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Asesinatos

"Abandonados por el Estado": quién controla la zona de México en la que masacraron a 9 miembros de la familia LeBarón

Son dos los cárteles que dominan la zona entre Sonora y Chihuahua, donde asesinaron a la familia LeBarón. Con su violencia han generado la huída de familias completas. A pesar de ese ambiente, distintos expertos aseguran que la presencia del Estado es absolutamente nula.
6 Nov 2019 – 3:18 PM EST

Los caminos de la Sierra que van de Sonora a Chihuahua son casi todos de tierra y están tan desolados que raramente se ve en ellos a pobladores y nunca a policías. Eso hace que un recorrido de 50 kilómetros en auto en cualquiera de sus puntos pueda tomar hasta tres horas. Por allí, en los límites entre ambos estados, transitaban el lunes 17 miembros de la familia LeBarón y Langford cuando sus camionetas fueron acribilladas a tiros en una emboscada cuyas circunstancias son investigadas.

El área es tradicionalmente un punto en disputa entre dos cárteles, el de Sinaloa, uno de los más fuertes de México según la DEA, y el de Juárez. Pero las peleas no se dan entre las estructuras más poderosas de estas organizaciones criminales, pues en el área operan mas bien células locales, sicarios y pistoleros que incluso pueden actuar independientemente, explica el reportero experto en narcotráfico del impreso Ríodoce, Miguel Ángel Vega: "Son controladas por encargados de la zona que rinden cuentas a un jefe o a nadie".

Justamente este miércoles en una rueda de prensa con el gabinete de seguridad, el general Homero Mendoza, jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, mencionó que investigan un enfrentamiento entre miembros de estas dos células casi a las 3:00 am del lunes. Ocurrió entre integrantes de La Línea y Los Salazar.


La primera es una célula del cártel de Juárez que opera en Chihuahua —aunque hay quienes dicen que han adquirido una fuerza tal como para operar de forma independiente. Está conformado principalmente por policías activos o retirados y los medios mexicanos cuentan que entre sus sicarios incluso han reclutado a mujeres para despistar a sus rivales. El segundo es una célula del cártel de Sinaloa en Sonora que desde 2007 disputa con La Línea las rutas de trasiego y producción de drogas en los municipios de la Sierra que conlindan con Chihuahua.

Ambos son señalados por generar una violencia extrema en la zona que ha generado una migración forzada de familias enteras. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), citados por el diario El Universal, precisan que en 2018 se registraron 144 asesinatos en los municipios vecinos entre Chihuahua y Sonora.

Según Mendoza, La Línea ante la amenaza de Los Salazar de entrar a su territorio, decidió el lunes mandar una célula justo a la zona entre Janos y Bavispe —territorio de La Línea— para enfrentar a sus rivales. Y entonces, los LeBarón y los Langford se convirtieron en víctimas de una confrontación entre grupos criminales. Presumen que pudo ser así puesto que estas familias se movían en vehículos similares a los que usan los cárteles: camionetas Chevrolet Suburban.

Esa es la versión oficial.


Adrián LeBarón, miembro de la familia que fue víctima de asesinato en 2009 por parte de estos grupos de la zona, sigue dudando de la versión oficial sobre una confusión, porque los autores materiales masacraron a la mujer que iba en la primera camioneta incluso cuando ella se bajó del auto con las manos en alto y advirtió que había niños: "Ellos mataron, robaron, había casquillos pegados a la camioneta y yo me pregunto ¿dónde está la confusión?", dijo en una entrevista en el noticiero Despierta de Televisa. Aseguró que las investigaciones han seguido un curso "mediocre".


El analista en seguridad y narcotráfico en México, Alejandro Hope, coincide con LeBarón en que la versión del gobierno sobre lo ocurrido es débil: "Decir que se debió a la disputa entre dos cárteles es la respuesta tradicional de un Estado que no investiga ningún homicidio".

“Los acribillaron sin piedad”: familiares de las víctimas y miembros de la comunidad mormona visitan el lugar donde ocurrió la tragedia (fotos)

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Una zona sin control

Casi cuatro horas después del ataque llegaron al lugar los primeros efectivos militares de la Guardia Nacional. Y esta demora de las autoridades no es casualidad.

Según Hope y Vega, la Sierra es un área que solo vigilan los cárteles de la droga. "Son zonas donde el control de Estado es nulo, fueron abandonadas por el Estado mexicano", dice Hope, que asegura que en 2017 en Bavispe, por ejemplo, había apenas dos policías; y en los dos municipios cercanos había siete en total, entre los dos.

Vega, que recorre la Sierra al menos 10 veces por año, coincide en que la presencia policial y militar en el área es "absolutamente nula". Las veces que se ha topado con algún convoy es porque van detrás de un capo o escoltando a una autoridad; nunca porque van a dar seguridad ciudadana en un área específica. "Hay familias enteras que han tenido que huir por la violencia. Hay homicidios, inseguridad. Es una zona sin control".

Este miércoles, el general Mendoza lo reconoció. "Tenemos escaso personal en ese punto", dijo. "No se había tenido referencia (de incidentes) en los meses anteriores. Las necesidades de seguridad por Guardia Nacional o Ejército se orientan a áreas de conflicto", declaró al asegurar que la zona será reforzada.

Por las declaraciones de los voceros del gobierno en los últimas días y por la ausencia de autoridades en la zona durante al menos los últimos tres gobiernos —incluído el de Andrés Manuel López Obrador—, los LeBarón tras el crimen de sus familiares aseguraron que aceptarán "ayuda de los aliens si es necesario" para protegerse y que defenderán sus territorios.

El periodista de Ríodoce asegura que la solución a los problemas en esta zona —y en otras tantas afectadas por el narcotráfico— pasa por destinar recursos para el desarrollo social. De lo contrario, predice, seguirán naciendo en estos territorios los mayores capos de la droga. "Sin escuelas ¿qué terminan haciendo los niños? Sicariato, porque no hay más. Termina descompuesto el tejido social de esta zona porque no hay más. Los niños crecen conociendo la violencia y las armas porque no hay más", analiza. "La única solución que le veo es una solución integral, a largo plazo, que incluya trabajo y educación. De otro modo se está reciclando la historia".


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