Rescatan a 49 esclavas sexuales retenidas en los sótanos de tres discotecas en Colombia

Tres locales nocturnos en la costera Cartagena funcionaban como fachadas de centros de explotación sexual donde retenían en precarias condiciones a 26 colombianas y 23 venezolanas reclutadas bajo engaño.
21 Ago 2018 – 5:55 AM EDT

Arriba eran discotecas. Abajo, en los sótanos, antros de explotación sexual donde 49 mujeres sobrevivían en condiciones precarias, bajo la amenaza de sus proxenetas. Pero la pesadilla de estas 26 colombianas y 23 venezolanas, parece haber llegado a su fin con una operación policial en tres establecimientos nocturnos de la ciudad caribeña Cartagena de Indias.

La amarga historia de estas esclavas sexuales gira en el mismo bucle de siempre: las habrían llevado a Cartagena bajo falsas ofertas laborales. Cuando descubrían el engaño ya era demasiado tarde; la banda les retenía los documentos y las obligaban a mantener encuentros sexuales con clientes nacionales e internacionales para así pagar una supuesta deuda de alojamiento y manutención.

Mario Gómez, fiscal delegado contra la violencia de niños y niñas de la Fiscalía colombiana, dijo a periodistas que las mujeres, la mayoría de ellas indocumentadas, estaban en establecimientos nocturnos del sector conocido como Bomba El Amparo.


Estas mujeres “eran obligadas a vivir en los sótanos de estos establecimientos. Allí obtenían manutención y alojamiento a cambio de comercializarse sexualmente bajo las redes de proxenetas que las forzaban y cobraban los supuestos honorarios que les habían prometido", señaló el fiscal Gómez.

Los proxenetas llevaban libros en los que registraban los pagos recibidos por las mujeres por los servicios sexuales y también las "multas que adeudaban por el aparente incumplimiento de las restricciones impuestas y el promedio de servicios sexuales que debían cumplir en cada jornada".


El grupo de mujeres rescatadas estaban en hospedajes ubicados en sótanos y en precarias condiciones y dos de ellos se comunicaban entre sí por un pasadizo secreto para despistar a las autoridades y no levantar sospechas.

“Eran pasillos secretos mediante los cuales lograban subir y bajar a las mujeres de las actividades de fiesta y luego de orden sexual, que ejercían de manera abusiva", explicó el fiscal.

“Estos establecimientos de comercio fungían con fachadas específicas. Arriba funcionaban como discotecas y abajo servían para efectos de la explotación sexual", agregó.

Todavía no se descarta que Liliana Campos Puello, alias ‘La Madame’, acusada de dirigir una red de prostitución internacional y detenida a principios de agosto en un operativo dirigido por la fiscalía colombiana, tenga vínculos con la organización.


Las edificaciones en donde funcionaban los negocios serán sometidas a los procesos de extinción de dominio (expropiación).

Las 23 venezolanas, que no tenían documentos de identidad, quedaron a órdenes de Migración Colombia para verificar su ingreso al país y realizar los trámites administrativos de ley.

"A las víctimas les fueron restablecidos sus derechos y reciben la atención psicosocial necesaria para reencontrarse con sus familiares y superar la difícil situación que enfrentaron", indica un boletín de la fiscalía colombiana.

El delito de trata de personas se sanciona en Colombia con prisión de hasta 23 años y altas multas. El consentimiento dado por la víctima a cualquier forma de explotación no es causa de exoneración de la responsabilidad penal.

Esta es la segunda fase de la ofensiva contra redes criminales con tentáculos en el exterior que funcionan desde Cartagena.

Así fue la caída de La ‘Madame’, la "mayor proxeneta de Cartagena" investigada en Colombia (fotos)

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