null: nullpx
América Latina

Un año de bloqueo aduanero de Daniel Ortega deja sin tinta y papel a la prensa de Nicaragua

El gobierno de Daniel Ortega bloquea desde hace más de un año el papel y la tinta a los principales medios impresos del país centroamericano. El Nuevo Diario, el segundo más grande en circulación del país, ya tuvo que cerrar y los otros periódicos van por el mismo camino.
6 Oct 2019 – 12:30 PM EDT

Después de casi 40 años continuos de historia en Nicaragua, El Nuevo Diario publicó el pasado viernes 27 de septiembre su última edición impresa. Una decisión que no se había tomado ni en la guerra civil que vivió este país en los años 80, ni en los duros retos de la transición a la democracia. Un editorial, que circuló a la medianoche en la edición digital, informó al público que la decisión se debía a dificultades “económicas, técnicas y logísticas que hacen insostenible su funcionamiento”.

Casi con las mismas palabras, el diario Metro, asociado de El Nuevo Diario, anunció también la suspensión de sus operaciones y se despidió de los lectores con un agradecimiento. Esto ocurrió nueve meses después del cierre del periódico popular Qhubo, perteneciente a la misma editorial. La razón en todos los casos: la asfixia impuesta por la Dirección General de Aduanas (DGA) del gobierno de Daniel Ortega, que desde hace un año retiene el papel, la tinta y otros insumos que requieren los principales medios impresos del país.

La Prensa, el decano del periodismo nacional con 93 años de existencia, es la otra víctima notable de este tipo de control. Fundado en mayo de 1980 por extrabajadores de La Prensa que se identificaron con la revolución sandinista, El Nuevo Diario dejó de circular los fines de semana y redujo su paginación de lunes a viernes desde diciembre de 2019 para alargar un poco su existencia. El 9 de julio de este año, la DGA sorpresivamente les entregó 9.6 toneladas de papel –que equivalen al 20% del material retenido desde el año pasado–, además de 15 barriles de tinta, 6,000 planchas y un cargamento de químicos necesarios para la impresión del rotativo. Pero estos materiales no fueron suficientes.

“Estamos conscientes de la importancia de El Nuevo Diario como medio de comunicación clave en la cobertura periodística de varias etapas relevantes en la historia reciente de Nicaragua desde su fundación”, dice el editorial que marca el final de esta etapa del periódico.

Bajo el gobierno de Ortega, cuestionado por su autoritarismo y señalado de violaciones a derechos humanos, el diario La Prensa se encuentra también bajo amenaza: su edición actual es de cuatro páginas, cuando en sus mejores tiempos llegó a tener entre 96 y 108.

El gobierno de Ortega no ha dado explicaciones sobre el bloqueo a los medios impresos. CONNECTAS, plataforma de periodismo colaborativo en la región, llamó a la oficina de Aduanas, dirigida por Eddy Medrano Soto, para solicitar una entrevista pero aún no ha recibido respuesta.


Eduardo Enríquez, editor principal de La Prensa, explicó en agosto pasado el diario realizó cuatro reducciones en su edición impresa para afrontar las medidas de Aduanas del último año, además de despidos de personal y disminución de gastos administrativos. El tiraje sigue siendo el mismo: “A pesar de que circulamos con menos páginas (...) la gente quiere seguir leyendo el periódico y encuentra que la información que le servimos es útil y que vale la pena aunque sea de una manera reducida", dice Enríquez.

La escritora Gioconda Belli, una de las más reconocidas autoras nicaraguenses en lengua española, traducida a más de 14 idiomas, lamentaba el pasado 5 de agosto a través de su cuenta de Twitter que a su casa no había llegado La Prensa y decía que esto trastocaba su rutina diaria. “Aunque fueran cuatro páginas, las leía con el café todos los días. No puedo imaginar que este gobierno mate por inanición a este diario, compañero de mis mañanas. ¡Qué tragedia la de este país!”, se quejó la novelista.

Belli representa en Nicaragua a PEN Internacional, la asociación mundial de escritore,s que expresó “consternación” al conocerse la noticia del cierre del El Nuevo Diario y llamó al gobierno de Ortega a detener la campaña de acoso, intimidación y agresiones contra los medios independientes.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha condenó también la retención de papel a los medios de comunicación en Nicaragua y reclamó su devolución en junio pasado. Durante su última visita a Nicaragua, el pasado 12 de julio, la SIP instó al Gobierno a terminar con estas “medidas de censura indirecta” contra de los medios de comunicación.

Los ataques a la libertad de expresión en Nicaragua se cuentan entre los más graves de la región, según declaró en enero pasado el relator especial de la libertad de expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA), Edison Lanza, al rotativo La Prensa.

La asfixia a los medios contrasta con el discurso gubernamental que enaltece la libertad de expresión. En 2011, cuando era candidato presidencial, Ortega se comprometió a respetar la libertad de expresión al suscribir la declaración de Chapultepec. En el poder, el político sandinista ha atacado todo lo que ha concebido como crítica, sin distinguir entre medios y redes sociales. En marzo de 2018, la vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, dijo que las redes estaban influenciando negativamente a los nicaragüenses y su bancada propuso entonces una consulta legislativa para "evitar la propagación de noticias falsas".

El 18 de agosto pasado, Ortega sostuvo que existe una absoluta libertad de expresión y religiosa en Nicaragua contra lo que dicen sus críticos. La familia del gobernante tiene un rol protagónico en este sector. Controla un grupo de medios de comunicación desde donde publican propaganda que circula a nivel nacional y que incluye radios y cuatro televisoras, algunas de ellas dirigidas por hijos del mandatario.


“Cuando se cierran medios de comunicación, cuando se reduce la información vos te sentís desamparado, te sentís como que te están quitando el aire, te están quitando el conocimiento, te están quitando tu derecho a saber”, dijo la directora de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro y vicepresidenta de la junta directiva de La Prensa, Cristiana Chamorro, a NICARAGUA.CONNECTAS.ORG, un espacio para contar el país centroamericano a Latinoamérica.

Desde abril 2018, cuando iniciaron las protestas contra el gobierno de Ortega, la Fundación Violeta Barrios ha registrado al menos 1,080 casos de violaciones a la libertad de prensa. Entre los más graves se cuenta el asesinato del periodista Ángel Gahona, el encarcelamiento de los periodistas Miguel Mora y Lucía Pineda bajo acusaciones de incitación al odio, y la confiscación de las instalaciones del diario digital Confidencial y la televisora 100% Noticias.

“Hacer periodismo en Nicaragua es saber que tu vida está en peligro, que estás cumpliendo una misión de alto riesgo”, dice Chamorro.


La prolongada agonía de los periódicos también ha representado un aumento en los costos de producción. El diario La Prensa, por ejemplo, comenzó a utilizar otro tipo de papel para imprimir el diario cuando se le acabó el papel periódico. “Pero es mucho más caro, lo que implica que hay mucho más costos de producción”, dice el editor Eduardo Enríquez. Esta ha sido la única manera de seguir circulando. " Vamos usar hasta el último pedacito de papel que tengamos disponible. Calculamos que eso puede durar todavía varios meses", agrega.

Desde el 10 de septiembre de 2018, Aduanas mantiene retenidas 92 toneladas de papel a La Prensa, tinta, planchas, y repuestos para la imprenta. Estos materiales están valorados en 180,000 dólares y permanecen en un almacén fiscal desde esa fecha. En noviembre de ese mismo año, el diario apeló ante el Tribunal Aduanero y Tributario Administrativo (TATA) que dio lugar a la queja, pero hasta ahora no entregan la mercadería.

Enríquez considera que la razón del bloqueo aduanero en contra de La Prensa se debe a su línea editorial, que se caracteriza por defender “principios democráticos” y eso no es bien visto por el gobierno que “a partir de 2018 dejó de ser autoritario y pasó a ser una dictadura sanguinaria”.

El 18 de enero de 2019, cuando se cumplían 20 semanas del bloqueo del papel y los otros insumos de la editorial, el diario La Prensa publicó una portada en blanco solo con la pregunta: “¿se ha imaginado vivir sin información?”. La portada en blanco le dio la vuelta al mundo y decenas de lectores tomaron el diario y llenaron la página con sus propios titulares, y las publicaron en sus cuentas en redes sociales.

Según las cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la represión de las manifestaciones en Nicaragua por parte de las fuerzas de seguridad y de choque de Ortega ha causado el asesinato de 328 personas, más de 2,000 heridos y más de 60,000 exiliados, entre ellos unos 68 periodistas. Asimismo, hasta junio pasado había en el país más de 700 presos políticos; algunos de ellos fueron liberados gracias a la presión internacional y aún quedan al menos 120 en las cárceles. El ejecutivo ha negado la represión y ha dicho que fue víctima de un golpe de Estado. Todo lo que se publica en sentido contrario es descrito por funcionarios como “noticias falsas”.

El 7 de agosto de 2019, la SIP otorgó a La Prensa el Premio a la Excelencia Periodística 2019, en la categoría de Noticias por Internet y por su cobertura “valiente y exhaustiva” de la crisis política y social de Nicaragua.

Esta historia hace parte de NICARAGUA.CONNECTAS, la nueva iniciativa para mostrar el país centroamericano en medio de un contexto adverso para la libertad de expresión.

“Nuestros hijos nunca van a ser olvidados”: así es el museo que exhibe los rostros de las víctimas de las protestas en Nicaragua (fotos)

Loading
Cargando galería
Publicidad