La abuela que durante 42 años quiso abrazar a la nieta que le robaron y no pudo

A 'Chicha' Mariani le secuestraron su nieta los militares que gobernaban Argentina en los 70. La perseverancia en su búsqueda la llevó a fundar una organización que ha ayudado a encontrar decenas de aquellos niños robados, salvo a su Clara Anahí.
26 Ago 2018 – 1:43 PM EDT

María Isabel 'Chicha' Chorobik de Mariani no pudo cumplir el ritual que cada año hacía al frente de una casa semidestruida de La Plata, ciudad al sur de Buenos Aires.

Los 12 de agosto, día del cumpleaños de su nieta, Chicha soltaba globos al cielo para recordar a Clara Anahí, a quien vio por última vez en 1976, cuando tenía tres meses, y a cuya búsqueda dedicaría el resto de sus días.

Chicha murió a sus 94 años días atrás, el martes 21 de agosto, y no logró volver a ver a su nieta que ahora debería tener 42 años. Y Clara Anahí seguramente no sabe que es Clara Anahí porque sus secuestradores, militares de la dictadura que se apoderó del gobierno en 1976, le robaron su identidad.

La búsqueda de Chicha la llevó a enfrentarse con el feroz gobierno militar y en su lucha se cruzó con otras abuelas cuyos nietos también habían sido robados. Así se fundó Abuelas de la Plaza de Mayo, organización de defensa de derechos humanos de relevancia internacional.

El relato del aciago desencuentro comenzó el 24 de noviembre de 1976 en la casa de la calle 30 Nº1134 de La Plata, en donde vivían el hijo de Chicha, Daniel, junto a su esposa, Diana Teruggi.

Chicha estaba tejiendo en su casa esperando a que le llevaran a su nieta. Pero nunca llegaron porque en ese mismo momento un operativo coordinado entre militares y la Policía arremetía contra la casa en donde se encontraba Diana con la bebé y otros cuatro sopechosos de ser militantes políticos.

Bombas, metralla, mortero. El ataque, según relatos de la época, se escuchó por casi toda la ciudad.


El hijo de Chicha no estaba en la casa al momento del asalto (lo matarían un año más tarde). Los cinco adultos que sí estaban allí murieron.

La versión oficial era que la pequeña había muerto también, pero los testimonios de vecinos y testigos dijeron que la niña salió con vida.

Una casa llena de conejos

En la casa Teruggi-Mariani funcionaba una imprenta clandestina de la agrupación armada de izquierda Montoneros.

Allí se imprimía la revista 'Evita Montonera', en la que se denunciaron algunas de las primeras desapariciones de personas y los 'vuelos de la muerte', uno de los métodos de exterminio usados por los militares que consistía en arrojar desde aviones al mar y al Río de la Plata a los que consideraban subversivos.

La fachada de la casa era un criadero de conejos.

La vida cotidiana en el lugar la relata la escritora argentina Laura Alcoba, quien, con su madre, vivía en la residencia de los Teruggi-Mariani. Alcoba tenía unos ocho años cuando la nieta de Chicha estaba en la panza de Diana.

En el libro ' La Casa de los Conejos', Alcoba recuerda la sensación de amenaza constante y cómo era vivir en la clandestinidad siendo una niña. Vivió allí hasta agosto del 76, tres meses antes de la masacre.


"Dentro de la casa, Diana era la calma. Fuera, durante esos momentos en la clandestinidad, Chicha era la normalidad", cuenta Alcoba a Univision Noticias, en conversación telefónica desde París. "Recuerdo la increíble belleza de Diana. Ella era la risa, la calma... Diana era la paz en la casa".

Alcoba le habla a Diana en su libro: " Clara Anahí vive en alguna parte. Ella lleva sin duda otro nombre. Ignora probablemente quiénes fueron sus padres y cómo es que murieron pero estoy segura Diana, de que tiene tu sonrisa luminosa, tu fuerza y tu belleza".

La escritora cuenta que Chicha era "una de las pocas personas en las que confiaban" los habitantes de la casa de los conejos.

La muerte del hijo

Chicha cuenta en una entrevista que su hijo estaba comprometido políticamente con la causa de Montoneros, pero poco a poco fue entendiendo la verdadera dimensión del peligro que corría él y su nuera.

"Estás jugándote la vida, Daniel. Yo no te di la vida para que la jugaras de esta manera", le reprochó a su hijo el día que no pudo mantenerse más al margen.

" ¿Me diste la vida o me la prestaste? Porque si me la diste, esta vida es mía", cuenta que le respondió Daniel y dice que entendió con tristeza que sí, que su hijo era el dueño de su propia vida.

Tras el ataque a la 'casa de los conejos', Chicha tuvo algunos encuentros más con su hijo y trató de convencerlo de que escapara de Argentina. No lo logró.

A Daniel Enrique Mariani lo mataron el 1 de agosto del 77. Tenía 29 años.

Las ganas de vivir

El asesinato de su hijo fue un golpe que tumbó el ánimo de Chicha. Dijo que sintió ganas de morir también.

Un llamado la sacó del letargo. Una persona con conexiones y un comisario, en absoluta confidencialidad, le dice que Clara Anahí está viva. "Eso me devolvió las ganas de vivir. Tenía que encontrar a Clara Anahí", aseguró Chicha en la entrevista.


Se entera que cuando comenzó la balacera, Diana trató de escapar con la bebé pero fue imposible porque estaban rodeados por decenas de militares. Clara Anahí fue puesta en la bañera y tapada con colchones, según reconstrucciones previas citadas por la propia Chicha.

Se cree que una vez muertos los ocupantes de la casa, un oficial se llevó a la bebé al Hospital Italiano, cerca de la casa. Y eso es lo último que se supo.

12 abuelas

Envalentonada con la noticia de que su nieta estaba viva, el 21 de noviembre de 1977, Chicha fue a la casa de Alicia Zubasnabar de De la Cuadra, otra abuela cuya nieta nacida en cautiverio estaba desaparecida.

Fueron 12 mujeres las que se juntaron buscando a sus nietos: había nacido Abuelas de Plaza de Mayo.

Casi al mismo tiempo, las Madres de la Plaza de Mayo investigaban sobre sus hijos que desaparecieron luego de ser detenidos por militares.

Las abuelas eran cada vez más y se organizaban para buscar información que les era negada.

Mientras tanto, sistemáticamente, los militares secuestraban a los niños de los considerados subversivos, o a mujeres embarazadas a quienes les quitaban sus bebés y los entregaban a familias de militares.

Para su búsqueda, las Abuelas usaban fotos o mechones de pelo de los niños. Pero los años pasaban, los nietos desaparecidos crecían y ellas no sabían cómo harían para reconocerlos.


Sabían que con una muestra de sangre se podía determinar la paternidad o maternidad, pero los padres de esos bebés también estaban desaparecidos.

Al mismo tiempo que volvió la democracia al país, un grupo de investigadores estadounidenses elaboró el 'índice de abuelidad', que sirviéndose de materiales genéticos garantizaba un 99,99 % de eficacia.

Las Abuelas impulsaron la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos (el BNDG, creado por ley en 1987) para almacenar la información e identificar a los desaparecidos.

Desde Abuelas de Plaza de Mayo explican a Univision Noticias que el BNDG fue uno de los grandes aportes de estas organizaciones.


Chicha y el hombre de sus pesadillas

En los 80, Argentina enjuició a varios jerarcas de la dictadura que entre 1976 y 1983 mató y desapareció a unas 30,000 personas según datos de la comisión que se encargó de invesigar los crímenes de la esa era.

Pero, por presión de los militares, entre 1986 y 1990 una serie de leyes e indultos fueron dejando a casi todos ellos en libertad o absueltos.

Años más tarde, volvieron a llevar a juicio a decenas de militares por la causa de la apropiación de bebés que impulsaron organismos de derechos humanos, familiares de desaparecidos y legisladores.

A Chicha Mariani le tocó enfrentar a Miguel Etchecolatz, el comandante policial que dirigió en persona el operativo que resultó en el secuestro de Clara Anahí.

“No existe la menor duda que Etchecolatz mató a mi nuera, no sé si con su arma o con sus órdenes es culpable de la muerte de mi nuera (...) y del secuestro de mi nieta”, acusó Chicha en 2006.

"Veo al comisario Etchecolatz con el rosario en la mano y me gustaría pedirle que en vez de rezar al rosario debería aliviar su conciencia y decir dónde está Clara Anahí, porque él sabe", dijo.

Su intervención frente Etchecolatz, condenado que cumple cadena perpetua, es recordada por la potencia de sus palabras.

La falsa Clara Anahí

En 2015, Chicha se topó con un error que rompió su corazón. Entre Noche Buena y Navidad de ese año cundió la noticia de que una mujer podría ser Clara Anahí.

"Parecía un cuento de Navidad", comenta Laura Alcoba quien siempre mantuvo un vínculo afectuoso con Chicha.

"Cuando me enteré de la aparición de inmediato llamé por teléfono a Chicha y ella me pasó con la supuesta Clara Anahí", dice.

Horas después surgió la noticia de que la mujer no era la nieta. El error, explican a Univision Noticias desde Abuelas de Plaza de Mayo, fue que la mujer se hizo los estudios en un laboratorio privado y la noticia se difundió antes de que fueran cotejados con el BNDG.


"Vivir hasta encontrarla"

"Amor y tristeza (signaron la búsqueda eterna de Chicha)", comenta Alcoba. "Iban pasando los años y no la encontraba. La búsqueda la mantenía con vida, quería vivir hasta encontrarla".

El día que enfrentó al responsable de la desaparción de Clara Anahí, Chicha dijo: " No me puedo dar el permiso de morirme. Tengo que encontrar a mi nieta".


El 7 de agosto pasado, Chicha fue internada por un derrame cerebral en un hospital de La Plata, murió días despúes.

Su esposo, Enrique José Mariani, murió en 2003. No dejaron descendencia.

Alcoba afirma que Chicha era "la perseverancia". No encontró a su nieta , pero fue crucial en la recuperación de otros. Hasta agosto de 2018, Madres y Abuelas han restituido la identidad de 128 nietos de los 500 que se calcula que fueron robados.

Abuelas de Plaza de Mayo asumió un compromiso con su fundadora: "Querida Chicha, la seguiremos buscando, junto a todos los nietos y nietas que faltan".

Murió el represor Emilio Massera

Loading
Cargando galería
Publicidad