Protestas

Saqueos y protestas violentas aumentan la tensión en las calles de Venezuela

La realidad venezolana es un coctel explosivo donde se mezcla la escasez de alimentos, altas tasas de inflación, la sangría provocada por la violencia criminal y un conflicto político que profundiza la tensión social que se palpa en las calles del país.
9 Jun 2016 – 7:51 PM EDT

Gases lacrimógenos y perdigones para dispersar a compradores en la isla de Margarita, saqueos en los estados Monagas, Guárico y Lara, cierre de la carretera de Oriente por parte de manifestantes que protestaban por la falta de comida, ataque a la comisión policial que iba a investigar un saqueo en el estado Miranda, intento de linchamiento a un efectivo del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas en Caricuao (oeste de Caracas), militarización de la ciudad de Valera (Trujillo) tras intentos de saqueos, movilizaciones en Puerto Cabello (Carabobo) por desabastecimiento, imputación a un policía por la muerte de una mujer a perdigonazos en una trifulca por comida en San Cristóbal (Táchira) y saqueos en los estados de Guárico y Lara. Estos son algunos de los hechos acontecidos entre el lunes 6 y el miércoles 8 de junio de 2016 en la República Bolivariana de Venezuela.

Y la semana aún no termina. La realidad venezolana es un coctel explosivo donde se mezcla la escasez de alimentos, altas tasas de inflación, la sangría provocada por la violencia criminal y un conflicto político que profundiza la tensión social que se palpa en las calles del país.

La ONG Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) señaló que en mayo ocurrieron 52 saqueos. Como la pólvora, la protesta ciudadana se esparce por el todo el territorio nacional y ya llega a Caracas. El 2 de junio, en el centro de la capital, a escasos metros del palacio presidencial de Miraflores, manifestantes chocaron contra militares, policías y grupos chavistas por la escasez de alimentos.



“Estamos observando con mucha preocupación cómo la protesta viene incrementándose de manera acelerada”, declaró a la agencia Efe el coordinador general de la OVCS, Marco Antonio Ponte. De acuerdo con sus cálculos, entre enero y mayo tuvieron lugar 2.779 manifestaciones en el país. Un promedio de 19 al día.

Ponte llamó la atención sobre un punto: “Vemos que la protesta con características violentas ha tomado una participación importante en el mapa de la conflictividad venezolana”. En la mayoría de los casos analizados, las personas salen a las calles para reclamar comida, servicios básicos como electricidad y agua, y seguridad ciudadana.

La agudización de la crisis social y económica influye directamente en la polarización política, atizada por la pelea que mantienen los poderes Ejecutivo y Legislativo, así como por la propuesta opositora de celebrar un referendo para revocar el mandato del presidente Nicolás Maduro este mismo año.

“Nosotros somos demócratas. Ser pacífico no es ser pendejo, ni ser cobarde”, sentenció el gobernador del estado Miranda y dirigente de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Henrique Capriles Radonski, quien apuesta por movilizar a sus bases para vencer la resistencia del Gobierno a admitir la consulta electoral sobre la permanencia de Maduro. Capriles Radonski fue rociado con gas pimienta por efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en dos manifestaciones recientes que tenían como destino el Consejo Nacional Electoral (CNE).


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A las marchas convocadas por la oposición para exigir al CNE que no obstaculice el revocatorio, el Gobierno replica agitando a sus seguidores y organizando concentraciones en defensa de la revolución. “ Que nadie se equivoque, hay suficientes cupos en las cárceles para todos los provocadores de la derecha y no me temblará el pulso para hacer cumplir la ley y la Constitución y ponerle los ganchos”, expresó Maduro este jueves 9 de junio en un acto realizado en Miraflores.

Mientras suben los decibelios de las invectivas oficialistas y opositoras, apenas se oye el murmullo de un proceso de diálogo que no termina de nacer, pese a contar con el apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá).


La MUD resolvió diferir esta semana la negociación hasta que el CNE ofrezca información sobre los próximos pasos a seguir para materializar el revocatorio, a lo que Unasur respondió con un comunicado donde les solicitó que se reincorporaran lo antes posible.

El juego político está trancado. “El referendo revocatorio no se negocia en ninguna mesa porque es un derecho constitucional”, advirtió el secretario ejecutivo de la alianza opositora, Jesús Torrealba, al tiempo que el vicepresidente de la República, Aristóbulo Istúriz, le respondió: “Olvídense que este año no va a haber referendo”.

Sin embargo, la vorágine de la calle avanza veloz e imparable. Este jueves 9 de junio, simpatizantes del chavismo le reventaron la nariz al jefe de la bancada de la oposición en la Asamblea Nacional, Julio Borges, la policía reprimió una protesta de estudiantes en Caracas, vecinos protestaron por comida en el estado Mérida, hubo saqueos en el este de la capital, y en el estado Sucre asesinaron al padre de un diputado opositor. Y todavía a esta semana le quedan unas largas 72 horas.


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