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"No entiendo cómo es tan fácil comprar un arma de guerra", dice a Trump un sobreviviente de Parkland en la Casa Blanca

El presidente recibió en la Casa Blanca a un grupo de estudiantes, padres y maestros de Parkland y de tiroteos anteriores como el de la escuela Sandy Hook. La reunión transcurrió en un intercambio de opiniones en el que Trump defendió que los maestros lleven armas en las escuelas, mientras que estudiantes y padres creen que deben quedar fuera de las aulas.
21 Feb 2018 – 06:43 PM EST
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A las afueras del Capitolio de Florida cientos de estudiantes enfurecidos exigían a los políticos este miércoles restringir la venta de rifles semiautomáticos, como el AR-15, y prohibir la compra de armas a quienes tienen problemas mentales. Pero el clamor de las calles no se oyó con tal fuerza en las peticiones hechas en la Casa Blanca, donde el presidente Donald Trump recibió a jóvenes que vivieron el tiroteo en la secundaria de Parkland, así como a maestros y algunos de los padres de la víctimas de este y otros mortíferos ataques.

Andrew Pollack tomó el micrófono en un sentido discurso en el que advirtió que su hija Meadow recibió nueve disparos y está entre los 17 muertos de la secundaria Stoneman Douglas. "¿Cuántos niños deben recibir disparos?", preguntó.


A pesar de su tragedia, el padre, a quien el miércoles pasado se le vio en una imagen en redes sociales vistiendo una camisa en la que se leía 'Trump 2020' mientras mostraba la foto de su hija entonces desaparecida, estuvo entre quienes se opusieron este miércoles a implementar nuevas restricciones para el acceso a las armas. "No se trata de leyes contra armas en este momento. Esa es otra pelea, otra batalla. Necesitamos que nuestros niños estén a salvo", dijo.

Entonces tomó la palabra Samuel Zeif, un estudiante de la secundaria que durante el tiroteo envió mensajes de texto a su hermano menor, que estaba en el piso de arriba. Entre lágrimas, Zeif, que cumplió 18 años un día después de la masacre, preguntó mirando directamente al presidente: "No entiendo cómo es tan fácil ir a una tienda y comprar un arma de guerra, una AR (...) Necesitamos solucionar este problema", dijo. "Estaba leyendo hoy que una persona de 20 años puede ir a una tienda y comprar una AR-15 en cinco minutos con una identificación vencida, ¿cómo es que es tan fácil?", reclamó entre sollozos.

El intercambio de opiniones duró poco más de una hora. El presidente intervenía de tanto en tanto para reiterar que su gobierno está pensando en hacer chequeos de antecedentes criminales "más estrictos". Pero nunca se refirió al control de armas que tanto reclaman en Florida y que el próximo 24 de marzo llevará a cientos de manifestantes a Washington.


Desde el miércoles pasado, los jóvenes de esta secundaria –y de otras de Florida–no han abandonado las calles ni un día. En sus protestas, preguntan cuántos jóvenes más deben morir antes de que los políticos decidan tomar decisiones para el control de armas. Prometen que no volverán a sus escuelas hasta que haya una solución. Recuerdan a los legisladores que son ellos los únicos que pueden tomar acciones: "Ustedes son directamente responsables por cada persona que muere en una comunidad como consecuencia de las armas y tienen el poder de cambiar esto", dijo desde Tallahassee Lorence Yared, una sobreviviente.

Una propuesta: armar a los maestros

Andrew Klein, padre de una de las estudiantes que salió con vida del tiroteo y que también estaba en la sala, hizo una propuesta: que los maestros y el personal administrativo sean entrenados y puedan tener armas bajo resguardo en los salones. "Si se desata una tragedia, ¿podemos esperar a que lleguen las autoridades?", se preguntó para darle fuerza a su planteamiento, que ya ha sido escuchado en otras ocasiones cuando se habla de llevar las armas a las escuelas como protección ante una situación de amenaza.


Estados como Alabama, Colorado, Indiana, Maryland, Michigan, Pennsylvania, Dakota del Sur, Carolina del Sur e incluso Florida están considerando que su personal porte armas de fuego dentro del campus. Y en ocho más ya existen leyes que permiten llevar armas ocultas en escuelas con grados desde kínder hasta el 12.

Este mismo miércoles, el sheriff de Broward, Scott Israel, informó que las escuelas de su condado ya implementarán la medida, pero no con las armas en manos de los maestros: "Se hará de manera segura. Solo los agentes que estén entrenados y cualificados podrán llevar rifles (en las escuelas). Tenemos que acabar con cualquier amenaza en los campus", señaló.


A Trump no le disgustó la idea. "Un ataque dura en promedio cerca de tres minutos. Le toma entre cinco y ocho minutos a las autoridades responder, así que cuando llegan ya se acabó. Si tienes un profesor que esté familiarizado con las armas podría acabar con el ataque rápidamente", dijo el mandatario al hacer su análisis propio del tema en voz alta. "Lo revisaremos. Creo que mucha gente se opondrá y creo que a mucha gente le gustará", agregó.

Este jueves el presidente sostuvo en un mensaje de Twitter que él "nunca" dijo que había que "dar armas a los profesores". Trump afirmó que su propuesta fue "estudiar la posibilidad de dar 'armas escondidas a profesores expertos en armas y con experiencia militar o con entrenamiento especial". El mandatario subrayó también que el "20% de los profesores, un número muy elevado, sería capaz de responder inmediatamente si un enfermo salvaje llega a una escuela con malas intenciones".


En todo caso, Trump apoyó la idea de que "maestros altamente entrenados también servirían para disuadir a los cobardes que hacen esto" y apoyó la presencia de las armas en los centros educativos porque, según dijo, "una escuela 'libre de armas' es un imán para las personas malas. ¡LOS ATAQUES TERMINARÍAN!".

Pese a las críticas a los medios y afirmar que él no se manifestó a favor de armar a los docentes, el presidente publicó un tercer mensaje en el que manifestó que "si un posible 'atacante enfermo' sabe que una escuela tiene un gran número de maestros talentosos con armas (y otros) que dispararán al instante, el ENFERMO nunca atacará esa escuela. Los cobardes no irán allí ... problema resuelto" y añadió que "¡la defensa por sí sola no funcionará!".

"Se trata de prevenir"

Nicole Hockley, cuyo hijo de seis años fue asesinado en el tiroteo de la escuela Sandy Hook, el cuarto más mortífero en Estados Unidos, aseguró que no apoya la idea de llevar las armas a las escuelas. "En lugar de darles armas de fuego, los armaría con conocimientos sobre cómo prevenir que esto ocurra", dijo al micrófono. "Se trata de prevenir".

A su lado, Samuel Zeif asentía con la cabeza al apoyar el planteamiento de Hockley. De inmediato, intervino de nuevo para cerrar ese punto y devolver la discusión al tema que mueve las protestas en las calles de Florida: la restricción en Estados Unidos del uso de fusiles de asalto como el AR-15. "La Segunda Enmienda que conozco contempla las armas para defendernos. Y estas no son armas de defensa, son armas de guerra".

En la Casa Blanca también estaba otro de los padres de los niños que murieron en la masacre de Sandy Hook, Mark Barden. La propuesta de armar al personal de las escuelas tampoco le sonó como una solución. "Los maestros tienen demasiadas responsabilidades como para encima tener que decidir si quitarle la vida a alguien", reclamó. Para él, una salida está en enseñarle a todos en las escuelas a reconocer a los agresores antes de que cometan sus masacres.

El presidente se despidió de sus invitados sin siquiera hablar de control de armas. A estas últimas opiniones solo respondió repitiendo que su gobierno reforzará los chequeos de antecedentes criminales.

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