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¿Adiós al comunismo?: qué cambió en Cuba el gobierno de Díaz-Canel en 100 días

La principal gestión de su mandato está dirigida, en un inicio, a sacar del caos y la estrechez de capital a Cuba y a recortar la pronunciada distancia entre el discurso gubernamental y la realidad social. Te presentamos lo que hasta ahora ha hecho el nuevo presidente cubano.
28 Jul 2018 – 8:31 PM EDT

LA HABANA, Cuba. - Miguel Díaz-Canel parece omnipresente. Desde que el pasado 19 de abril fue nombrado el sucesor de Raúl Castro en el Palacio de las Convenciones de La Habana, el primer hombre en gobernar la isla en cuatro décadas que no lleva el apellido Castro sale a diario en los noticieros y en las revistas informativas de la televisión recorriendo el país, los poblados, las fábricas. En las imágenes los trabajadores le gritan “comandante, comandante”. La semana pasada también se lo vio despidiendo a la delegación de deportistas cubanos que viajó a Barranquilla a los Juegos Centroamericanos y dijo que a Cuba “el imperialismo le sigue robando los atletas”.

Las cámaras de la televisión nacional también lo han mostrado en los conciertos que ofrecieron en el malecón habanero el mexicano Armando Manzanero, el puertorriqueño Gilberto Santa Rosa o los cubanos Gente de Zona junto con la italiana Laura Pausini.

En uno de los intermedios de ese último concierto, Alexander Delgado, de Gente de Zona, bajo un aguacero inclemente, dijo micrófono en mano: “Quiero mandarle un saludo al compañero Díaz-Canel que nos ha venido a ver”. El gesto del artista, que le valió críticas al grupo cubano entre el exilio de Miami, es para algunos en la isla una muestra de la imagen rejuvenecida y quizás más cercana a la gente que ha presentado el nuevo presidente del Consejo de Estado y de Ministros.

“Es verdad, tiene más calle, es más joven, pero poco ha hecho, o mejor dicho, poco le han dejado hacer, esto es más de lo mismo, al final él es peón. ¿Dónde están los cambios?”, se pregunta Enrique, un almacenero de 52 años que, junto a su esposa Inés, presenció el concierto pasado por lluvia.


Díaz-Canel, un tecnócrata que llegó al poder gracias a una carrera política sin sobresaltos dentro de la pirámide burocrática del estado cubano, asumió las riendas de un país empantanado económicamente. Por eso, la principal gestión de su mandato está dirigida, en un inicio, a sacar del caos y la estrechez de capital a Cuba y a recortar la pronunciada distancia entre el discurso gubernamental y la realidad social. Sin embargo, durante sus primeros 100 días de mandato, en las calles se siente que poco o nada ha logrado cambiar el nacido en Villa Clara.

Aquí van algunos en estos primeros 100 días con Díaz-Canel al frente de la isla:

Cambios al proyecto de reforma de la Constitución:

Entre las cuestiones más comentadas por la prensa están algunos cambios en el proyecto de reforma de la Constitución cubana, que aún deben ser aprobados y sometidos a referendo.

Por un lado, Cuba decidió decidirle adiós al comunismo. En el anteproyecto de reforma constitucional, el gobierno de Díaz-Canel se desprendió del viejo concepto y declaró que el socialismo es la política del estado. La antigua constitución cubana -vigente aún- databa de 1976 y es una fiel copia de sus homólogas de los países socialista de aquella época. El “comunismo” fue eliminado del borrador en curso, pero solo se quita el concepto, pues se mantiene el unipartidismo en el país y el Partido Comunista sigue siendo “la guía de la revolución”.

Según Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional: “El anteproyecto ratifica el carácter socialista y el papel rector del Partido y la irrevocabilidad del modelo político y económico”.

El nuevo texto, que aún no ha sido publicado en su totalidad y que fue redactado en secreto por un grupo designado del Partido Comunista, incluye además el reconocimiento de la propiedad privada, propone la coexistencia de un presidente, un vicepresidente, un primer ministro y el Consejo de Estado estaría a cargo del presidente de la Asamblea Nacional.

En tanto, el artículo 68 de la carta magna en composición abre las puertas a la legalización del matrimonio igualitario en la isla. En la actual constitución, solo se admite la unión conyugal entre hombre y mujer y, según dijo Homero Acosta, secretario del Consejo de Estado, en el referido artículo “se define el matrimonio como la unión concertada entre dos personas y no dice de qué sexo”.

“La aprobación de ese artículo sería un gran avance de nuestro país. Sería una especie de paso adelante para pedir perdón por todo lo que se ha hecho en contra de los homosexuales a lo largo de la historia”, opina Yulia Fusté, una transgénero de 31 años.

De 1965 a 1968 se produjo en Cuba uno de los pasajes más oscuros y funestos de su historia. Fidel Castro creó las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), que eran campos de trabajos forzados para la “reeducación” de los ciudadanos que el gobierno identificaba como "desafectos a la revolución". A la provincia de Camagüey fueron enviados religiosos, delincuentes, disidentes políticos y homosexuales a convivir en barracas y a trabajar jornadas interminables. Algunas publicaciones refieren, sin confirmación, que en las UMAP estuvieron confinados alrededor de 35,000 cubanos, y de ellos casi 1,000 por sus preferencias sexuales.

“Si sucede, la legalización del matrimonio homosexual será una reivindicación para la comunidad LGBTI en Cuba”, afirma Yulia Fusté.

Por su parte, Mariela Castro, hija del expresidente Raúl Castro, quien es diputada y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), aseguró que con esta propuesta de regulación constitucional "Cuba se sitúa entre los países de vanguardia, en el reconocimiento y la garantía de los derechos humanos”.

Nuevas regulaciones a la propiedad privada:

Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI), la economía cubana creció solo 1.1 por ciento en la primera mitad de este año, una cifra que está relacionada directamente con la disminución del suministro de petróleo de Venezuela y el estancamiento del proceso de las reformas económicas.

En la calle, el disgusto con el ritmo de la economía es generalizado. “No se puede decir que hay un cambio porque no lo ha habido, lo único que cambió fue el nombre del dueño del caballo, en Cuba la vida sigue igual”, opina Alberto Ferrer, 36 años, profesor de la facultad de Bilogía de la Universidad de La Habana.

“Lo único que ha hecho Díaz-Canel es volver a abrir las licencias para la propiedad privada, pero al final dio el paso y trajo más trabas. La cuestión es que ellos no quieren que en Cuba haya ricos, no se ve nada distinto en el país con él”, dice Mirta Santisteban, 62 años, propietaria de una casa de renta en la Habana Vieja.

En 2010, Raúl Castro comenzó a implementar una serie de reformas económicas que implicaron entre otras cuestiones la apertura de la nación a la propiedad privada. Desde ese entonces, se registraron 591,456 personas para obtener una licencia de 11.2 millones de habitantes que tiene la isla. Pero en agosto de 2017, el gobierno dio un portazo a la creciente actividad económica y cerró la entrega de licencias. Analistas económicos consideran que el cese del otorgamiento de licencias obedeció a una estrategia del estado para frenar el auge de lo privado sobre lo estatal dentro del socialismo.

No fue hasta hace unas semanas, con Díaz-Canel como presidente, que el gobierno anunció que en el próximo diciembre entrarán en vigor nuevas regulaciones para la propiedad privada.

“Hay trabajadores que tienen una cafetería y al mismo tiempo tienen licencia de manicure o de fregador de auto o de productor-vendedor de calzado. Eso no es posible. En la práctica, es un dueño que tiene muchos negocios y esa no es la esencia y el espíritu del trabajador por cuenta propia, que consiste en trabajadores ejerciendo cotidianamente su actividad”, dijo en conferencia de prensa Marta Elena Feitó Cabrera, viceministra de Trabajo y Seguridad Social, tras anunciar las nuevas medidas.

“Es increíble que después de un año de cierre, ahora vengan con semejantes regulaciones”, expresa Judith Bandera, 43 años, propietaria de dos cafeterías de comida rápida y de un bar. A partir de diciembre, Judith y el resto de los trabajadores por cuenta propia -así les llama el estado- de todo el país solo tendrán autorización para ejercer una actividad.

El accidente aéreo que golpeó el turismo y una tormenta a la agricultura:

En estos primeros 100 días de Díaz-Canel, un evento trágico golpeó a la isla. Fue un día antes de que cumpliera su primer mes como presidente de Cuba cuando un Boeing 737-200 que volaba con 110 pasajeros y que viajaba de La Habana a Holguín, se precipitó poco después de despegar del aeropuerto internacional José Martí. El avión pertenecía a la aerolínea mexicana Damojh de la compañía Global Air y había sido rentado por Cubana de Aviación.


Díaz-Canel se desplazó al lugar del accidente poco después del siniestro. Mientras en Estados Unidos, una comisión compuesta por especialistas cubanos, mexicanos y estadounidenses investigan las causas del desafortunado suceso, en Cuba el accidente supuso que quedaran cancelados hasta nuevo aviso todos los vuelos nacionales y los ciudadanos se transportan actualmente solo en ómnibus y en trenes.

“Estamos en verano, los niños están de vacaciones y no hay casi transporte, todo está colapsado. Para ir al oriente del país de donde es mi familia tenemos que ir en guagua”, afirma Susana Duarte, 42 años, enfermera y madre de dos niñas.

Además de las pérdidas humanas, el siniestro dañó la imagen de la isla, que tiene en el turismo, con sus ingresos de 2,000 millones de dólares anuales, uno de los pocos renglones económicos salvables dentro de una economía depauperada.

A finales de mayo, la isla sufrió también los embates de la tormenta tropical Alberto, que se posicionó sobre casi todo el territorio del archipiélago y dejó 16 días de intensas lluvias.

El temporal afectó las cosechas de café y tabaco y derribó puentes intermunicipales dejando zonas incomunicadas. Más de 10 mil familias sufrieron daños en sus viviendas y fueron evacuadas. La mayoría aún espera por la reconstrucción de sus casas o por la entrega de un nuevo domicilio.

Díaz-Canel apoya a Daniel Ortega:

En la arena internacional, Díaz-Canel se estrenó como anfitrión y orador durante en el 37 período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), celebrado en La Habana. Además visitó Caracas en su primer viaje de estado para felicitar a Nicolás Maduro por su nueva investidura como presidente de Venezuela.

Y respecto a la mayor crisis regional, la de Nicaragua, que comenzó precisamente cuando él asumía el poder y que ya ha dejado más de 300 muertos, el gobierno de Miguel Díaz-Canel no ha dudado en respaldar al presidente Daniel Ortega.

La cancillería cubana emitió una declaración oficial en la que acusó a la “oposición nicaragüense de desestabilizar al país” y rechazó la “injerencia en los asuntos internos” de Nicaragua. El documento emitido en apoyo a Daniel Ortega habla de “esfuerzos por solucionar la crisis de violencia” y no habla de la represión que ha dejado cientos de muertos.

La declaración fue publicada por todos los medios de comunicación de la isla, que subordinados al gobierno, han ofrecido una información de lo que ha acontecido durante los tres últimos meses en Nicaragua muy apegada al discurso oficialista en Nicaragua.

En fotos: Miguel Díaz-Canel, el civil que sustituye a Raúl Castro en la presidencia de Cuba

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