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Asesinatos

"Fue un acto de terrorismo": entre la tristeza y la rabia, la familia LeBarón prepara los funerales de sus parientes asesinados

Cerca de 1,000 personas, muchas provenientes de Estados Unidos, asistirán este jueves a los actos fúnebres de algunos de los nueve miembros de la familia LeBarón masacrados en el ataque del lunes, que se realizarán en la aldea La Mora, en Sonora. Muchos han exteriorizado su indignación por la respuesta del gobierno al grave problema de inseguridad en la región.
7 Nov 2019 – 4:47 AM EST

Abatida por la pérdida de sus seres queridos y enojada con el gobierno mexicano por la manera de responder al grave problema de inseguridad, la comunidad LeBarón se prepara este jueves para darle el último adiós a algunos de los nueve miembros de la familia mormona de origen estadounidense masacrados este lunes cuando viajaban por un camino rural que une Sonora con Chihuahua en el norte de México.

En la remota comunidad agrícola de La Mora y bajo fuertes medidas de seguridad, la familia LeBarón y allegados organizan los funerales que podrían prolongarse hasta el viernes porque algunos de los cuerpos serán llevados al vecino estado de Chihuahua, donde vive el grueso de la comunidad mormona asentada en esa región mexicana desde hace casi un siglo.

Se espera que al menos 1,000 visitantes, muchos provenientes de Estados Unidos, lleguen a esta localidad de unos 300 habitantes para asistir a los oficios funerarios. Todas las víctimas tenían nacionalidad estadounidense.

En el brutal ataque no esclarecido por las autoridades, hombres fuertemente armados dispararon contra tres camionetas en las que se desplazaban varios miembros de la familia LeBarón. Tres mujeres y seis menores murieron, y otros ocho niños sobrevivieron, entre ellos una recién nacida que fue protegida de las balas por el cuerpo de su madre.

Una de las camionetas quedó totalmente carbonizada, con cinco cadáveres dentro, y los otros dos vehículos destruidos por las balas y con restos de sangre de las víctimas. Fueron contabilizados más de 200 casquillos percutidos de armas de fabricación estadounidense.

Cuando los pistoleros abrieron fuego contra los vehículos, el ejército mexicano, la Guardia Nacional y la policía del estado de Sonora no estaban allí para contrarrestarlo y proteger a la familia LeBarón. Tardaron alrededor de ocho horas en llegar. La débil respuesta ha causado indignación a la familia.

Dos niñas sobrevivientes del sangriento ataque, hospitalizadas en el Centro Médico Universidad Banner, en Tucson, Arizona, recibieron el alta este miércoles, mientras que otros tres niños se encuentran estables y recuperándose de sus heridas, pero todavía deben permanecer bajo tratamiento. Uno de ellos recibió un disparo en el rostro. La bala le rompió la mandíbula inferior, por lo que requiere de cirugía reconstructiva.

Una "estupidez" que no se acepta

Al caer la noche del miércoles, una caravana de unos 70 vehículos con familias mormonas que viajaron desde Chihuahua llegó al rancho La Mora para asistir al funeral.

La comunidad, erigida en un terreno solitario, es pequeña. Los mormones habitan una treintena de casas estilo estadounidense, rodeadas de grandes pinos.

El vínculo con Estados Unidos es evidente: hay camionetas con matrículas de California, Idaho, Colorado, Washington, y clientes angloparlantes comiendo hamburguesas en Ray’s Restaurant, Coffee & Grill. Muchos de los residentes con doble nacionalidad nacieron allí y sus familias llevan décadas en ese sitio.

Vehículos militares patrullan el exterior del rancho, mientras los aldeanos continúan algunas de las actividades en las tierras de cultivo de nueces y granadas.

"Venimos a honrar su memoria, a tratar de entender lo que está pasando. Es responsabilidad de la autoridad investigar y decirnos qué sucedió. (...) Es un acto de terrorismo para todos los mexicanos", dijo Alex LeBarón, quien se ha involucrado en política y encabezaba la caravana.

Para el secretario de Seguridad mexicano, Alfonso Durazo, el ataque pudo ser resultado de una "confusión" por parte de grupos criminales que actúan en la zona. El martes dijo que los atacantes serían 'Los Jaguares', célula del cártel de Sinaloa, pero el miércoles señaló a 'La Línea', antiguos pistoleros del cártel de Juárez.

"No sé cuál haya sido la equivocación, ellos supieron que eran mujeres y niños y aún así los agredieron y después de haberlos agredido, les prendieron fuego", dice a la AFP Julián LeBarón, activista y líder de la comunidad.

"Ninguna autoridad puede ser legítima (...) cuando te dice 'no te protejo pero te prohíbo los medios para que tú te defiendas y te protejas. Nosotros no aceptamos esta estupidez", agregó con enojo.

La Guardia Nacional "no está donde debe de estar"

Steven Langford, que fue alcalde de la aldea de 2015 a 2018, espera que los asesinatos tengan un “importante” impacto en la comunidad y que alrededor de la mitad de los residentes puedan marcharse fuera, ante la falta de fuerzas del estado y la presencia de grupos delincuenciales vinculados al narcotráfico.

"Esto fue una masacre, 100% una masacre", dijo Langford a la AFP, quien perdió a una hermana, Christina Langford, en la emboscada. "No sé cómo entra en la conciencia de nadie hacer algo tan horrible”, agregó.

Una impresión similar tiene William Stubbs, un productor de nueces y alfalfa que es miembro de un comité de seguridad de la Colonia LeBarón. Cree que algunos se mudarán con sus familias a Estados Unidos por miedo a la violencia en México, pero que eventualmente regresarán, tal como ocurrió después del asesinato de Bejamín LeBarón en 2009, a manos de un grupo delincuencial.

Tras aquel crimen, los residentes de la aldea se turnaron todas las noches durante dos años para tomar posiciones con binoculares de alta potencia y vigilar desde el letrero de 'LeBarón', que está en una ladera sobre el poblado. Los cárteles se marcharon, pero regresaron con fuerza al cabo de unos años, colonizando vastas extensiones del norte del país.

A Stubbs le genera muchas dudas la estrategia de seguridad de “abrazos, no balazos” auspiciada por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador para tratar de resolver los problemas sociales subyacentes, en lugar de combatir a los cárteles del narcotráfico con la fuerza militar.

“Estoy realmente impactado de su forma de pensar. Eso no va a resolver los problemas”, manifestó. “No somos expertos militares, ni de guerra, ni de armas”, dijo Stubbs. “Somos agricultores y tenemos familias numerosas e increíbles. Definitivamente queremos que nuestras familias sean pacíficas”.

El experto en temas de seguridad Alejandro Hope, citado por la AP, sostiene que “hay zonas donde el Estado es muy frágil”, donde es necesaria la presencia de la Guardia Nacional, que cuenta con 70,000 elementos. Sin embargo, los estados de Sonora y Chihuahua, que tienen una extensión conjunta de 160,000 millas cuadradas (420,000 kilómetros cuadrados), solo tienen 4,100 efectivos de la GN, alrededor de un agente por cada 40 millas cuadradas (100 kilómetros cuadrados).

“El instrumento central de la política de este gobierno, que es la Guardia Nacional, no está donde debe de estar”, manifestó Hope. “Los deben de poner en la sierra, allí no están”, agregó.

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