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Trump se someterá a su primer chequeo médico como presidente: ¿en qué consiste la prueba?

La salud del mandatario ha sido objeto de interés desde su campaña cuando presentó una polémica carta de su médico personal y luego difundió un reconocimiento privado en un programa de televisión. Los resultados se conocerán en medio de cuestionamientos sobre su capacidad mental.
11 Ene 2018 – 04:16 AM EST
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En momentos en los que se está cuestionando la capacidad mental del presidente Donald Trump para gobernar el país, el mandatario tendrá este viernes su primer reconocimiento médico oficial en el hospital militar Walter Reed.

El chequeo lo realizará el contralmirante Ronny Jackson, el médico del presidente, en el centro médico con sede en Bethesda, Maryland. Una vez concluido se emitirá un comunicado público sobre la salud del mandatario, según la Casa Blanca, que señaló que no habrá una evaluación mental como han pedido algunos.

El doctor Francisco Delgado, internista, explicó a Univisión Noticias en qué suele consistir esta prueba.


"Chequeas si el cuerpo tiene algún bulto, alguna masa, alguna cicatriz, auscultación del corazón, pulmón, la presión arterial, el pulso, el peso", detalló.

Durante la última semana, tras la publicación del libro 'Fire and Fury' ('Fuego y Furia') del periodista Michael Wolff, que recoge testimonios de funcionarios de la Casa Blanca y personas cercanas a la campaña de Trump, se ha puesto en entredicho la capacidad mental del presidente.

Varios miembros de su equipo, según el relato del periodista, consideran que el mandatario "es como un niño" que necesita "gratificación inmediata" y en pleno enfado por la salida a la venta del libro -que sus abogados trataron de frenar- Trump llegó a defenderse declarándose “un genio muy estable”, lo que ha generado nuevos cuestionamientos y algunas burlas en redes sociales.

La salud del mandatario ha sido objeto de atención desde su campaña.

Su médico personal Harold Bornstein informó que el entonces aspirante, a sus 70 años, gozaba de "una salud física excelente" y en una polémica carta aseguró que Trump sería "el individuo elegido a la presidencia más sano".

Posteriormente, después de haber sido criticado por la falta de transparencia sobre su salud, hizo públicos los resultados de un examen médico privado en el programa de televisión del doctor Oz.

Entonces se supo que Trump toma medicamentos para controlar su colesterol, padece sobrepeso y fue hospitalizado una vez, cuando tenía 11 años, a causa de una apendicitis.

Según los datos aportados, su estatura es de 6 pies y 3 pulgadas, pesaba 236 libras, con un índice de masa corporal de 29.5, lo que le sitúa en el límite entre el sobrepeso y la obesidad. Sin embargo, el portal Político publicó que en su carnet de conducir su altura es de 6 pies y 2 pulgadas, por lo que sería considerado obeso.

Trump ha sido visto consumiendo comida rápida en las fotos difundidas durante sus viajes a bordo del Air Force One. En un reciente artículo el diario The New York Times revelaba que el mandatario tomaba 12 coca-colas de dieta al día.


El diario Washington Post, por su parte, cita un estudio publicado en abril en la revista Stroke, que indica que las personas que beben refrescos de dieta a diario tenían tres veces más probabilidades de desarrollar apoplejía y demencia que aquellos que la consumían semanalmente o con menos frecuencia.

El analista político Alex Penelas señaló que el presidente no está obligado a someterse ni a una examinación física ni a una evaluación psicológica. No obstante, someterá a las mismas pruebas que se hicieron sus predecesores.


Su comportamiento durante la presidencia ha suscitado preocupación sobre su salud.

La publicación Stat News, especializada en salud, ciencia y medicina, publicó en mayo que el discurso del presidente era cada vez menos articulado lo que podría sugerir que estaba sufriendo un declive cognitivo.

Los cambios de opinión del mandatario y los ataques a la prensa también han preocupado a funcionarios y congresistas tanto demócratas como algunos republicanos y ha llevado a algunos usuarios de Twitter a invocar la enmienda 25 ( #25thAmendmentNow) para pedir declarar al presidente incapacitado para gobernar.

El debate sobre su capacidad mental resurgió de nuevo por el intercambio dialéctico con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, al que llamó “bajito y gordo”, en un momento en que Pyongyang está apostando fuerte por el desarrollo de armamento nuclear. Y se enzarzó en una discursión infantil en Twitter en la que se jactó de tener también acceso a un "botón nuclear", pero que el suyo es "mucho más grande y más poderoso".

Veintisiete expertos en salud mental describieron recientemente en la publicación The dangerous case of Donald Trump coordinado por la profesora de la Universidad de Yale Bandy X. Lee, quien teme que Trump no pueda contener la presión del cargo.

Determinar que un presidente está fuera de sus cabales no solo se determina con una prueba psicológica, es todo un proceso legal establecer si su memoria o estado mental se ha visto alterado.

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