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Acoso

Los rostros del acoso sexual en la Ciudad de México

Las víctimas de agresiones de índole sexual han hallado en las nuevas tecnologías un aliado para dejar de cargar en silencio con sus dolorosas experiencias.
28 Abr 2016 – 9:30 PM EDT

“Niñas, mujeres jóvenes, adultas y de edades avanzadas viven en riesgo constante de sufrir algún tipo de violencia, y prácticamente todas, en algún momento de su vida, han sido víctimas de violencia o han experimentado su amenaza por el simple hecho de ser mujeres”, alertó ONU Mujeres en México.

De las redes sociales han saltado a los medios de comunicación las denuncias hechas por mujeres en distintos escenarios y con características diversas. Las víctimas de agresiones de índole sexual han hallado en las nuevas tecnologías un aliado para dejar de cargar solas y en silencio con sus dolorosas experiencias.

En las últimas semanas se supo del caso de la periodista Andrea Noel, agredida en calles de un barrio acomodado de la Ciudad de México por un hombre que portaba en el brazo lo que parece ser una cámara portátil. También trascendió la historia de Gabriela Nava, una estudiante que sorprendió a un hombre que la grababa por debajo de la falda. Ocurrió el caso de Daphne Fernández, una chica que asegura haber sido víctima de violación sexual en Veracruz.

Sin embargo, no son las únicas historias en un país que ocupa el segundo lugar de impunidad a nivel mundial y el primero en América Latina, según el Índice Global de Impunidad, elaborado por el Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia (CESIJ) de la Universidad de las Américas Puebla.

Para la feminista y activista por los derechos humanos Lol Kin Castañeda, el acoso sexual no es un tema nuevo en nuestra cultura o en nuestra sociedad. “No es que ahora se esté forjando esa falta de respeto y esta violencia hacia la mujer. Sin embargo, la diferencia en el momento que estamos viviendo es la apropiación de los derechos por parte de las mujeres, este renunciar al silencio frente a los actos de violencia”.

Castañeda, sin embargo, destaca “el papel que juegan las nuevas tecnologías, que es lo que permite masificar un caso y convertirlo en una causa. Generar esta réplica en la indignación colectiva”.

Leticia Urbina, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sí ve un alza en este tipo de agresiones. “A estos hechos se les está prestando más atención en los medios porque están creciendo, están teniendo un alza inusitada. De algún modo las nuevas tecnologías le permiten a los acosadores sexuales operar de una manera distinta a la que usaban antes”.

Ellas, las “culpables”

A principios de marzo de este año, las cámaras de seguridad instaladas en la zona captaron a un hombre corriendo detrás de la periodista Andrea Noel hasta alcanzarla. El agresor, que aparentemente tiene una cámara colocada en el brazo izquierdo, le bajó la ropa interior a Noel, por lo que ella cayó al suelo. La periodista utilizó las redes sociales para hacer la denuncia pública. Sin embargo, además de ayuda recibió mensajes en los que se le “responsabilizaba” a ella misma de la agresión.

Gabriela Nava se dirigía en el transporte público a la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la UNAM, en el céntrico Estado de México. Otra chica, también en el transporte, la alertó de que un sujeto iba grabando con su celular por debajo de su falda. Ayudada por sus compañeros, Gabriela encaró al agresor, que resultó ser un trabajador de la propia UNAM. La alumna tuvo toda la información del atacante gracias a que compartió en sus redes sociales un video sobre los hechos. Sin embargo, Gabriela también recibió amenazas e insultos.

“Esto forma parte de la descomposición del tejido social en todo el país, pero también habla de un problema cultural y de educación. El estado tiene mucha culpa porque busca generalmente culpabilizar a la víctima: ella traía una falda, ella salió sola, ella caminaba por la noche, ella ella, ella… jamás el agresor”, asevera la académica Leticia Urbina.

“En nuestra sociedad hoy por hoy prevalece una cultura machista –sentencia por su parte Castañeda--, una mirada en la que a las mujeres se nos cuestiona de manera distinta nuestra participación en el ámbito público, donde frente a un asunto de violencia o una cuestión de acoso sexual la pregunta recurrente es ‘¿y por dónde estaba usted? Y ¿qué hora era? Y ¿cómo iba vestida?’, como si estos factores fueran lo que pudiera exculpar, justificar al agresor”.

Víctima más de una vez

Más allá fue el caso de Yakiri Rubio, una joven que pasó tres meses en prisión después de que en diciembre de 2013 el hombre que la abusó sexualmente y que amenazaba con matarla murió tras resultar herido en un forcejeo con ella. La justicia mexicana determinó apenas en mayo de 2015 que la chica actuó en legítima defensa, y evitó con ello sumarse a la estadística de que una mujer es asesinada aproximadamente cada tres horas en México, como ha denunciado la organización Pan y Rosas, mujeres en lucha contra los feminicidios.

“En mi caso, viví una doble victimización: fui víctima de un par de delincuentes que me secuestran, me llevan a un hotel y uno de ellos abusa de mi sexualmente. Soy víctima de un intento de feminicidio, yo me defiendo y al pasar a hacer mi denuncia, me toman como probable responsable y me encarcelan sin atender mi denuncia de la agresión sexual hasta 10 días después”, narra para Univision Noticias Yakiri Rubio.

La joven recuerda que durante su tiempo en prisión, estuvo en dos cárceles distintas y permaneció incomunicada durante un buen tiempo.

En México, de cada 100 agresiones sexuales que se comenten, apenas seis son denunciadas ante las autoridades, y ni siquiera tres llevan a un responsable tras las rejas. Esto de acuerdo a un diagnóstico sobre violencia sexual en México, elaborado por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

Rubio añade que “muchas mujeres víctimas de delitos sexuales no denuncian por todo lo que eso conlleva, que se metan en tu intimidad, tu privacidad, que la gente te critique, señale, el miedo, las amenazas, el rechazo. Y desafortunadamente, quienes hacemos las denuncias muchas veces terminamos peor porque la autoridad protege a los agresores”.

Gabriela Nava agrega que “ a las víctimas se nos revictimiza. Me agreden, voy a denunciar como lo dicen las autoridades y después caemos en la cuenta de que las autoridades no tienen protocolos de seguimiento y acusan a las víctimas de exagerar. Las víctimas, además, tenemos que recibir insultos y amenazas. A las mujeres nos tienen acostumbradas a que en el transporte público no se usa falda ni ropa ajustada sino se quiere ser víctima de la violencia, y esto es grave”.

Todas víctimas

De acuerdo a lo que considera Urbina, “prácticamente no hay ninguna mujer en este país que no tenga una historia terrible que contar de una agresión de este tipo”.

Castañeda admite: “Yo sigo alguno de los casos en Twitter, por ejemplo, y pienso en mi propia historia, y digo ‘ya me pasó, también, ya me pasó’. Y la diferencia es que evidentemente cuando a mí me sucedió no supe qué hacer, ante qué instancia acudir”.

En un ejercicio de compartir y preguntar experiencias de acoso sexual a través de las redes sociales, estos son apenas algunos de los testimonios con los que me encontré:

“Iba de regreso a mi casa y un tipo me siguió, yo no me había dado cuenta. Esperó a que pasara detrás de un tráiler, me levantó la falda y metió su mano, no supe cómo responder, simplemente comencé a llorar y salí corriendo”.

“Uhhh, muchisímas veces... la primera en un taxi cuando tenía como 15 años, el tipo se iba masturbando...cuando me di cuenta me baje en un semáforo... en ese momento me auxilio una patrulla... denuncié... no pasó mi denuncia literal porque no hubo delito sexual...”.

“Yo iba saliendo de la secundaria y caminaba rumbo a mi casa cuando un bus se acercó a la banqueta por la que yo iba. El tipo que iba con el conductor estiró la mano para levantarme la falda. No pude hacer nada más que tragarme mi impotencia y morir de pena”.

“En prepa, iba en el transporte público y el tarado que iba sentado a mi lado de pronto comenzó a tocarme la pierna, primero sentí mucho miedo pero saqué fuerza para gritarle que me dejara en paz. Al ver mi reacción enseguida se alejó. Lamentable que tengamos que pasar cosas así”.

Ante cada situación, como perfectamente reseña Castañeda, “ te duele el cuerpo, te duele el alma, sientes vergüenza, en fin, es un proceso terrible”.

Una nueva generación

Eréndira Aquino, reportera de Animal Político que trabajó para ese medio en un reportaje del acoso sexual a mujeres en el transporte público, considera que este tema se está haciendo cada vez más público, y que menos mujeres se quedan calladas. “Más mujeres están contando lo que les pasó y se está abriendo un espacio de diálogo en el que se brindan redes de apoyo”.

“Y creo que ante la reacción de una mujer –añade la periodista, en entrevista con Univision Noticias--, poco a poco se irá modificando esa conducta y también creo que eso tendrá que ir acompañado de esfuerzos por sancionar a los acosadores para que se den cuenta de que no es un juego, sino una conducta que se sanciona.

Para Yakiri Rubio, “últimamente ha explotado este tema precisamente porque las cifras son alarmantes, todos los días hay mujeres víctimas de alguna agresión sexual. Todos estos casos son una manera de informar a la gente y de abrirle los ojos”.

Rubio, junto con Andrea Noel y Gabriela Nava, lanzó la campaña “No te calles”.



Gabriela Nava señala que “nos une que fuimos agredidas en diferentes grados, pero con violencia de género”. “Esta campaña –añade Yakiri Rubio-- tiene varias direcciones, (las autoridades) deben saber que estamos conscientes de lo que pasa, pero no estamos de acuerdo. Exigimos un alto a las agresiones, al acoso, al abuso, a los feminicidios, a la violencia de cualquier índole”.

En el mismo sentido, este fin de semana se realizó una marcha convocada en redes sociales bajo el lema "Vivas nos queremos", que deploró la violencia machista en contra del género. La movilización tuvo eco en más de 20 ciudades del país.


¡Vivas NOS queremos! los testimonios de quienes acudieron a la histórica marcha

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Tras la multitudinaria marcha en Ciudad de México, las autoridades locales informaron de un operativo en el transporte público, con el objetivo de evitar el acoso y garantizar la seguridad de las mujeres que utilizan este servicio.

Sin embargo, "necesitamos una educación hacia la reacción de las mujeres y una reeducación hacia el actuar de los hombres frente a las mujeres para que entiendan que hay cosas que no se hacen, y si las hacen sepan que deberán enfrentar una sanción", concluye Aquino.

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