Trump no descarta perdonar a su exjefe de campaña y arrecia sus ataques contra el fiscal del ‘Rusiagate’

La sugerencia de que un beneficio para Paul Manafort es posible podría inhibir a muchos de seguir colaborando con la fiscalía de Robert Mueller y limitaría la capacidad de los investigadores para descubrir la verdad del caso.
29 Nov 2018 – 8:12 AM EST

Un perdón presidencial para Paul Manafort, el exjefe de campaña de Donald Trump no está fuera de las posibilidades, de acuerdo con lo que dijo el presidente en una entrevista con el diario The New York Post este miércoles.

"Nunca lo he discutido (con Manafort), pero no lo descartaría. ¿Por qué lo haría?”, dijo Trump en la Oficina Oval al referirse a a la posibilidad de que Manafort sea eventualmente beneficiado por un perdón presidencial.

La medida moderaría o eliminaría la pena de prisión que eventualmente le será impuesta a Manafort por varios delitos de evasión fiscal y obstruir una investigación federal de los que fue hallado culpable por una corte en abril, más dos que confesó haber cometido, tras ser acusado por la fiscalía especial que investiga la supuesta colusión entre la campaña republicana y agentes de Rusia en 2016.

Las declaraciones de Trump coronan una semana en la que el presidente ha arremetido como nunca contra el fiscal especial Robert Mueller, a quien acusa de llevar a cabo una “cacería de brujas” en contra de él y sus asociados políticos.

“Te digo esto: esto es macartismo. Estamos en la era de McCarthy. Esto no es mejor que McCarthy. Y eso es una mala situación para el país”, dijo el presidente tranzando un paralelo entre el llamado ‘Rusiagate’ y la implacable persecución de sospechosos de comunismo que encabezó el senador republicano Joseph McCarthy a principios de los años 50. La cruzada de McCarthy acabó con la carrera de decenas de personas, pese a que sus acusaciones fueron la mayoría de las veces infundadas.


Trump asegura que Mueller ha maltratado a Manafort, pese a que fue hallado culpable de ocho delitos por un tribunal y él mismo reconoció su culpabilidad en dos.

La fiscalía había llegado a un acuerdo para reducir la sentencia, pero esta semana se informó que Manafort había seguido mintiendo al FBI pese al plan de colaboración y dejó en manos del juez del caso la imposición de la pena, que podría dejar al exestratega republicano en la cárcel por el resto de su vida.

Diatriba contra Mueller

Trump ha asegurado en su cuenta de Twitter esta semana que la fiscalía especial está “diciéndole a los testigos que mientan sobre los hechos y que obtendrán beneficios”, algo que eventualmente podría usarse para justificar un perdón presidencial a Manafort y alguno de los otros que han sido acusados por delitos no relacionados con la campaña del 2016 a lo largo del proceso de investigación.

Lo que parece haber disparado la ira presidencial son los reportes de que la fiscalía especial está centrándose en conocer qué grado de vinculación tenían personas ligadas a la campaña, como Roger Stone, uno de los primeros promotores políticos de Trump, y su aliado Jerome Corsi, un comentarista conservador, con Julian Assange y Wikileaks, cuando la organización filtró los mails del Partido Demócrata obtenidos por hackers rusos.


Según el borrador de la acusación que estaría por presentarse contra Corsi, a quien también señalan de mentir a los investigadores y que habría sido mostrado, indebidamente, a los abogados del presidente, Corsi estuvo al tanto de los contactos de Stone con Trump y otros dentro de su campaña, cuando aquel ordenó ponerse en comunicación con Assange en el verano de 2016.

Además, los fiscales expresaron su frustración porque uno de los abogados de Manafort ha estado informando al equipo legal de Trump sobre el caso, algo irregular si se considera que el presidente, aunque no está oficialmente bajo investigación, es ‘persona de interés’ para la fiscalía, que de hecho le ha presentado un cuestionario para que responda por escrito.

Consecuencias

La sugerencia de que podría haber un perdón presidencial en el futuro de Manafort podría inhibir a los acusados y otros que puedan tener información valiosa de colaborar con la fiscalía, lo que en la práctica limitaría la capacidad de los investigadores de cerrar satisfactoriamente el caso.

Otros han expresado su temor, tras el despido del fiscal general Jeff Sessions, de que el presidente quiera ordenar el cierre de la fiscalía especial, que fue creada en mayo de 2017 a raíz de que él despidiera intespestivamente al entonces directos del FBI James Comey.

Pero también podría ser una medida riesgosa para el presidente, porque sería visto como un intento de impedir que se pueda descubrir la verdad en el caso de la supuesta coordinación entre representantes de su campaña y operarios rusos para perjudicar a Hillary Clinton.

Sin embargo, el miércoles una propuesta para proteger a Mueller fue bloqueada en el pleno del Senado por el republicano de Utah Mike Lee, quien argumentó que una decisión así equivalía a crear “una cuarta rama de poder de facto”, al inculcarle prerrogativas del presidente para manejar el Departamento de Justicia.

Estos son los 8 nombres claves en la investigación sobre el Rusiagate

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