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Meteorología

Otro febrero sin la furia de 'ARk', la megatormenta que puede dejar a California bajo el agua

La última vez que este fenómeno azotó las costas de California fue en 1862 y trajo consigo lluvias e inundaciones que se prolongaron por más de 40 días consecutivos.
26 Feb 2020 – 04:51 PM EST

SAN FRANCISCO, California. – Sin señales de lluvia para lo que queda del mes en el norte de California, todo indica que varias ciudades de la Bahía de San Francisco tendrán el febrero más seco en varias décadas.

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) informó que las regiones de viñedos de Napa y Santa Rosa, al igual que zonas de San José y Salinas, han visto caer la menor cantidad de lluvias desde 1953. San Francisco, por su parte, ha registrado el febrero más seco en un siglo y medio.

Las cifras contrastan de forma radical con las catástrofes que cada año rondan durante estas fechas en la memoria de los residentes del norte de California. Y es que febrero suele ser el mes en que los potentes ríos atmosféricos dejan a su paso por la región inundaciones que durante los últimos 40 años le han costado al estado pérdidas económicas por 43,000 millones de dólares.

La última vez que Bahía de San Francisco atravesó por un febrero tan seco fue hace más de 150 años y aún estaban frescas las huellas que dejó una megatormenta que por 45 días azotó la costa oeste del país. Los científicos estiman que esos escenarios ocurren cada 100 o 200 años, lo que obliga a los gobiernos locales a mantener la guardia en alto.

Todo indica que para este inicio de 2020 la madre naturaleza le dio un respiro al estado en términos de inundaciones y por lo menos un año más para prepararse ante la potencial llegada de ‘ARk’, una tormenta tan inmensa que causaría una devastación tres veces más grande a la que podría causar ‘The Big One’, el megaterremoto que aún está por sacudir a California.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) cree que ese fenómeno tiene el potencial de provocar pérdidas económicas de 725,000 millones de dólares en el estado. Lo llaman ‘ARk’ porque el acrónimo ( Atmospheric River 1000) refleja su capacidad devastadora: un río atmosférico con una potencia mil veces mayor.

Panorama desolador


Con una nueva sequía en puerta, es difícil de creer que California pueda recibir lluvias de proporciones bíblicas. Sin embargo, el panorama dibujado por los más de 100 científicos, ingenieros, expertos en políticas públicas y agentes de seguros que participaron en este pronóstico no es nada alentador.

Según sus estimaciones, las consecuencias de esta megatormenta se podrían dar en todos los frentes. Las inundaciones y los deslaves serían los principales factores de impacto en la infraestructura, la economía, el medio ambiente y la vida social de los casi 40 millones de residentes de California.

Para imaginar el escenario descrito por el USGS se tiene que hacer referencia a las películas de ciencia ficción. Esta hipotética tormenta golpearía a la costa oeste tan fuerte que el Valle Central de California quedaría inaccesible para el resto de los Estados Unidos. La caída de lluvia, explica el documento, se extendería por varias semanas y rebasaría niveles que en muchas zonas solo experimentan una vez cada 500 años.

La proyección de los expertos estima que todos los sistemas contra inundaciones en el estado se verían rápidamente rebasados. En el Valle Central, por ejemplo, una superficie de 300 millas de longitud por 20 millas de angostura quedaría anegada, pero el daño sería aún mayor en las regiones costeras. Los condados Orange, Los Angeles y San Diego, así como la mayor parte de la Bahía de San Francisco, quedarían completamente bajo el agua.

Además de las copiosas tormentas, el viento extremo también abonaría a incrementar las dimensiones de la catástrofe. En algunas regiones de California las ráfagas alcanzarían la fuerza de un huracán con promedios de 125 millas por hora; en el resto del estado, la velocidad de los vientos no bajaría de 60 mph. La combinación de la lluvia y los vientos huracanados facilitaría la proliferación cientos de deslaves que arrasarían con caminos, carreteras y viviendas por igual.

Un golpe a la economía


Según datos oficiales California es la quinta economía del mundo. En 2017 el Producto Interno Bruto (PIB) de la entidad llegó a $2,700 billones, apenas superado por Alemania, Japón, China y Estados Unidos (sin contar al estado dorado).

Pero la fuerza económica del estado, impulsada principalmente por el sector tecnológico de Silicon Valley, la industria del entretenimiento de Hollywood y la agricultura del Valle Central, no eximen a California de sufrir graves estragos económicos causados por una eventual “Tormenta ARk”.

El impacto, según estima la proyección del USGS, sería de casi una tercera parte del PIB del estado. Los daños a la propiedad podrían llegar a 400,000 millones de dólares, la mayoría por inundaciones. Entre estos se incluirían las viviendas y negocios devastados, el aumento de los costos en las reparaciones de la infraestructura local y estatal y pérdidas en la agricultura.

Por si fuera poco, las afectaciones a la vida pública serían latentes. Los servicios de energía, agua potable y alcantarillado en gran parte de California tardarían semanas, y en algunos casos meses, en ser reestablecidos. Además, casi un millón y medio de residentes tendrían que ser evacuados de sus ciudades.

A esas pérdidas se le tendrían que sumar otros 325,000 millones de dólares a causa de la interrupción del comercio en el estado. En total, el gigantesco río atmosférico le costaría a California 725,000 millones, casi tres veces las pérdidas estimadas por el eventual mega-terremoto para el que se ha venido preparando las autoridades del estado con el paso de los años.

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