Lo peor de la represión ha pasado en Nicaragua, pero siguen apareciendo muertos: ya son 38

Aunque la represión a quienes se manifiestan en Nicaragua contra el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha amainado en los últimos tres días en Nicaragua. Su estela macabra apenas empieza a conocerse y las listas de víctimas siguen sumando muertos.
26 Abr 2018 – 4:11 PM EDT

MANAGUA, Nicaragua.- El cuerpo de Ismael Pérez Vílchez yacía sin vida en la camilla del hospital Manolo Morales al momento que su madre lo encontró con el rostro desfigurado. Un proyectil de una AK-47 le había dinamitado la mandíbula. El hombre murió por el impacto, casi a los pies de sus verdugos: tres oficiales de la Policía Nacional que la mañana del domingo pasado abrieron fuego sin discreción hacia docenas de civiles desarmados en el barrio La Fuente en Managua. Ese día se registraron saqueos masivos a los comercios en la capital, en medio de los disturbios por las protestas contra la reforma a la seguridad social y la posterior represión de la policía y grupos afines al gobierno.

“Cuando llego, agarro a mi hijo y le digo: ‘Amor, ¿qué te hicieron? ¿Qué fue esto? Pero ya estaba muerto”, relata a Univision Noticias María Ramona Vílchez. La madre abrazaba con desespero a su hijo y lo apretaba contra su pecho. Pero su hijo ya no le hablaría más.

La mañana de este miércoles, la mujer se presentó en la sede del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) a denunciar con un video en mano el asesinato de su hijo. En el clip puede verse cuando el oficial abrió fuego y, al fondo de la escena, Ismael, de 32 años, cae. Por un momento, todo el cuadro se paraliza. Varias personas corren hacia el caído al ver que los oficiales ni se inmutan. Lo acarrean más cerca del foco de la cámara. La mandíbula de Ismael cuelga y emana una cascada de sangre. “Mi hijo da tres pasos cuando le disparan. Cae a la par de los policías y no hacen nada humanamente por él”, reclama la madre que lucha por contener el llanto.

Aunque la represión oficial ha amainado los últimos tres días en Nicaragua a causa del diálogo que el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo busca a toda costa entablar, su estela macabra apenas empieza a conocerse y las listas de víctimas siguen sumando muertos.

El último informe del Cenidh, de este mismo jueves, confirma 38 asesinados durante los disturbios. Las protestas comenzaron hace una semana como un descontento hacia la reforma de la Seguridad Social decretada por el gobierno pero han evolucionado a un rechazo tajante a la represión y al gobierno de Ortega y Murillo.

“La magnitud de los daños causados por esta represión criminal es incierta. Todavía no ha sido cuantificada en cuanto a muertos, desaparecidos, lesionados, los presos y personas que quedaron discapacitadas”, advierte Gonzalo Carrión, director jurídico del Cenidh.


Quedan desaparecidos

El movimiento universitario que ha liderado las protestas cifra en más de 280 compañeros detenidos. Este martes la Policía anunció que liberó “a todos los detenidos por las graves alteraciones al orden al público”, pero todavía quedan familiares que reclaman por desaparecidos. Marlene Sánchez Granada, una mujer baja y rellena, todavía no sabe el paradero de su hijo Enrique Sánchez, quien fue apresado en los disturbios el viernes 20 de abril.

“Me dijeron que no se encuentra en El Chipote (celdas de la Dirección de Auxilio Judicial) ni tampoco aquí en La Modelo”, dice Marlene, en referencia al Sistema Penitenciario Nacional, ubicado en el municipio de Tipitapa.

La tarde de este miércoles centenares de universitarios marcharon con dirección a las celdas de El Chipote, un sitio cuya mazmorras son señaladas por los organismos de derechos humanos como “centros de tortura”.

https://twitter.com/PiruloAr/status/989214698145972225

Una madre que sí corrió mejor suerte fue Rosa Amelia Loásiga. Aunque no supo del paradero de su hijo, Kevin Loásiga, de 17 años, durante cinco días, lo encontró en su casa luego de que fue liberado este martes de La Modelo. El adolescente describió tratos escabrosos por parte de la Policía Nacional: golpes en la cabeza, cacheteadas, escupitajos en la cara, hematomas en la espalda a causa de las patadas y una herida profunda en su ceja izquierda producto de un culatazo de una AK-47.

“Me tuvieron dos días sin comer. No podíamos dormir, estaban baleados allí desmayándose, chavalos heridos. Hasta tenía caliente la cabeza de tantos cachimbazos (golpes)”, relata el estudiante de secundaria a Univision Noticias.


Llueven denuncias

Las oficinas de los dos organismos defensores de derechos humanos más serios en Nicaragua, el Cenidh y la CPDH (Comisión Permanente de Derechos Humanos) han tenido con mucho trabajo este martes y miércoles. Las denuncias sobre represión y el abuso policial les llueven.

La CPDH contabiliza más de 40 muertos, aunque se declaran en “etapa de documentación” al igual que el Cenidh, por lo que la cifra crece a medida que reciben denuncias.


Aunque no se conoce la cifra definitiva, el abogado Carrión recuerda que durante los tres gobiernos que antecedieron al de Daniel Ortega no hubo tantos asesinados en protestas sociales y universitarias como en la actualidad.

“Durante la ‘pesadilla neoliberal’, como les llaman Ortega y Murillo a los gobiernos anteriores, no hubo tantos asesinatos en protestas como ahora con ellos en cinco días”, dimensiona Carrión. “Esos gobiernos ‘de derecha’ no asesinaron ni a diez jóvenes en mil días”, agrega.

De los 38 asesinatos confirmados por el Cenidh, al menos en dos casos Carrión identificó “un elemento sospechoso”. “La condición para que le entreguen el cadáver del familiar es hacer constar a través de una carta que eximen a la Policía de cualquier responsabilidad y que no desean que realicen autopsia a los cuerpos”, denuncia el defensor de derechos humanos.

Según Carrión, eso es grave y tiene que ver con "la impunidad” y con no “tener la prueba de muerte básica para el esclarecimiento de un delito”.

“Es otra atrocidad, otro delito de obstrucción de justicia. Además de que matan, conspiran contra la justicia. Hay una responsabilidad enorme del Estado”, critica el abogado, quien insta a las familias a acudir a los centros de defensa de los derechos humanos. Según él, esta decisión solo pueden tomarla autoridades de alto nivel.

Por la puerta del Cenidh entró la mañana de este miércoles María Ramona Vílchez, junto a la viuda de su hijo Ismael, y sus dos hijos pequeños. La madre asegura que su hijo fue asesinado por un oficial de apellido “Vallecillo”, aunque no tiene mayores detalles. La mujer relata que es irónico que su hijo haya muerto cuando “evitaba”, junto a los oficiales, el saqueo del supermercado.

“La policía lo mató. Allí está claro en los videos. Pido justicia. Estoy muy firme en mi reclamo. Esto no se va a quedar impune”, advierte la madre, mientras arrebata el celular al hijo mayor de Ismael, quien lleva varios minutos viendo a su padre morir, una y otra vez, en el video.

En fotos: Una semana de protestas, represión y muerte en Nicaragua

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