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"Que salga el agua, libre y soberana": la orden militar que provocó el desbordamiento de la represa que genera la luz en Venezuela

La mayor hidroeléctrica de Venezuela colapsó, inundando las casas de medio millón de personas en los pueblos cercanos. Expertos atribuyen lo ocurrido a la mala gestión pública del sector, controlado por militares.
15 Ago 2017 – 2:07 PM EDT

En fotos: La mayor represa de Venezuela puede dejar sin luz a buena parte del país por la mala gestión gubernamental

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CARACAS, Venezuela.- Además de la profunda crisis política, económica y social que atraviesa Venezuela, la naturaleza también le juega una mala pasada. Las fuertes lluvias que caen desde junio en el sur del país llevaron al colapso de su mayor represa, Guri, y las autoridades se vieron forzadas a drenarla. Pero la decisión fue tomada a destiempo y sin seguir los protocolos. Ciudades cercanas como la industrial Puerto Ordaz resultaron inundadas y se calcula que hay más de 600 familias que perdieron sus viviendas.

“Que salga el agua, que fluya con la fuerza, libre y soberana, como siempre será Venezuela, y con esa misma fuerza así vamos a avanzar con la Constituyente. Proceda a abrir las compuertas, compatriota”, ordenó por televisión el ministro para la Energía Eléctrica, el mayor general Luis Motta Dominguez el pasado 6 de julio, en un evento político que celebraba la "Victoria Popular" contra años de sequía y llamaba a votar en la elección convocada por Nicolás Maduro para escoger a la asamblea que ahora gobierna con plenos poderes.

Guri, conocida como la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, está ubicada en el estado de Bolívar, en el río Caroní, a 62 millas (100 kilómetros) de la desembocadura del río Orinoco. Su estructura genera 70% de la electricidad que se distribuye a toda Venezuela. Comenzó sus operaciones entre 1978 y 1986, y se posicionó como la tercera central más importante del mundo, solo después de la Presa de las Tres Gargantas en China y la de Itaipú en la frontera entre Brasil y Paraguay.

Ella sola es capaz de generar 10,200 megavatios (MW) de energía eléctrica, equivalentes a unas seis veces del consumo diario de toda Caracas, la capital, un área metropolitana de más de cinco millones de habitantes.

Es considerada además una de las más importantes obras de ingeniería de la región. Pero expertos aseguran que, desde la llegada del gobierno del presidente Hugo Chávez, en 1999, está siendo dirigida por personas con poco conocimiento gerencial y de ingeniería.

"La desprofesionalización del sector eléctrico comienza en 2005, cuando son militarizadas funciones decisorias. Es por lo tanto predecible lo que hoy ocurre: despilfarro de hidroelectricidad, gasto inútil de combustibles y desconocimiento de los protocolos básicos de mantenimiento y contingencias", dijo a Univision Noticias el ingeniero eléctrico y ex viceministro de electricidad del expresidente Hugo Chávez entre 1999 y 2001, Víctor Poleo.

Los dos últimos ministros de Energía Eléctrica han sido militares: el teniente (retirado) del Ejército Jesse Chacón (2013-2015) y, ahora, el mayor general de la Guardia Nacional Luis Motta Domínguez que, según una investigación del diario The Wall Street Journal, es investigado por la DEA por utilizar a Venezuela como un centro global para el tráfico de cocaína y lavado de dinero.

Una industria inoperante y que hace propaganda

Los fallos de mantenimiento y en las operaciones, y la escasez de respuestos —por falta de divisas para importarlos— ya venían deteriorando el funcionamiento de la industria eléctrica venezolana, gestionada por el Estado. Y por último, se cruzó la campaña política para elegir la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que contaba con el ministro de Energía Eléctrica como uno de sus organizadores.

El resultado: el agravamiento de las inundaciones en Puerto Ordaz y el potencial peligro de que otras ciudades aledañas a la represa, como San Félix, también queden cubiertas de agua.


"A principios de este mes, en un acto político, las compuertas del aliviadero de Guri se abrieron después de varios años sin operarse. Esta apertura, desde el punto de vista de la ingeniería del manejo de estos embalses era tardía, porque el nivel existente en el embalse de Guri en ese entonces, ya era superior al que se debería tener cuando comienzan los tres meses de mayores aportes en el año (Julio-septiembre)", dijo a Univision Noticias Miguel Lara, ingeniero electricista y exdirector de la extinta oficina que se encargaba de hacer seguimiento a la operación del sistema eléctrico entre 1975 y 2004 (la Opsis).

Una nota de la web venezolana El Estímulo cita a un trabajador de la hidroeléctrica que explica que el gobierno debió abrir las compuertas de la represa el 1 de julio para que el agua comenzara a fluir poco a poco, a 18,000 metros cúbicos por minuto. Pero no fue lo que ocurrió, cuenta el empleado que prefirió el anonimato: se abrieron cinco días después, en medio de un insólito acto de campaña y completas, lo que imposibilitó su cierre y contribuyó con las inundaciones.

Para el ex viceministro de electricidad Víctor Poleo, “la fiesta de la apertura de las compuertas” representó un acto de propaganda y no una decisión apegada a los planes de contingencia que se requerían para el momento.

De apagón en apagón

La hidroeléctrica de Guri ha sido mal gerenciada tanto en los períodos de sequía como en los de abundancia. Otra de las consecuencias son los numerosos cortes de energía todo el país.

Entre 2007 y 2009 se multiplicaron los apagones por la falta de mantenimiento, pero también por una mala política de crecimiento en la generación tanto de energía hídrica como térmica.

En esos años comenzó el primer largo periodo de sequía que obligó a crear a finales de 2009 el Ministerio de Energía Eléctrica. Su primer jefe, el diputado Ángel Rodríguez, giró la controvertida orden de reducir la producción de las empresas básicas de Guayana –en su mayoría dedicadas a la minería y al procesamiento básico de minerales, y que otrora fueron las segundas más importantes del país– para disminuir la afección del Guri, en emergencia por la fuerte sequía.

En los años posteriores continuaron largos lapsos de racionamiento de energía a la población, que sigue quedando a oscuras con frecuencia; al comercio y la industria, que ha recortado producción y ventas; y a la propia administración pública, que ha reducido sus horarios laborales.

El ingeniero Miguel Lara y el asesor del sistema eléctrico José Aguilar coinciden en que en casi 19 años de las dos presidencias socialistas –la de Hugo Chávez y la de Nicolás Maduro–, la infraestructura eléctrica no ha crecido y es básicamente la misma heredada de los gobiernos anteriores.

Los desarrollos hidroeléctricos diseñados por los antiguos ingenieros de la desaparecida Edelca (Electrificación del Caroní), por ejemplo, pretendían elevar la capacidad de generación en función de una expectativa de crecimiento económico que, proyectada a 2017, significaría una demanda de 28,000 MW. Pero en la actualidad el consumo efectivo oscila entre 10,000 y 15,000 MW durante los picos de demanda. Las proyecciones de crecimiento no se han cumplido.

Mientras tanto, las lluvias en Bolívar y en general en el país no ceden. El diputado a la Asamblea Nacional precisamente por ese estado sureño, el también opositor Américo De Grazia, advierte que las lluvias podrían persistir en las próximas semanas, lo que terminaría de colapsar a la represa de Guri y afectar aún más a Puerto Ordaz y otras amenazadas por las crecidas de los ríos Caroní y Orinoco.

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