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Los sobornos de Odebrecht financiaron campañas electorales por toda América Latina

La empresa brasileña reconoció que sus sobornos fueron utilizados para pagar gastos electorales millonarios en Venezuela, Panamá, El Salvador y República Dominicana.
8 Mar 2017 – 10:22 PM EST

RÍO DE JANEIRO, Brasil.- El alcance del escándalo Odebrecht no deja de multiplicarse. Una semana después de confirmar que financió la ‘caja B’ de la candidatura de Dilma Rousseff y Michel Temer en 2014, la empresa brasileña ha reconocido que sus sobornos también sirvieron para sufragar gastos electorales millonarios en otros cuatro países latinoamericanos: El Salvador, República Dominicana, Venezuela y Panamá.

Todas esas campañas están unidas por un mismo nombre: João Santana, el publicista de Bahía que durante años hizo fama como “hacedor de presidentes” y ahora está detenido por lavado de dinero. Después de acumular éxitos en las urnas con los candidatos que contrataban sus servicios por toda la región, cayó en desgracia y acabó preso en febrero de 2016 junto a su mujer y socia, Mônica Moura. Ambos fueron condenados recientemente a más de ocho años de cárcel.

Santana ejerció como gurú del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, tanto para las campañas de Dilma en 2010 y 2014 como para la reelección en 2006 de su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva. Fuera de su país, contribuyó a las victorias del salvadoreño Mauricio Funes, el dominicano Danilo Medina, el angoleño José Eduardo dos Santos y los venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro. También asesoró al panameño José Domingo Arias, aunque con derrota.


El trabajo del publicista nunca fue secreto, pero ahora se sabe que las cantidades millonarias que cobraba tampoco se pagaban limpiamente. El grupo Odebrecht ha admitido que, además de las irregularidades cometidas en territorio brasileño, también se hizo cargo de los salarios de Santana y su esposa en esos cuatro países de América Latina y en la excolonia portuguesa de Angola.

“Departamento de sobornos”

Hilberto Mascarenhas, exdirectivo de la empresa, compareció este lunes ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil para aportar más detalles sobre el gigantesco esquema de corrupción. Según sus declaraciones obtenidas por el periódico O Estado de S. Paulo, Santana cobraba el 60% del dinero en su país y el 40% restante, en el extranjero. Solamente en 2014, la cantidad para recompensar sus campañas ascendió a 16 millones de dólares.

Antes de terminar entre rejas, él y su mujer estaban entre los principales beneficiarios del Departamento de Obras Estructuradas de la compañía de construcción, ingeniería y petroquímica. Una oficina bajo sospecha que, en realidad, se dedicaba a organizar y distribuir los sobornos a gobiernos, partidos, candidatos, lobistas e intermediarios sin importar sus orientaciones ideológicas.

De acuerdo con Mascarenhas, el también conocido como “departamento de sobornos” de Odebrecht repartió alrededor de 3,390 millones de dólares entre 2006 y 2014. Menos de una cuarta parte de los recursos ilícitos se dedicó a financiar la ‘caja B’ de campañas electorales en Brasil y el resto, al pago de sobornos y otros gastos para conseguir contratos de obras en una decena de países.


La cantidad fue aumentando progresivamente, desde los 60 millones de dólares reconocidos en 2006 hasta los 750 millones en 2013. Al año siguiente, cuando ya había estallado la Operación Lava Jato contra la corrupción entre constructoras y políticos de Brasil, la empresa siguió alimentando dicho “departamento” con una aportación adicional de 450 millones.

Líderes amenazados

En su país de origen, el caso podría llevar en última instancia a la destitución del presidente Michel Temer, que en 2014 fue candidato a vicepresidente de Dilma Rousseff. Aunque están enfrentados desde que él la traicionó y ocupó su sillón a través de un largo proceso de impeachment, la campaña de ambos sigue siendo investigada conjuntamente por la Justicia electoral.

Marcelo Odebrecht, expresidente del imperio empresarial y también encarcelado, admitió la semana pasada que la ‘caja B’ de Dilma y Temer en 2014 se llenó con unos 38,500 millones de dólares procedentes de su compañía. Si llegaran a verificarse esas y otras irregularidades, el actual ocupante del Palacio de Planalto podría perder el cargo antes de concluir su mandato a finales de 2018.

Del mismo modo, otros gobernantes y exmandatarios de la región se han visto acorralados por las sospechas en las últimas semanas. Desde los peruanos Alan García y Ollanta Humala hasta el colombiano Juan Manuel Santos, varios de los principales líderes latinoamericanos de los últimos tiempos están ahora amenazados por la trama que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ya ha definido como “el mayor escándalo de sobornos en el extranjero de la historia”. Una telenovela que todavía parece guardar sorpresas para los próximos capítulos.


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