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Crisis en Venezuela

Ni juicio a Maduro ni marcha: la oposición de Venezuela cede ante el diálogo

El Parlamento, de mayoría opositora, tomó la decisión tras el inicio de las conversaciones con el gobierno del presidente Nicolás Maduro.
1 Nov 2016 – 4:39 PM EDT

CARACAS, Venezuela.- La sangre no llegará al río esta semana como anhelaban o temían opositores y chavistas. El diálogo instalado el domingo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la opositora Mesa de la Unidad de Democrática (MUD) desactivó, al menos temporalmente, la bomba de tiempo que prometía estallar esta semana: el juicio político al presidente venezolano que se debatiría este martes en el Parlamento y la marcha al Palacio de Miraflores convocada para este jueves, que auguraba el estallido de otro ciclo de violencia política en las calles.

Minutos antes del inicio de la sesión parlamentaria, la mayoría opositora en la Asamblea Nacional acordó suspender el debate sobre la responsabilidad política de Maduro en la aguda crisis política, social y económica que vive el país, como un gesto de respaldo a las conversaciones que comenzaron el domingo a instancias del Vaticano y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

La expectativa de la veintena de partidos del antichavismo agrupados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) es que este diálogo conduzca, en primer lugar, a una salida electoral del conflicto. Concretamente, a la convocatoria a elecciones presidenciales adelantadas a principios de 2017 y antes, a la instalación de un nuevo Poder Electoral, con el nombramiento de cinco nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), actualmente controlado por una mayoría afín al chavismo.

La escalada en esta nueva etapa del largo conflicto político venezolano estalló el pasado 23 de octubre, cuando el CNE -con base un fallo orquestado por cinco tribunales regionales- negó la posibilidad de que la MUD reúna firmas para convocar a un referendo revocatorio contra Maduro. Cerrada esta vía institucional, la oposición amenazó con volcarse a las calles.

El diputado Julio Borges, del partido Primero Justicia, fue el encargado de anunciar y argumentar la decisión de la MUD, que cayó como un plomo entre los sectores más radicales de la oposición:

"El Vaticano abre una agenda para recuperar en el corto plazo el voto y los derechos humanos en el país", dijo Borges y advirtió que la oposición se levantará de la mesa de negociaciones si no se alcanzan estos resultados en las próximas semanas.

Las condiciones de la oposición

Entre las exigencias que los partidos aliados en la Mesa de la Unidad Democrática llevaron al diálogo, Borges mencionó la liberación "sin condiciones" de un centenar de presos políticos que quedan en las cárceles venezolanas. Desde que el diálogo cobró mayor fuerza, hace una semana, cinco de ellos han sido puestos en libertad o enviados a casa con medidas cautelares: al día siguiente de la instalación del diálogo, fueron liberados Carlos Melo, Andrés Moreno, Marco Trejo y Coromoto Rodríguez; y el 19 de octubre, el excandidato presidencial Manuel Rosales, detenido desde hace un año tras su regreso del exilio, también recibió una medida de casa por cárcel.

Borges también habló de la necesidad de que la Asamblea Nacional "recupere a plenitud todo su poder constitucional" arrebatado por los magistrados oficialistas del Tribunal Supremo de Justicia, entre los que se cuentan exdirigentes del partido de gobierno, exmilitares o sus familiares. En enero, tan pronto la oposición tomó las riendas de la cámara, el TSJ convirtió al Parlamento es un cascarón vacío: emitió una sentencia para anular la elección de tres diputados que le otorgaban a la MUD la mayoría calificada de votos y en los diez meses transcurridos desde entonces ha bloqueado 28 de sus decisiones.

Pese a que las facultades del Parlamento han sido desconocidas por el gobierno, tildado de "ilegal" por el propio vicepresidente, el debate sobre la responsabilidad de Maduro en el hambre, la escasez de alimentos y medicinas, la inflación y la inseguridad que atenazan al país era una potencial derrota política que el chavismo prefería evitar. Por eso, el jefe de la bancada oficialista, Héctor Rodríguez, agradeció "la valentía" de la oposición diciendo que, ahora sí, la reconoce "como fuerza política", al mismo tiempo, reiteró la opinión del oficialismo de que la MUD viola la Constitución al tratar de poner Maduro en el banquillo político.

En medio de la breve discusión que terminó por apaciguar los ánimos exaltados desde la semana pasada, la fracción de Voluntad Popular, el partido del líder opositor encarcelado Leopoldo López, mostró una vez más su desacuerdo con el diálogo pero se comprometió a acatar la decisión de la alianza opositora, en función de la unidad.

Al cierre del debate, el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, admitió que la decisión de recoger velas a favor del diálogo acarreará un gran costo político para la MUD, que sus integrantes dicen estar dispuestos a asumir.

"Tenemos una crisis y tenemos que resolverla. No podemos negarnos esa oportunidad. (…) Todo proceso de diálogo exige recíprocas concesiones y transacciones. (…) En medio de la guerra también hay armisticios", dijo Ramos Allup.




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