Una familia hispana de tres integrantes —una madre y sus dos hijos— permanece desaparecida desde el 30 de enero de 2026, tras ser vistos por última vez en su hogar en el condado de Mobile, en Alabama. Las circunstancias de su desaparición han encendido las alarmas de vecinos, autoridades locales y federales.
Familia hispana desaparece en Alabama: las autoridades describieron una escena inquietante
Aurelia Choc Cac, de 40 años, su hija Niurka Zuleta Choc, de 17, y el pequeño Anthony Garcia Choc, de 2, fueron vistos por última vez el viernes 30 de enero en su residencia en Ben Hamilton Road, pero desde entonces no se ha tenido comunicación y nadie ha mostrado señales de saber dónde están.
Aurelia Choc Cac, de 40 años, su hija Niurka Zuleta Choc, de 17, y el pequeño Anthony García Choc, de 2, fueron vistos por última vez el viernes 30 de enero en su residencia en Ben Hamilton Road, pero desde entonces no se ha tenido comunicación y nadie ha mostrado señales de saber dónde están, detalló la Oficina del sheriff del condado de Mobile, citada por medios locales.
Las autoridades describieron a Aurelia como una mujer de cabello negro, 5 pies de altura (1.52 m) y unas 140 libras de peso (63.5 kg). Fue vista por última vez con una chaqueta color burdeos y pantalones deportivos color beige. Por su parte, la oficina del sheriff describió a Niuerka como una joven de cabello negro, 5 pies y 1 pulgada (1.55 m) de alto y 100 libras de peso (45 kg). Fue vista por última vez con una blusa negra y pantalones a cuadros. Y el pequeño Anthony, también de cabello negro, pesa unas 30 libras (13.6 kg) y fue visto por última vez con una sudadera con un personaje de dibujos animados y pantalones de mezclilla azules.
Agentes que respondieron a una llamada por la ausencia de la familia encontraron en la vivienda una escena inquietante: había sangre en varias partes de la casa, aunque no en grandes cantidades, lo que indica "al menos algún tipo de forcejeo". Sin embargo, no se observaron señales de una entrada forzada a la vivienda. Los teléfonos móviles y dinero se quedaron en la casa. Además, el colchón del dormitorio principal había desaparecido y junto a él faltaba la canasta de ropa, mientras otras prendas en el dormitorio "parecían haber sido tiradas o volcadas", según las autoridades.
El sheriff Paul Burch calificó la escena como “muy inusual” y señaló que los investigadores están examinando todas las posibilidades, incluyendo la hipótesis de que la familia haya sido llevada contra su voluntad, y que podrían encontrarse en peligro.
Reportes de medios locales que citan a la oficina del sheriff señalan que Aurelia y Niurka tenían órdenes finales de deportación emitidas en abril pasado, y que la familia era originaria de Guatemala, aunque Anthony, el menor, es ciudadano estadounidense.

La llamada que echó a andar la investigación
El caso cobró impulso tras una llamada al 911 realizada por un vecino, Maurice Simmons, quien se alarmó al ver que Aurelia no acudió a trabajar y nadie respondía a los teléfonos en la casa. En el registro de esa llamada, Simmons aseguró que en la conversación de la noche anterior, Aurelia no dejó señales de que tuviera intención de irse de su hogar.
En su llamada también mencionó que la mujer habría tenido un exnovio descrito como “problemático” y que llevaba meses “al margen de la ley”. Las autoridades no han confirmado la identidad o participación de otra persona como responsable de la desaparición, aunque inicialmente se entrevistó a un hombre de 30 años —identificado como Juan Antonio García, padre del niño—, quien fue liberado tras aportar un coartada.
Maurice y su mujer, Kim Simmons, dijeron al canal local Wear News que se habían convertido en una especie de abuelos adoptivos para los niños de la famlia, pues llevan cuatro años viviendo al lado. A veces los llevaban a la escuela y también asistían a reuniones familiares. La madre no tenía auto, por lo que muchas veces ellos los llevaban a algunas gestiones.
“Estoy un poco asustada. Estoy nerviosa. Amamos absolutamente a esta familia. Nos preocupa su seguridad”, dijo Kim al medio.
Según Maurice, el mismo día de su desaparición los había llevado a comprar ropa para un bautizo al que tenían pensado asistir próximamente.
“Es muy inusual, muy inusual. Nos mandábamos mensajes casi todos los días. Hablamos todo el tiempo. Nos saludamos cuando estamos desayunando por la mañana. Somos muy cercanos a ellos. Ellos son muy cercanos a nosotros. No, algo está mal, algo está mal, algo está mal; eso es todo lo que puedes decir: algo está mal”, dijo Maurice.
Familiares y autoridades piden la colaboración del público
La investigación ha escalado a un esfuerzo conjunto entre el oficina del sheriff de Mobile, el FBI y la Homeland Security Investigations, que han unido recursos para profundizar en pistas y monitorear pruebas como grabaciones de video cercanas.
Familiares también se han movilizado. La hija mayor de Aurelia, Lorena, ha hecho un llamado público a través de medios locales:
“Quien haya hecho esto, por favor, regrese a mi hermanito a casa. Estoy esperando que regresen con el bebé.”
Por su parte, vecinos y residentes han creado páginas informativas en redes para centralizar datos y solicitar que cualquier persona con información se comunique con la Oficina del sheriff del condado de Mobile al teléfono 251‑574‑8633.
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