Trump es acusado por su exabogado de violar la ley: qué posibilidad hay de que sea enjuiciado

Tras el reconocimiento de culpabilidad del exabogado personal del presidente, Michael Cohen, y el juicio de Paul Manafort, quien fue hallado culpable, se abre una nueva dinámica en la presidencia. Te explicamos qué puede pasar.
23 Ago 2018 – 7:58 AM EDT

Un presidente en ejercicio es acusado de haber cometido una ilegalidad por alguien que dice haber participado en ella. Fue lo que hizo el abogado Michael Cohen con su antiguo cliente, el actual presidente Donald Trump y desató una tormenta legal que puede terminar teniendo serías implicaciones políticas para su presidencia.

Bajo juramento, ante una corte en Nueva York, Cohen reconoció haber violado leyes federales que rigen las finanzas de las campañas electorales al coordinar los pagos a la exactriz porno Stormy Daniels y la exmodelo de Playboy Karen McDouglas para que las historias de sus supuestos encuentros sexuales con Trump no se conocieran públicamente.


Cohen afirmó que lo hizo para “influir” en los comicios de 2016 y que recibió la instrucción de parte de “un candidato”, identificado como “Individuo 1” en el texto de la acusación que más adelante señala como el que ganó la presidencia en 2016. No parecía haber hecho falta ese dato para que todos supieran que se trataba de Trump.

Ni el caso de Cohen, ni el del exjefe de campaña de Trump, Paul Manafort, quien este martes simultáneamente fue encontrado culpable de ocho cargos de fraude fiscal, tienen que ver con la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre posibles vínculos entre la campaña republicana y operarios rusos para afectar a la demócrata Hillary Clinton.

Pero con la acusación de Cohen se abre una nueva dinámica en la presidencia del magnate inmobiliario devenido en político.

1 - ¿Puede ser enjuiciado?

Hay que considerar que hasta ahora lo que existe es una acusación por parte de Cohen inculpando al entonces candidato republicano para “influir en las elecciones” evitando que historias sobre relaciones extramaritales que dos mujeres aseguran que tuvieron con Trump en 2006 fueran publicadas en las semanas previas a las elecciones de noviembre de 2016.

Por lo general, cuando durante una investigación surge el nombre de otro posible involucrado, los fiscales solicitan a la persona señalada para averiguaciones y, eventualmente, acusarla formalmente, si se demostrara que está realmente involucrada.


En el caso de un presidente, la historia es distinta. Aunque se reconoce que constitucionalmente no goza de inmunidad, existe un área gris que el Departamento de Justicia ha tratado de acotar con lineamientos adoptados por su Consejería Legal y que desaconsejan citar judicialmente a un presidente o presentarle cargos criminales.

En realidad, nunca se ha intentado encausar a un presidente. El Departamento de Justicia trata con menos severidad a la persona en la Casa Blanca en consideración a la gravedad de las responsabilidades que conlleva su cargo.

“La acusación o procesamiento criminal de un presidente en funciones socavaría inconstitucionalmente la capacidad de la rama ejecutiva de llevar a cabo las funciones que tiene constitucionalmente asignadas” es el resumen de la explicación del Departamento de Justicia en la última revisión que hizo del texto en octubre del 2000.

Se entiende que el castigo para el mandatario debe ser primero político, a través del impeachment en el Congreso. Luego, una vez fuera del cargo, podría pasar a manos de los tribunales.

Pero si un fiscal, por considerar que hay acusaciones sumamente graves se saltara esas normas internas y presentara un caso contra el presidente, con toda seguridad el asunto entraría en un debate legal que llegaría hasta la Corte Suprema de Justicia.

2 - Qué pasó con Nixon y Clinton

Con los presidentes Richard Nixon (1969-1973) y Bill Clinton (1993-2001) se puso a prueba la tesis de la virtual inmunidad del presidente. Ambos fueron sujetos de investigaciones especiales.

Nixon por el escándalo de espionaje en las oficinas del Partido Demócrata conocido como el caso Watergate, que condujo a su renuncia al cargo antes de enfrentarse a la posibilidad de ser destituido por el Congreso por su rol en el encubrimiento del crimen.

Clinton por el llamado caso Lewinsky, luego que se demostró que había mentido bajo juramento durante una investigación federal al negar su relación con la empleada de la Casa Blanca, Monica Lewinsky.

En el caso de Clinton, se trató de la primera vez en la historia que un presidente declaraba ante un gran jurado. Aunque el mandatario fue citado formalmente, él accedió a dar su testimonio voluntariamente dentro de la investigación de la demanda de Paula Jones, una exempleada de la gobernación de Arkansas que lo acusaba de acoso sexual.


Tras acogerse a esa virtual inmunidad de los presidentes en ejercicio, Clinton accedió a acudir al gran jurado luego de que la Corte Suprema determinara que sí podía ser citado a declarar por asuntos ocurridos antes de su llegada a la Casa Blanca.

En cambio, Nixon si tuvo que responder a una citación legal, pero no para declarar sino para entregar documentos de la presidencia, como las grabaciones de conversaciones en la Oficina Oval, donde al final se encontró la evidencia sobre cómo el presidente había sido parte de una conspiración para influir una investigación federal usando agencia del gobierno, como la CIA.

Pero ni Nixon, ni Clinton se vieron nunca forzados a testificar en un juicio criminal en su contra, ni fueron nunca procesados por posibles delitos cometidos durante el ejercicio de sus cargos.

Clinton sobrevivió el juicio político que le habría el Congreso y Nixon renunció a la presidencia antes de que ese procedimiento se pusiera en marcha, ante la convicción de que no podría sobrevivirlo y que el trauma para el país sería demasiado costoso.

3 -¿Puede ser destituido por impeachment?

La culpabilidad reconocida de Cohen y demostrada de Manafort reavivó las expectativas de quienes creen que Trump puede ser sometido a juicio político o impeachment.

Lo cierto es que, hasta los señalamientos de Cohen, no ha surgido nada en la investigación del llamado ‘Rusiagate’ que indique algún tipo de comportamiento ilegal de su parte. Incluso, la acusación de Cohen no tiene que ver con lo que investiga el fiscal especial Mueller.

“Cuando el exabogado de Trump aporte detalles a los fiscales federales, esos detalles pueden ser solicitados formalmente por el Congreso y formar la base de un proceso de juicio político al presidente”, explicó a Univision Noticias el ex fiscal federal David Iglesias y actual director del Centro Wheaton para Fe, Política y Economía de Illinois.


Solo a dos presidentes en la historia de EEUU se les ha iniciado el proceso de impeachment: Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1999. Ninguno fue destituido por falta de votos suficientes en el Senado, que necesita una 'permayoría' o dos tercios de los votos para destituir al procesado.

Iglesias advierte que todo puede depender del balance de poder en el Congreso tras las elecciones de mitad de periodo de noviembre.

“Si hay una nueva Cámara de Representantes controlada por el Partido Demócrata, ese puede ser el posible escenario. El Senado, sin embargo, si todavía sigue bajo mayoría republicana puede no estar de acuerdo con los artículos de la acusación”, indica Iglesias recordando que en estos procesos la cámara baja actúa como parte acusadora y la alta como tribunal.

Otro aspecto que podría complicar la perspectiva de un juicio en el Congreso es que los supuestos crímenes ocurrieron antes de que Trump llegara a la Casa Blanca y aunque la Constitución no indica en qué momento debieron haber ocurrido los “crímenes o faltas” para procesar al presidente,

Sería políticamente difícil, si no imposible, enjuiciar a un presidente por actividades que pasaron hace varias décadas” reconoce Amy E. Black, del departamento de Política y relaciones Internacionales del Wheaton College.

“Pero Michael Cohen se declaró culpable de violar leyes de financiación de campaña en las elecciones de 2016. Aunque eso sucedió antes de que Trump asumiera el cargo. Están directamente conectadas a la elección que resultó en su triunfo”, añadió.

4 - La defensa presidencial

La mayor defensa es el ataque. Esta parece ser la máxima del presidente desde sus tiempos de agresivo empresario inmobiliario.

Y lo demuestra el que su primera reacción a los señalamientos de Cohen hayan sido descalificaciones contra quien hasta enero era su fiel abogado, empezando por un comentario en Twitter que pretendía ser irónico, pero que sonó algo adolescente diciéndole a quienes necesitaban un buen abogado que no se les ocurriera contratar a Cohen.

“Podemos decir con seguridad que la tormenta de tuits no tiene precedentes, pero no es inusual que los presidentes ataquen, usualmente mediante su equipo o filtraciones anónimas, a los investigadores especiales que los investigan a ellos o a miembros de su administración”, aseguró a Univision Noticias Eric Freedman, especialista en derechos constitucionales de la Universidad de Hoftra, en Nueva York.

La intención del presidente y su equipo es presentar al exabogado como un "mentiroso", una persona poco confiable que acordó declararse culpable para reducir la severidad de la pena por los delitos de los que se le acusaba.

Además, el presidente asegura que los cargos de los que su exabogado se declaró culpable no representan un crimen. (Aunque Trump no dice cómo se explica que curtidos fiscales federales y un juez hayan aceptado que un ciudadano asuma responsabilidad por algo que no sería un crimen a ojos de la ley).

La tarde del miércoles, Trump ofreció una entrevista en Fox News en la que dijo que no era un crimen porque ese dinero pagado a Daniels y McDougal no salió de los fondos de campaña, sino que los aportó él, pese a que segundos antes afirmara que él supo de esos pagos después de que se realizaron.

Todas las ‘aclaratorias’ que se han hecho desde que se conoció el caso de Stormy Daniels lo que han hecho es enredar cada vez más la historia de lo que sabía o no sabía la Casa Blanca. De hecho, entre Cohen, Trump y el actual abogado privado del mandatario, Rudolph Giuliani, han cambiado la historia unas siete veces.

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