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Las autoridades venezolanas calculan que 20 personas han muerto en los últimos seis meses tras ser linchadas.

Linchamientos, la violencia que toma calles y redes sociales en Venezuela

Linchamientos, la violencia que toma calles y redes sociales en Venezuela

Los ajusticiamientos de ladrones se multiplican en el país sudamericano aupado por la alta impunidad. Quedan registrados por algunos de los presentes que graban en silencio y luego divulgan las imágenes.

Las autoridades venezolanas calculan que 20 personas han muerto en  los...
Las autoridades venezolanas calculan que 20 personas han muerto en los últimos seis meses tras ser linchadas.

El muchacho presuntamente robó a una joven en la principal plaza del centro de Caracas. En otros tiempos, la víctima entregaba todo y el delincuente huía. Era lo común. Ahora, los ladrones son detenidos por los propios transeúntes y de inmediato, se cierra una rueda de personas enardecidas, o simplemente curiosas, y comienza un juicio callejero, pero a puñetazos.

Va una derecha a la quijada del ajusticiado, otra a la nariz; va un golpe a la nuca y, más tarde, una patada al costillar. “¿Te gusta robar? ¿Ah? Anda a trabajar”, se escucha en uno de los videos entre decenas que son divulgados en las redes sociales, y que se consiguen con solo escribir “linchamiento en Venezuela”.

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“Mata a ese cobarde”, replica otro. “Déjenlo quieto. Si lo matan, no va preso”, dice la única señora que intentó frenar la golpiza. “¡Qué justicia nada! Aquí no hay justicia. Esto es justicia”, le responden.

Mientras ocurre el hecho violento hay un grupo inmóvil de espectadores en el círculo. Entre ellos, algunos solo miran, sin intervenir en lo más mínimo, sin llamar a la policía. Otros, graban la cayapa completa para luego compartirla en las redes sociales.

Esto se ha convertido ahora en lo común.

Linchamientos, la violencia que anda a pie en Venezuela Univision

Este lunes, el Ministerio Público venezolano abordó el tema. Han iniciado 26 investigaciones: dos por golpizas a presuntos delincuentes ocurridas entre octubre y diciembre de 2015, y 24 en los primeros tres meses de 2016.

“El resultado es que 20 personas han fallecido y otras 17 han resultado lesionadas por acciones de justicia”, dijo la fiscal general Luisa Ortega Díaz en una entrevista con el canal de noticias Globovision. Allí, además explicó que las investigaciones han determinado que “en la mayoría de los casos” la persona linchada había cometido un delito.

Pero uno de los linchamientos –cuyo video recibieron muchos venezolanos en su teléfono celular– es el del chef de 43 años Roberto Fuentes Bernal. Hace una semana una turba lo "enjuició" en una concurrida calle de Caracas y a plena luz del día.

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“Fue señalado de haber cometido un robo”, se lee en una nota de prensa del Ministerio Público venezolano. “Posteriormente, un grupo de personas le habría propinado varios golpes, incluso con objetos contundentes, y luego lo rociaron con gasolina y lo quemaron”.

Su familia asegura que era inocente, que durante su convalecencia en un hospital del este de Caracas les contó que fue confundido con el ladrón cuando intentaba ayudar a una víctima de robo.

Fuentes murió.

La versión del chef fue confirmada por el defensor del pueblo.


Violencia colectiva

En la década de los 90 en Venezuela se vieron linchamientos, casi todos en zonas populares. “Se aplicaban en casos particulares: a violadores, como venganza, para ajustar cuentas (entre delincuentes)”, explica a Univision Noticias Mercedes Pulido, psicóloga social y catedrática en universidades venezolanas.

A diferencia de hace 20 años, para la académica, los ajusticiamientos de ahora se dan porque “la gente se siente absolutamente indefensa. Los cuerpos de policía no tienen la capacidad de responder (…) y no hay estado de derecho ni poder judicial”.

Se dan en zonas concurridas: a la salida de una estación del metro o dentro de ella, a las afueras de centros comerciales y están “muy ligadas al asalto”, explica.

El criminólogo y exjefe policial Javier Gorriño agrega, de su parte, que los linchamientos responden a una realidad: la organización de las comunidades para prevenir el delito ha fracasado por la alta incidencia criminal en el país.

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Venezuela tiene una tasa de homicidios de 58.1 por cada 100,000 habitantes, según cifras divulgadas por el Ministerio Público en febrero. Eso equivale a 17,778 personas asesinadas al año.

Pero organizaciones independientes como el Observatorio Venezolano de Violencia calculan que la cifra es incluso más alta. Estiman que solo en 2015 murieron 27,875 personas de forma violenta y que por cada 100 homicidios, en 92 no hay detenidos.

En Venezuela, los jóvenes ya no salen de fiesta en la noche; al ir en el carro, el teléfono celular se esconde y, en algunos casos, hay quienes tienen un modelo viejo para entregar a los hampones. Son pocos los que respetan los semáforos en rojo cuando oscurece. Se vive un toque de queda no decretado.

“La gente se siente totalmente sometida al acecho de las bandas”, explica la psicóloga social. “Hay un proceso de pérdida total del Estado. El Estado no existe (…) Los linchamientos son evidentemente por la inseguridad y la alta impunidad”.

De armas tomar


Los pobladores de El Alto, en Bolivia, acostumbran clavar muñecos en los...
Los pobladores de El Alto, en Bolivia, acostumbran clavar muñecos en los postes para amedrentar a los ladrones.

Pero los linchamientos no ocurren solo en Venezuela. Guatemala y Bolivia lideran la lista de casos en la región. Según el sociólogo boliviano Jorge Derpic, es difícil definir una cifra exacta de ajusticiamientos en estos países. En Bolivia, asegura, ocurren unos 20 al año.

Para Derpic, estudiante del doctorado de Sociología en la Universidad de Texas, los linchamientos en Bolivia están relacionados con “la descofianza en las instituciones judiciales y en la policía para la resolución y prevención del crimen”.

Derpic, que ha estudiado el tema en El Alto, la segunda ciudad más grande de Bolivia, cuenta a Univision Noticias que en esa zona el linchamiento busca “sentar precedentes para que no vuelvan a ocurrir crímenes en sus áreas”.

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Es común que sus pobladores cuelguen muñecos en los postes de luz para amedrentar a los ladrones, que se hagan grafitis con mensajes como “ladrón que sea encontrado será quemado” o que se destierre a familias enteras de un barrio si se les descubre en un robo.

En El Alto, Bolivia, acostumbran dejar mensajes de advertencia en las pa...
En El Alto, Bolivia, acostumbran dejar mensajes de advertencia en las paredes a los posibles criminales.

Y aunque hay casos en que los apaleados resultan muertos, el sociólogo explica que no son la mayoría.

Al final, como el Código Penal no contempla este delito, las imputaciones son por homicidio o lesiones graves. “Hay problemas para individualizar las responsabilidades, porque se hacen pactos de silencio” entre los implicados, dice Derpic. Y ante ese silencio, terminan acusados los dirigentes vecinales. “Éste es un refinamiento de la ley que no existía antes”.

Otro caso que resalta en América Latina es el de Perú.

Hace menos de un año, en septiembre de 2015, una decisión judicial de liberar a 52 delincuentes generó una campaña de justicia comunitaria por Facebook con multiples nombres, como “Chapa (atrapa) tu choro y déjalo paralítico”, “Chapa tu choro y línchalo Perú”, “chapa a tu choro y grábalo con cámara”, y otros con términos similares.

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Son cuentas que divulgan fotos y videos de delincuentes mientras son apaleados o que desnudos muestran letreros que dicen “soy ratero”.

La impulsora de la campaña, la periodista Cecilia García, explicó a los medios entonces que la iniciativa nació cuando un ladrón fue entregado a la policía tras intentar robar a una vecina, pero de inmediato lo liberaron. Entonces llegaron al acuerdo de que no presentarían más delincuentes a las autoridades, que tomarían la justicia en sus propias manos y lo mostrarían.

José Luis Pérez Guadalupe, ministro de interior del Perú, reconoció un aumento de la delincuencia en el país y las deficiencias en la actuación policial. A pesar de la incredulidad de los ciudadanos en las autoridades, hizo una contrapropuesta llamada: “Chapa tu choro, pero ponlo en manos de la justicia”.

En países como Ecuador, República Dominicana, El Salvador, Guatemala y Bolivia, el porcentaje de aceptación de tomar la justicia en mano propia cuando el Estado no castiga a los criminales es mucho mayor que en otras naciones de la región, según el informe “Seguridad ciudadana con rostro humano”, publicado en 2014 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En todos esos países, los enjuiciamientos tienen más de 30% de aprobación.


La peor sociedad

“Así no éramos los venezolanos. Nos han transformado en la peor sociedad”. Ése es uno de los comentarios al pie de uno de los videos que muestran los nuevos linchamientos en Venezuela. “Son más criminales los que lo quemaron que el ladrón”, se lee en otro.

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En otra grabación, dicen: “Unas goticas de ácido en los ojos, más nada. Así no vuelven a robar más nunca. Los ciegos no roban”.

La fiscal Luisa Ortega Díaz advirtió esta semana que no son los particulares sino el Estado quien debe administrar la justicia. Llamó a los jueces a condenar oportunamente y a los policías a patrullar las calles.

Mientras eso pasa, nuevos videos llenos de puños, patadas, tubos y palos a la cabeza de los ladrones, se comparten en las redes sociales.

Desde la morgue, Nubia Figuera de Bernal, cuñada del chef que fue linchado y quemado por error, dijo a los medios, entre lágrimas: "Pedimos que se acabe esta violencia, no podemos estar atacando a la gente en la calle porque lo acusen de algo, tenemos que unirnos y no generar más dolor".

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