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Desapariciones

El México de los desaparecidos: del dolor al activismo

La indignación de una mujer ha unido a decenas de familias que buscan a sus seres queridos. Juntos han tomado el pico y la pala con la esperanza de encontrarlos en alguna parte del país.
3 Sep 2016 – 8:47 PM EDT


Casi 14 mil personas desaparecieron en México entre 2013 y 2016. Si sumamos la cifra de desaparecidos en lo que fue el mandato de Felipe Calderón (2006-2012) tenemos la escalofriante cifra de más de 27 mil desaparecidos en todo el país en apenas 10 años. “Digamos las cosas por su nombre: hay que hablar de un Estado fallido, pero también de una sociedad fallida e indiferente; la sociedad también está fallando”.

De María Herrera supimos al verla en televisión exigiéndole justicia al entonces presidente Felipe Calderón por la desaparición de cuatro de sus hijos y otros familiares en agosto de 2008. En un encuentro del mandatario con gente del poeta y activista Javier Sicilia en 2011, Herrera se robó los titulares expresando su dolor de madre, mientras Calderón se comprometió con ella a ayudarla a encontrar a sus seres queridos.

“Cuando te pasa esto, te llenas de dolor y de impotencia. Crees que eres el único que está pasando por ese infierno y no entiendes por qué. Desafortunadamente, al salir a la calle te das cuenta de que miles de personas están en la misma situación. Por eso pasamos de la indignación a la acción, porque no podemos quedarnos conformes al ver que nadie hace nada para encontrar a nuestros seres queridos”, cuenta a Univision Noticias María Herrera, esa misma mujer con el rostro marcado por el dolor.


No sin cruzar un camino de desilusiones y puertas cerradas, María y su hijo Juan Carlos Trujillo encontraron un lugar en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad de Javier Sicilia, formado tras el asesinato de su hijo. Ahí mismo, Emilio Álvarez Icaza les aconsejó formar un grupo propio, dedicado de lleno a buscar a personas desaparecidas.

¿Por qué hacerlo? “El gobierno no quiere, no puede y no sabe, pero tampoco le interesa encontrarlos”, afirma Juan Carlos Trujillo, hoy en día el presidente de la Asociación Civil Familiares en Búsqueda María Herrera y miembro de la Red Enlaces Nacionales. Cuarenta grupos conforman hoy por hoy la Asociación Civil, que trabaja en el país entero buscando y encontrando fosas clandestinas con restos humanos en diversos puntos del territorio.


“Necesitamos replicar las buenas prácticas del proceso de búsqueda y poder generar un mecanismo social”, indica Trujillo, que precisa que este proceso tiene tres ejes rectores a corto, mediano y largo plazo. Se trata de, efectivamente buscar y encontrar a lo largo y ancho del país, tener diálogos institucionales –aunque reconoce que los resultados no han llegado—y finalmente pretenden que la desaparición sea reconocida como un delito en México.

La Red de Enlaces, cuentan, ha exhumado más de 10,000 piezas de restos humanos, consiguiendo capacitación como pueden, trabajando en el campo con picos, palas y usando una varilla afilada en una de sus puntas para hurgar bajo la tierra. Dan con las fosas por la información que la propia gente de las localidades les da y saben que en el terreno deben desconfiar de los bultos desacomodados de tierra.


“Dicen por ahí que el que busca encuentra. Hay muchas rutas para encontrar, pero jamás perdemos de vista que quien desapareció es un ser humano, quien se lo llevó es un ser humano y el que, en dado caso, lo enterró es también un ser humano. No tenemos ni la capacitación ni las herramientas que quisiéramos, pero sí superamos al Estado en ello porque ni siquiera tiene interés. Lo único que tiene es dinero”, relata Juan Carlos.

Una de las más recientes búsquedas tuvo lugar en Amatlán, en el convulso Veracruz. La familia Herrera consideraba poco probable hallar ahí a los suyos, pero fueron “a buscar a los familiares de alguien más, para encontrarles la paz que nosotros necesitamos. Si ese mensaje se difunde quizá otros lo tomen y encuentren por nosotros a los nuestros”, dice el hombre.


Sin embargo, el dolor de María también se encamina en otro sentido: “¿ qué está haciendo la sociedad al respecto? No nos respaldan, ni siquiera nos voltean a ver y no quisiera que tuvieran que pasar por lo mismo que nosotros para ser solidarios tan solo en exigirle cuentas al gobierno”.

Más allá de los recursos que le hacen falta a la Asociación Civil para seguir con una labor que debieran realizar las autoridades, Juan Carlos Trujillo coincide y consigna: “Solo le tengo miedo a todos, pero juntos no le tengo miedo a nadie. También hacen falta manos, ojos, corazón. No se trata de que me ayuden a mí, sino de que piensen que las familias de las víctimas no somos los únicos responsables de cambiar la situación. Del Estado ya no podemos esperar nada, más que nos deje trabajar, hacer algo que es su trabajo”.

“Necesitamos el respaldo de la sociedad, que sepan lo que estamos haciendo y que lo estamos haciendo por todos, no es por nosotros”, concluye.

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