Las autoridades creen que el cuerpo hallado es el de la turista de origen venezolano desaparecida en Costa Rica

El jefe del Organismo de Investigación Judicial aseguró que todos los indicios apuntan a que el cadáver hallado el lunes corresponde a Carla Stefaniak. Además, informó de la detención del guarda de seguridad del alojamiento donde se hospedaba la joven como principal sospechoso.
4 Dic 2018 – 1:44 PM EST

SAN JOSÉ, Costa Rica. - Las autoridades de Costa Rica confirmaron este martes la detención del guarda de seguridad del hotel Le Mas de Provence, el hospedaje de un pueblo tranquilo llamado San Antonio de Escazú, en el oeste de San José, donde se vio por última vez con vida a Carla Estefaniak, la turista de 36 años de origen venezolano que desapareció la semana pasada en Costa Rica .

El jefe del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Wálter Espinoza, explicó en una comparecencia ante los medios de comunicación que el detenido es Bismark Espinoza Martínez, un nicaragüense de 32 años, que llegó a Costa Rica en junio del 2018 y ejecutaba labores de vigilancia y seguridad en el lugar donde se hospedó la turista.

Pese a que Espinoza dijo que aún falta por verificar con el FBI si las huellas dactilares del cadáver hallado corresponden efectivamente a la turista, que era ciudadana estadounidense, los datos con los que cuenta su departamento apuntan a que se trata de la joven.

Según explicó el jefe del OIJ, el guarda de seguridad del hotel donde se quedó Stefaniak pasó a ser sospechoso en la investigación después de que verificaran que la versión que estaba brindando "era incompatible con la realidad y presentaba muchas contradicciones".


El vigilante vivía en el mismo complejo donde se hospedó la víctima, por lo que la policía procedió a allanar ambos apartamentos en la noche del lunes. Ahí fue donde encontraron vestigios de sangre en la habitación de la víctima y se localizó el cuerpo que se cree que corresponde a la joven.

Según explicó Espinoza, la víctima "falleció como consecuencia de heridas de arma blanca en cuello y extremidades superiores y además tiene un golpe contuso fuerte en la cabeza".

El jefe del organismo judicial dijo que las investigaciones continúan con el objetivo de "lograr la vinculación de manera irrefutable del sospechoso" y mantenerlo bajo prisión preventiva. "Sabemos que él estuvo cerca de ella, tuvo posibilidades de espacio y tiempo de ejecutar el hecho delictivo", apuntó.

En su último mensaje decía que se había ido la luz de su alojamiento

La familia de la venezolana, que viajó a Costa Rica para seguir las investigaciones, había reportado su desaparición el miércoles 28 de noviembre después de que no se presentara en el aeropuerto para tomar el vuelo en el que debía regresar a Miami.

En su último mensaje conocido, de la noche anterior a su desaparición, decía que llovía mucho y que se había cortado la electricidad. Estaba en la habitación que había reservado mediante Airbnb en el oeste de San José y horas después debía tomar el vuelo de vuelta a Miami. Se acababa su aventura de turismo por Costa Rica y estaba lista para volver el miércoles 28 de noviembre; había confirmado la reserva, pero nunca pudo abordar el avión.

Tras el reporte de la desaparición, las autoridades costarricenses iniciaron su búsqueda siguiendo el rastro en alrededores del hotel, después de que un vigilante dijera que la había visto abordar un auto el miércoles muy temprano. Las alertas se difundieron y sospechaban de un secuestro hasta que el hallazgo del cuerpo este lunes hizo a los investigadores cambiar la premisa.

El cadáver, que fue encontrado cerca del hotel con ayuda de perros especializados, estaba medio cubierto en un pequeño bosque cercano.


El abogado del hotel Le Mas de Provence, Federico Jenkins, dijo a la prensa local que la turista ingresó a sus habitaciones el martes 27 de noviembre y estaba previsto que saliera al día siguiente. “Ingresó a la 1 pm. Luego salió por la tarde. Volvió a las 4 pm y no volvió a salir. Hubo un cambio de guarda a las 6 pm y esa persona nos dijo que a las 5 am (del miércoles) vino un vehículo a recoger la muchacha. Que él mismo le ayudó a sacar las maletas”, contó al diario La Nación.

Stefaniak había estado en zonas turísticas como el parque Manuel Antonio, el más visitado del país, en el Pacífico Central, y La Fortuna de San Carlos, en el norte. Viajó acompañada de su cuñada, quien retornó a casa el martes, un día antes de la fecha programada para su vuelta. La mujer decidió entonces hospedarse esa última noche en Escazú, a unos 20 kilómetros del aeropuerto Juan Santamaría.

El caso de Carla ha vuelto a activar las preocupaciones por la seguridad de turistas en este país centroamericano famoso por sus parajes naturales y la alta visitación internacional que alimenta la economía. Ocurre cuatro meses después del asesinato de una turista española en una playa del Caribe llamada Tortuguero y del homicidio de una joven mexicana en Malpaís, un pueblo playero del Pacífico Norte del país. Las autoridades han reforzado la vigilancia en zonas turísticas, aunque San Antonio de Escazú, en el centro del país, no estaba en el radar de estos operativos.

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