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Debate Demócrata

“Necesitamos una reforma migratoria”, coinciden Clinton y Sanders en debate de Univision

Precandidatos demócratas se atacaron nuevamente en el debate organizado por Univision, The Washington Post y Facebook
10 Mar 2016 – 12:17 AM EST

Los precandidatos demócratas a la nominación presidencial, Hillary Clinton y Bernie Sanders, se atacaron nuevamente el miércoles en el debate organizado por Univision, The Washington Post y Facebook. Pero coincidieron en dos puntos: que el problema de los indocumentados se arregla con una reforma migratoria integral y comprensiva, y que el discurso antiinmigrante de Donald Trump no tiene cabida en la sociedad estadounidense.

El tema migratorio fue candente. Pero a diferencia de los debates republicanos la discusión no se centró, ni en redadas ni en deportaciones masivas, sino en lo que Clinton y Sanders han hecho -o han dejado de hacer- por los inmigrantes sin papeles.

“Necesitamos una reforma migratoria con un camino a la ciudadanía”, dijo la ex secretaria de Estado en el primer y último cara a cara en español entre ambos contendientes. “Mi meta es hacerlo (presentar un plan) en los primeros 100 días”, agregó.

Sanders dijo lo mismo que Clinton. “Necesitamos una reforma migratoria amplia con una senda que conduzca a la ciudadanía”, pero no se comprometió a llevarla a cabo en un plazo determinado.

El Debate Demócrata fue moderado por los periodistas María Elena Salinas y Jorge Ramos, de la cadena Univision, y Karen Tumulty, del diario The Washington Post.


¿Trump racista?

Durante los primeros minutos del debate nada presagiaba que se lazarían los platos por la cabeza. ¿Es racista Donald Trump?, fue la primera pregunta a Clinton. La exSecretaria de Estado explicó que fue ella la primera quien le dijo “basta” al magnate inmobiliario “cuando estaba llamando a los mexicanos violadores”, utilizando un lenguaje “indebido”.

Tildó el discurso del empresario inmobiliario de “retórica” y “demagogia”, y lo acusó de estar “traficando con la paranoia”.

“Eso no tiene espacio en nuestro sistema político”, dijo. “La gente puede sacar sus propias conclusiones”, apuntó pero sin responder de manera directa a la pregunta acerca de si Trump era racista.

“Uno no hace de Estados Unidos un país grandioso deshaciéndose de todos los que lo han hecho grandioso”, apuntó.

Sanders compartió lo expresado por Clinton. Dijo estar convencido de que el pueblo estadounidense nunca va a elegir a presidente que insulta a los mexicanos, que insulta a los a musulmanes y que insulta a las mujeres”.

Y como Clinton tampoco respondió directamente a la pregunta de si Trump es o no es racista. Mencionó que su padre era un inmigrante de origen polaco y que hasta ahora nadie le ha pedido mi certificado de nacimiento, “así es que debe ser una cuestión de piel”.

Las palabras no mueren

Tras el debate sobre el discurso de Trump la discusión se centró en unas declaraciones que Clinton dio en 2003 a un programa de radio John Gambling en Nueva York, donde dijo que estaba “firmemente opuesta a los inmigrantes ilegales”. Trece años después propone expandir la Acción Ejecutiva migratoria del presidente Obama. ¿Cambió usted de criterio o está ahora tratando de ganarse a los latinos?, le preguntaron.

Respondió que “siempre he sido constante” y que ha estado “comprometida” a lograr una reforma migratoria con camino a la ciudadanía. Seguidamente lanzó el primer dardo al senador Sanders por haber votado en contra de un proyecto de ley de reforma migratoria en el 2007, y que fue patrocinado, entre otros, por el ya desaparecido senador Edward Kennedy (demócrata por Massachusetts).

“Usted votó en contra”, le dijo Clinton. “Imagínese dónde estaríamos ahora si hubiésemos firmado la reforma hace nueve años. Las familias no tendrían miedo a ser deportadas”.


Contradicción de Sanders

A Sanders le mostraron unas declaraciones dadas en 2007 al programa del ex comentarista de la cadena CNN, Lou Dobbs, en relación con el proyecto de ley citado por Clinton. El gobernador por Vermont dijo que había rechazado el proyecto porque “tenía elementos de un programa de trabajadores invitados que era semi esclavitud”.

“Si está aumentando la pobreza y los salarios están bajando, no se por qué necesitamos que vengan millones de personas a este país como trabajadores invitados que trabajan por salarios más bajos que los trabajadores norteamericanos, y bajaran los salarios aún más de lo que están ahora”, dijo en esa oportunidad.

¿Estaba usted preocupado por las condiciones de los trabajadores invitados o en realidad porque usted cree que los inmigrantes bajan los salarios y les quitan los empleos a los norteamericanos?, le preguntaron.

Sanders argumentó que la reforma migratoria discutida en 2007 -y que defendió Clinton- contenía un programa de trabajadores temporales que definió de “esclavitud”, y dijo que los trabajadores que iba a beneficiar “no podrían reclamar sus derechos”, y que esa fue la principal razón por la que votó en contra.


La reforma del 2013

Sin embargo, apuntó, “apoyé el proyecto de reforma de 2013”, en referencia al plan bipartidista S. 744 que aprobó el senado y que fue frenado por la Cámara de Representantes. El proyecto incluía un camino a la ciudadanía para indocumentados que llevan tiempo en el país y carecen de antecedentes criminales.

También dijo que si el Congreso no apoya una reforma migratoria amplia, “yo usaré el poder ejecutivo para hacerlo”.

Entonces le preguntaron si no temía que este tipo de soluciones temporales acabara como los planes DACA y DAPA, que fueron frenados por los tribunales de justicia. “Bueno, eso no lo sabemos”, respondió, sin entrar en detalles.

Aprovechando el espacio para atacar a Clinton, Sanders cuestionó el rechazo de la exsenadora por Nueva York a un proyecto de ley presentado por el entonces gobernador Elliot Spitzer para darle licencias de conducir a los indocumentados. En Vermont los indocumentados “tienen la capacidad detener una licencia de conducir”, dijo Sanders arrancando aplausos entre la audiencia.

“Deportador en jefe”

Los moderadores le preguntaron a Clinton si se convertiría en la próxima “deportadora en jefe”, en alusión a los más de 2.5 millones de expulsados que acumula el presidente Obama desde que llegó a la Casa Blanca en 2009. Y le recordsaro que en enero, durante una entrevista concedida en Iowa, se rehusó tres veces decir que “no deportará a niños”.

Esta vez volvieron a preguntarle si, de llegar a la Casa Blanca, promete que no deportará a niños migrantes y tampoco a inmigrantes que no tienen antecedentes criminales.

Clinton evadió la respuesta diciendo que Estados Unidos es un país de leyes y que éstas deben ser respetadas. Luego dijo que “necesitamos cambiar las leyes” vigentes y que su prioridad (como mandataria) será deportar a extranjeros con antecedentes criminales, e insistió en la necesidad de contar con una reforma migratoria integral y comprensiva “para que detengamos las redadas y las deportaciones”.

En un segundo intento uno de los moderadores pregunto si podía prometer que no deportará a niños e inmigrantes sin antecedentes criminales. Clinton tampoco respondió de manera directa. “Quiero priorizar que serán deportados delincuentes violentos, terroristas”, dijo la exsecretaria de Estado.

Por tercera vez le preguntaron si deportará a niños migrantes e inmigrantes sin antecedentes criminales. Tampoco respondió. Dijo que buscaría más apoyo para mejorar el sistema de asilo.


“Yo no lo haré”, dijo Sanders

A Sanders le hicieron la misma pregunta, si frenará las deportaciones de niños migrantes e inmigrantes sin antecedentes criminales. El senador, antes de responder, dijo que su rival había esquivado la pregunta y después aseguró: “Yo no deportaré a niños ni a personas que no tienen antecedentes criminales”.

Mencionó que los niños que huyen de Centroamérica, principalmente de Honduras, lo hacen porque “es tierra de pandillas” y porque hay “gente asesinando, gente haciendo cosas terribles”, y que los niños vienen a Estados Unidos “para tratar de comenzar una vida nueva”.

Durante el año fiscal 2014 la Patrulla Fronteriza detuvo a 68,541 niños migrantes en un tramo de la frontera entre Texas y México cuando intentaban entrar indocumentados al país. En el 2015 la cifra bajó en un 42% pero en el primer trimestre del año fiscal 2016 (octubre, noviembre y diciembre del 2015) las autoridades federales arrestaron a 17,370 personas, cifra que puso a la Administración con los nervios de punta.

En un cuarto intento uno de los moderadores volvió a preguntarle a Clinton si podía prometer que, de llegar a la Casa Blanca, no deportará a niños migrantes y a indocumentados sin antecedentes criminales como lo ha hecho Obama hasta ahora. “Puedo hacer esa promesa”, respondió finalmente la ex primera dama, quien dejó en claro que "no comparte" las políticas migratorias de Obama, aunque evitó citar directamente al presidente.

Lo que ninguno de los dos aspirantes dijo, y tampoco los moderadores de El Debate Demócrata, que los niños migrantes indocumentados que llegaron al país después del 1 de enero de 2014, no tienen causa de asilo y recibieron una orden de deportación, figuran en el segundo lugar de la lista de prioridades de deportación anunciada por el Departamento de Seguridad Nacional UDHS; por su sigla en inglés) el 20 de enero de 2014, día en que Obama anunció la Acción Ejecutiva.

En el primer lugar figuran los indocumentados con antecedentes criminales.

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