Lluvias

La historia de la última megatormenta "ARk": cuando las calles de California se convirtieron en ríos

Era la víspera de Navidad de 1861 y la ciudad de San Francisco había recibido casi 30 pulgadas de lluvia, las avenidas de Sacramento se transformaron en ríos con fuertes cauces y en el Valle Central se había formado un lago de 300 millas de longitud por casi 20 de ancho. Los expertos pronostican que este fenómeno se repita cada 100 o 200 años y aseguran que podría golpear de nuevo a California en cualquier momento.
21 Feb 2019 – 6:28 PM EST

Fueron 45 días y 45 noches en las que el agua cayó del cielo en forma de lluvias torrenciales que parecían no tener fin. Corría la víspera de la Navidad de 1861 y durante más de seis semanas, los californianos experimentaron algo que solo habían leído o escuchado en los relatos bíblicos sobre el diluvio.

Una serie de devastadoras tormentas azotó la costa oeste del país impactando al estado de manera especial. Cuando todo terminó, sobre la ciudad de San Francisco habían caído casi 30 pulgadas de lluvia, las calles de Sacramento se transformaron en ríos de fuertes cauces y en el Valle Central se había formado un lago de 300 millas de longitud por casi 20 de ancho.

Los archivos, recopilados por el Servicio Geológico Nacional (USGS, por sus siglas en inglés), relatan que la magnitud del diluvio obligó a cambiar de manera temporal la capital del estado, de Sacramento a San Francisco, obligando al entonces gobernador Leland Stanford a remar hasta el Área de la Bahía para su toma de posesión.

El recuento de la catástrofe también quedó documentado en el libro “Up and Down California”. Su autor, William Brewer, escribió en sus notas del 19 de enero de 1862 lo siguiente: “Sacramento y muchas otras ciudades están inundadas (…) El gran Valle Central está bajo el agua, miles de granjas están anegadas y el ganado está muriendo y ahogándose”.

Escenarios como el arriba descrito se han repetido en California por lo menos en siete ocasiones en los últimos 2000 años. Hoy en día, los científicos y expertos en el clima también les han dado un nombre: las megatormentas “ARk”.

Estos fenómenos, que en realidad son una serie de potentes ríos atmósfericos que recogen vapor de agua en el Océano Pacífico y lo trasladan hacia la costa oeste de Estados Unidos, pueden causar una devastación tres veces más grande a la que suponen dejará el megaterromoto conocido como “The Big One”, cuando sacuda –una vez más– la falla de San Andrés.

Esas pérdidas, según las estimaciones de USGS, podrían costarle a California $725,000 millones y trastocar gravemente la vida en el estado.

Además de las copiosas tormentas, el viento extremo abonaría a incrementar el tamaño de la catástrofe. En algunas regiones de California las ráfagas alcanzarían la fuerza de un huracán con promedios de 125 millas por hora; en el resto del estado, la velocidad de los vientos no bajaría de 60 mph. La combinación de la lluvia y los vientos huracanados facilitaría la proliferación de cientos de deslaves que arrasarían con caminos, carreteras y viviendas por igual a lo largo y ancho de toda la región.

¿Cuándo llegará?

Pese a todos los avances científicos y tecnológicos que existen en la actualidad, sigue siendo imposible predecir un fenómeno de esta naturaleza de la misma forma en la que se pronostican las tormentas tropicales, ciclones y huracanes.

Sin embargo, los expertos coinciden en algo: pueden y volverán a ocurrir. La profesora Lucy Jones, científica en jefe del Proyecto de Demostración de Emergencias Múltiples del USGS, habló sobre esto cuando presentó los resultados de su reporte.

“La última vez que la vimos (una tormenta “ARk”) fue en 1861. Tenemos evidencia geológica recopilada en los depósitos del subsuelo que indica que tormentas incluso mayores a la de 1861 han ocurrido una vez cada 300 años. En los últimos 1,800 años tenemos registro de seis eventos similares. Con estos datos, creemos que esta megatormenta ocurrirá alrededor de cada 100 o 200 años, lo que la pone en la categoría de desastres junto con los grandes terremotos de la falla de San Andrés”, explicó la experta.

Al día de hoy han pasado poco más de 157 años desde que la última megatormenta “ARk” devastó en su totalidad al estado de California, al grado de dejarlo en la bancarrota. Al igual que el megaterremoto llamado “The Big One”, los científicos coinciden en que estamos acercándonos al umbral para que el nuevo diluvio, o “The Other Big One”, deje caer su furia sobre el estado dorado.

En fotos: Inundaciones y derrumbes afectan zonas devastadas por los incendios de 2018 en California

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¿Estamos preparados?

Ejercicios como el Proyecto de Demostración de Emergencias Múltiples del USGS se hacen precisamente para prevenir y reducir las dimensiones de la catástrofe. Sin embargo, la infraestructura creada durante el último siglo aún no ha sido puesta a prueba frente a fenómenos que puedan causar una devastación similar a la que dejaría el paso de una megatormenta “ARk”.

La realidad es que los californianos están muy conscientes de los riesgos de los terremotos, pero muchos menos conscientes de los riesgos que enfrentan por las inundaciones, señaló Jones. La experta agregó que, aunque la posibilidad de ser golpeados por “The Big One” o “The Other Big One” es prácticamente la misma, el daño que dejaría una megatormenta sería hasta tres veces mayor al de un terremoto.

“Este no será solo un problema de California. El impacto económico se va a sentir a través de todo el país”, advirtió.

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