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¿Están contados los días de Daniel Ortega en la presidencia de Nicaragua?

El jueves se entregó una propuesta al mandatario nicaragüense para llevar a cabo elecciones anticipadas a medida que crece la presión sobre su gobierno cada vez más aislado. ¿Pero aceptará una salida pacífica?
9 Jun 2018 – 8:21 AM EDT

El destino de la democracia nicaragüense está en juego mientras el presidente Daniel Ortega sopesa sus opciones en medio de la creciente presión de sectores opositores para que renuncie.

El jueves, Ortega dijo a los obispos del país que necesitaba un par de días para reflexionar sobre su última propuesta para poner fin a la crisis política que ha visto más de 120 muertos en protestas callejeras, principalmente por disparos de la policía y de grupos paramilitares.

Los nicaragüenses ahora se están preguntando: ¿Se irá Ortega de una manera negociada o intentará aguantar la tormenta, incluso si sumerge al país en un caos prolongado?


Los detalles de la propuesta planteada en la Mesa Plenaria -el grupo que coordina el diálogo con el gobierno de Ortega- no son públicos, pero implican la renuncia de Ortega en abril de 2019 después de elecciones en marzo, según fuentes consultados por Univision Noticias. Así como una serie de reformas al sistema electoral del país y una investigación independiente de la responsabilidad por las muertes en las protestas.

Las reformas electorales impedirían que Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, busquen la reelección.

"La idea es que no hay vuelta atrás, una forma es que Ortega renuncie y la otra forma es adelantar las elecciones", dijo Mike Healy, presidente del grupo de productores agrícolas UPANIC, parte de la poderosa asociación del sector privado COSEP, involucrado en las conversaciones para poner fin a la crisis.

El COSEP previamente respaldó al gobierno de Ortega, pero rompió con él después de que las protestas comenzaron el 18 de abril. UPANIC representa a 100,000 agricultores, ganaderos y productores de alimentos.


La propuesta en manos de Ortega parece contar con el respaldo del gobierno de Estados Unidos y el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quien tiene dos altos representantes en Managua para participar en las conversaciones con todas las partes. También, Almagro se reunió en Washington con algunos de los líderes estudiantiles.


La OEA aprobó una débil resolución el martes en su Asamblea General en Washington donde había poco interés en discutir la crisis de Nicaragua. Pero la administración Trump ha expresado su crítica a Ortega y su responsabilidad por la violencia. "Es el gobierno de Nicaragua el que ha cometido crímenes graves contra manifestantes pacíficos", dijo a la prensa el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, después de la reunión.

Si bien Estados Unidos no propuso públicamente una solución, Trujillo apoyó la idea de elecciones anticipadas en una entrevista con el periódico digital nicaragüense Confidencial.


Un intento anterior el mes pasado para establecer un diálogo nacional para resolver el conflicto colapsó después de unos días de conversaciones debido a más muertes en las manifestaciones, incluida una masacre en el Día de la Madre el 30 de mayo pasado en la que murieron 15 personas, según grupos de derechos humanos.

El gobierno de Ortega culpa a sus opositores políticos de la violencia, pero dice que apoya la necesidad del diálogo. En un discurso en la apertura del Diálogo Nacional, Ortega dijo que había una conspiración para desestabilizar a su gobierno con el apoyo de "grupos políticos extremistas en Estados Unidos".

Indignados por las tácticas represivas de Ortega, muchos manifestantes están exigiendo la destitución inmediata de Ortega, mientras que otros dicen que se necesita tiempo para reparar el daño que su régimen de 11 años ha hecho a las instituciones democráticas del país.


"La gente está en un estado de efervescencia", dijo Mario Arana, expresidente del Banco Central y director del grupo empresarial APEN. "Lo quieren (a Ortega) fuera ya", dijo, y agregó que cualquier acuerdo que le permita a Ortega permanecer en el poder durante un período de transición mientras se aprueban las reformas tendría que mostrar a la gente que "tiene las manos atadas a la espalda".


Algunos también cuestionan si Ortega alguna vez aceptará marcharse pacíficamente y señalan que él y su esposa probablemente enfrentarían cargos criminales por su papel en las tácticas policiales si dejaba el poder. "No creo que Ortega vaya a rendirse tan fácilmente", dijo Eduardo Gamarra, veterano experto en América Latina de la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Los Ortegas y sus ocho hijos tienen empleos y participaciones financieras en numerosas empresas. "Su familia tiene las manos en todo. Tiene demasiado que perder ", dijo Gamarra.

Algunos observadores hacen el paralelismo con las manifestaciones antigubernamentales en Venezuela el año pasado que se esfumaron luego de cuatro meses de protestas que cobraron 120 vidas. Sin embargo, Nicaragua es un país mucho más pequeño y más pobre que Venezuela, un país con las reservas de petróleo y gas más grandes del mundo que han mantenido al gobierno socialista en el poder durante casi 20 años.

Además, si bien el ejército de Venezuela es firme aliado del presidente Nicolás Maduro, en Nicaragua el ejército se ha mantenido neutral al margen del conflicto.

Cualquier acuerdo exitoso necesitaría garantes de ambas partes, dicen los expertos. Los estudiantes que han estado a la vanguardia de las protestas y que han sufrido la mayor cantidad de bajas, desconfían profundamente de Ortega y también del sector privado, mientras que los Ortega no confían en los obispos católicos debido a sus enérgicas denuncias de las tácticas policiales.


Para complicar las cosas, muchos sospechan que Ortega es manipulado por su esposa y un grupo de asesores considerados como corruptos y culpados por el giro violento de los acontecimientos. Pueden tener incluso menos interés en verlo renunciar al poder.

"Lo que hemos visto en las últimas seis semanas es otro Daniel Ortega", dijo Arana. "Se ha rodeado de personas muy dudosas. La represión tiene el sello de esta gente ".

La vicepresidenta Murillo también es una fuerza a tener en cuenta. Ella es la portavoz principal del gobierno y es aún más despreciada por los manifestantes a los que describió como "vampiros" en busca de derramamiento de sangre.

"Murillo ha construido su propia estructura de poder de personas que le son fieles. Ella separo a Daniel Ortega de su base ", dijo Arana, señalando cómo el presidente había dejado caer a muchos de sus antiguos aliados y asesores más confiables a favor de un sombrío grupo de personas con intereses económicos vinculados al partido sandinista.

Sin duda, predecir el curso futuro de Nicaragua no es fácil, dijo Healy. "Las cosas se mueven muy rápido. Es sorprendente lo que se ha logrado en solo seis semanas. Tomó dos años sacar a Somoza ", agregó, refiriéndose al dictador Anastasio Somoza que fue derrocado por la revolución sandinista de 1979, dirigida irónicamente por Ortega.

"Creo que una vez que se llegue a un acuerdo, las protestas cesarán", dijo Healy. "No queremos destruir al país. Queremos un nuevo país con nuevas leyes y un retorno a la democracia".

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