Un número creciente de
consumidores en Estados Unidos está
cambiando sus patrones de compra al exigir mayor calidad, mejor
servicio e instalaciones limpias sobre los precios bajos. Según expertos financieros, los
compradores adoptan un enfoque más intencional en sus gastos diarios, reservando presupuesto para obtener
experiencias de mayor valor durante los
fines de semana a pesar del alto costo de vida.