Tiroteos

Esta puertorriqueña migró a Florida tras el huracán María y ahora vive la tragedia del tiroteo en la escuela de Parkland

"Pensé que lo peor que nos podía pasar fue María", afirma Ingrid Nolla, una puertorriqueña que se mudó en noviembre a Florida con sus hijas tras el huracán. En ese estado, una de las primeras sonrisas que las recibió fue la del entrenador Aaron Feis, una de las víctimas de la tragedia de la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas. Esta es su historia.
16 Feb 2018 – 8:24 PM EST

PARKLAND, Florida.- La puertorriqueña Ingrid Nolla recuerda al entrenador de fútbol americano Aaron Feis como la primera persona que le sonrió al llegar al nuevo colegio de su hija mayor cuando en noviembre se acababan de mudar a Florida huyendo de los destrozos que el huracán María dejó en su isla.

Era el primer día de su hija de 15 años en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland y Nolla la acompañó al enorme edificio de la secundaria y la dejó en un portón que vio abierto sin darse cuenta de que no era el lugar asignado para los padres; hasta que un hombre fortachón que llegó en un carrito de golf se lo advirtió. “Yo estaba entre la vergüenza y la pena de que me iban a regañar, pero él siempre tuvo una sonrisa y no me regañó y me dijo: 'Siempre hay una primera vez, que tenga un lindo día’ y me fui. Y siempre me quedé con la imagen de él hasta que vi hoy su foto en el periódico”, cuenta.

“Ahora veo que tenían un coach y un superhéroe”, afirma la madre al referirse a Aaron Feis, una de las 17 víctimas del tiroteo en la escuela secundaria de Parkland. El entrenador fue abatido por el pistolero Nikolas Cruz cuando trataba de proteger a una alumna.

“Yo sé que él lo hizo sabiendo que iba a morir. Se veía una persona dispuesta a ayudar, que amaba su trabajo y sobre todo a los niños. Se notaba que era una persona a la que le gustaba su trabajo, su día a día y hablar con la gente”, le aseguró Nolla a Univision Noticias.

"Aquí no hay reconstrucción"

Ella es una de las cientos de personas que este jueves participó junto a sus dos hijas de 10 y 15 años en una de las vigilias donde los sobrevivientes y los vecinos comenzaban a asumir lo que pasó en la víspera. Entre abrazos y llantos de los presentes, la puertorriqueña no podía contener las lágrimas al recordar lo que se vivió en la escuela secundaria.


Mientras, su hija mayor consolaba a un compañero que perdió a un amigo cercano. La adolescente se salvó porque se cambió de colegio en diciembre, apenas a un mes de su llegada a Florida. También salió ileso un sobrino que sí estaba en el centro educativo, pero que perdió a uno de sus compañeros del equipo de fútbol.

Nolla se enteró de la tragedia a primera hora del miércoles con la llamada de una amiga. De inmediato, se comunicó con su tía para preguntarle por su sobrino que logró esconderse y llamar a su madre desde el teléfono de un profesor. De camino a la escuela, la tía de Nolla vio un panorama dantesco.

Ella dice que, viniendo de un huracán, nunca imaginó que le pudiera pasar algo así en la ciudad a la que migró: "Pensé que lo peor que nos podía pasar fue María", afirma. Al contrario de aquel desastre natural donde hay un periodo de reconstrucción, las 17 vidas que se perdieron con esta tragedia no pueden recuperarse.

"Los que han muerto son niños. Estaban en una escuela, un lugar donde vas a aprender, a disfrutar, a llenar tu vida de experiencias y lo que pensé fue: Me despedí de mis hijas por la mañana y me podía haber pasado a mí", lamenta.

"Nunca va a ser lo mismo": los sobrevivientes del tiroteo de Parkland se reencuentran entre abrazos, flores y velas

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