quiero ser como Hillary Clinton. No puedo ser así”, llegó a decir Michelle a un asesor para demostrar que no quería meterse en los detalles de la política, según cuenta el libro The Obamas de Jodi Kantor.

Michelle Obama se ha convertido ahora en la portavoz más eficaz haciendo campaña por la mujer con la que tuvo mala o poca relación durante años y de cuyo modelo quería huir. La pasión con la que Michelle Obama está pidiendo el voto por Clinton sorprende ahora no sólo por la fría relación entre las dos mujeres, sino por la reticencia de la actual primera dama hacia la política.

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El efecto Trump

“Me ha sorprendido lo apasionadamente que está haciendo campaña por Hillary”, me explica Kate Andersen Brower, que ha escrito un libro sobre las primeras damas, First Women, donde también retrata la distancia entre Michelle y Hillary. “Si fuera ante cualquier republicano distinto de Trump creo que no lo estaría haciendo. Pero lo siente de manera muy personal. Trump ha atacado a su marido y ella está de verdad preocupada por el peligro que sería tener a Trump de presidente”.

El poderoso discurso de Michelle en New Hampshire en contra de Donald Trump por su actitud hacia las mujeres pasará a la historia de esta campaña, pero no es el primero que ha dado a favor de Clinton de manera tan eficaz. El discurso en la convención demócrata sólo tenía de competencia el de su marido.

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Y la campaña de Clinton la está mandando desde hace semanas a los lugares clave sobre todo para movilizar a las mujeres, los jóvenes y los negros en Pensilvania, Carolina del Norte o Virginia.

Una relación fría

Michelle aquejó la campaña agresiva de los Clinton contra su marido en las primarias de 2008. Estaba especialmente dolida con Bill Clinton por comentarios considerados racistas sobre las capacidades de Barack.

“El rencor” entre Barack Obama y Bill Clinton “tardaría años en pasarse del todo”, según cuenta David Axelrod, el estratega de Obama, en su autobiografía Believer.

Axelrod también retrata las horas bajas de Michelle en aquella campaña, especialmente cuando dio algún discurso irritada por los ataques contra su marido.

“Michelle es una persona cálida, inteligente y a menudo divertida, pero cuando está enfadada puede ser hiriente y parecer sarcástica", escribe Axelrod.

Algunos asesores de la primera dama dicen que siempre ha considerado poco a los Clinton, pese a que su propia madre, Marian Robinson, admiraba a Hillary Clinton cuando era senadora.

Durante los años de Hillary Clinton como secretaria de Estado la relación se recompuso, pero los Obama nunca fueron íntimos de los Clinton. En marzo de 2013, el presidente y su esposa invitaron a Bill y Hillary a cenar durante más de tres horas, pero ése es el único encuentro de las dos parejas más cordial del que hay rastro.

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Este año, según cuenta Kate Andersen Brower, Michelle Obama prefería que se presentara Joe Biden.

“Hillary y Michelle no son amigas… Son personas muy diferentes. Tienen diferentes prioridades. Michelle está impaciente de irse de la Casa Blanca. Hillary está impaciente por entrar”, dice la periodista experta. “Michelle se lleva mejor con Laura Bush porque se parecen en el sentido de que no les gusta la política”.

La primera dama tiene una relación buena con los Bush, que desde el principio mostraron cordialidad hacia los nuevos inquilinos. El abrazo de Michelle a George W. Bush durante la inauguración del museo de historia afro-americana es un gesto más que denota algo especial que no tiene, en cambio, con los Clinton.

Pero más allá de las diferencias, la campaña de Hillary Clinton ha sabido utilizar bien a Michelle y a Barack Obama especialmente en este momento contra Trump.

Hillary Clinton ha estado callada en la última semana en la que múltiples mujeres han relatado asaltos sexuales parecidos de Trump. El recuerdo de la historia sexual de Bill Clinton incomoda a la actual candidata y la devuelve a los años 90 en los que tuvo que salir defendiendo la conducta de su marido.

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La cautela extra

Michelle Obama es ahora una de las figuras públicas más populares de Estados Unidos, algo que también es resultado de su atención cautelosa a la imagen y al mensaje desde que llegó a la Casa Blanca. Tras ser criticada durante la campaña, Michelle sintió que iba a tener más presión por ser la primera mujer negra en la Casa Blanca y, según sus asesores, siempre fue más cuidadosa que nadie para no dar pasos en falso.

Durante años, eso supuso no hacer eventos políticos. Tanto que el personal de la Casa Blanca ya bromeaba sobre la imposibilidad de separar a Michelle de sus hijas para que acudiera a un acto público o diera un discurso. En 2012, aceptó participar más activamente en la campaña, pero también con un control cuidadoso del mensaje y del número de mítines.

Michelle Obama durante un evento sobre educación en la Casa Blanca con l...
Michelle Obama durante un evento sobre educación en la Casa Blanca con la directora de Glamour, Cynthia Leive, y la actriz Yara Shahidi.

Estas elecciones son, de hecho, la primera ocasión en la que Michelle Obama se muestra más liberada y está dando discursos más políticos.

El primero que marcó una nueva etapa para Michelle fue el que dio en mayo de 2015 en la Universidad de Tuskegee, en Alabama. En el discurso de graduación, contó sus propias preocupaciones por ser la primera afroamericana en ocupar el puesto de primera dama. “¿Era demasiado ruidosa, demasiado enfadada, demasiado masculina? ¿O era demasiado suave, demasiado suave, no demasiado mujer de carrera?”

También relató cómo la afectó la portada del New Yorker de 2008 en la que aparecía como una pantera negra con un arma en la Casa Blanca, que pretendía ser una crítica a la visión de algunos estadounidenses, pero que disgustó a la aspirante a primera dama. “Era una sátira, pero sinceramente, me dolió. Me hizo preguntarme cómo me veía la gente”.

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Contó que decidió olvidar el “ruido” y concentrarse en dos misiones: seguir siendo la mejor “madre-en-jefe” y aprovechar la plataforma de la Casa Blanca para tener “impacto” en las cosas que le importaban, como la educación y la alimentación de los niños o el cuidado de los veteranos.

“El camino no va a ser fácil. Especialmente para gente que es como vosotros y como yo”, dijo en el college donde la gran mayoría de los estudiantes son negros. “Habrá momentos en los que sintáis que os pasan por encima o que vean sólo una fracción de lo que realmente sois”.

El futuro político

Sin mencionar el controvertido de Black Lives Matter o meterse en los detalles Michelle ha hablado en estos meses de raza y de tensiones sociales. Se ha metido por primera vez a fondo en política. Sin perder la compostura y sin mencionar su nombre, ha atacado a Trump con más fuerza que nadie.

Ahora algunos demócratas en Chicago dicen que les gustaría que ocupara algún cargo público en Illinois y sugieren que se presente al Senado o a la Alcaldía de Chicago, según el Washington Examiner.

El impacto de sus últimos discursos ha llamado la atención a políticos en activo de todo el mundo. “Michelle, tus tomates son muy buenos. Pero después de las últimas semanas, déjame ser sincero, tus discursos son mejores que tus tomates”, dijo Matteo Renzi, el primer ministro italiano, durante la cena de Estado en la Casa Blanca este martes.

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Pero Michelle y su entorno repiten que a ella no le gusta la política.

En enero, durante un town hall en Louisiana, un hombre preguntó al presidente Obama si se podría convencer a la primera dama para que se presentara a la Casa Blanca. Ante la cuestión, el público aplaudió y gritó con cánticos de aprobación.

El presidente contestó: “Hay tres cosas seguras en la vida: la muerte, los impuestos y que Michelle no será candidata a presidenta”.

Finalmente, no olvides ver el tercer y último Debate Presidencial tanto en español como en inglés en las plataformas de Univision.

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