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Quién habló con los rusos, qué significa y qué puede pasar ahora

A la salida forzada del consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn, se unen nuevas revelaciones sobre contactos del equipo de Trump con el Kremlin durante la campaña que amenazan con complicarle la vida a la Casa Blanca.
15 Feb 2017 – 11:27 AM EST

El despido de Michael Flynn como consejero de Seguridad Nacional tras tres semanas en el cargo es un síntoma más de la crisis que afronta el gobierno de Donald Trump por sus contactos con Rusia.

La investigación de FBI y el Congreso del entorno del actual presidente republicano por sus charlas con agentes gubernamentales del Kremlin durante y después de la campaña puede poner en apuros al gobierno de Estados Unidos.

¿Quién habló con los rusos?

El ahora exconsejero Flynn fue forzado a marcharse, según la versión oficial, por mentir al vicepresidente Mike Pence al no informar que habló con el embajador ruso en Estados Unidos Sergei Kislyak sobre las sanciones impuestas a Moscú por Barack Obama.

Más allá de la responsabilidad política, Flynn puede haber incurrido en un delito. El FBI interrogó a Flynn en enero sobre sus contactos y si declaró lo mismo que dijo en público cometió perjurio.

Flynn podría ser acusado incluso de sedición por haber mantenido contactos con un poder extranjero en detrimento de su Gobierno. En diciembre el presidente aún era Barack Obama y las sanciones habían sido apoyadas en el pasado por el Congreso. Si Flynn hizo algún acuerdo con Rusia para que no hubiera represalias actuó excediéndose de sus capacidades entonces.


El FBI tiene las grabaciones de sus conversaciones con el embajador y el Departamento de Justicia avisó a la Casa Blanca de que Flynn había tenido contactos inadecuados y podía ser víctima de chantaje por parte de los rusos.

James Comey, el director del FBI, se resistió en principio a contárselo a la Casa Blanca para seguir con la investigación. pero la fiscal general interina entonces, Sally Yates, le convenció de lo que había que hacerlo al ver que Pence y Spicer estaban dando información falsa en público probablemente sin saberlo.

Yates avisó al abogado de la Casa Blanca, Donald F. McGahn, el 26 de enero. El día 28, Trump tuvo su primera conversación oficial como presidente con Putin. En el Despacho Oval también estaba Flynn. El día 30 Yates fue despedida, luego de que entrara en conflicto con el ejecutivo al ordenar a su oficina no defender en cortes la medida presidencial que buscaba limitar la inmigración proveniente de siete países de mayoría musulmana.


Contacto continúo

De otro lado, el FBI tiene conversaciones grabadas que muestran el contacto continúo de miembros de la campaña y asesores de Trump con agentes gubernamentales rusos antes de las elecciones, según han revelado fuentes de la inteligencia y la Casa Blanca por separdo a la CNN y el New York Times.

Estos medios nombran a Paul Manafort, que fue el jefe de la campaña de Trump hasta que dimitió tras descubrirse sus relaciones no declaradas con los pro-rusos de Ucrania, a Flynn, y a los asesores Roger Stone y Carter Page.

Tener contacto durante la campaña con miembros de un gobierno extranjero no es un delito mientras no haya una conspiración para cometer alguno.

El FBI, según el The New York Times, no ha encontrado pruebas de que los miembros del gobierno de Trump ayudaran al hackeo del servidor de email del comité nacional demócrata o que participaran en la campaña de propaganda para producir información falsa, pero estaba “alarmado” por la intensidad y continuidad de los contactos con miembro de un gobierno hostil a los intereses de Estados Unidos y de sus aliados europeos.

¿Qué significa?

Hay que distinguir el caso de Flynn y el de las personas que hablaron con los rusos durante la campaña. En el primero, la investigación puede llevar a consecuencias más graves porque afectan al periodo de la transición de Gobierno y a la Casa Blanca actual.

La cuestión es si el presidente o alguno de sus actuales asesores dirigió a Flynn en sus contactos con Rusia y qué sabían exactamente de cómo mintió en público y al vicepresidente Pence.

El Departamento de Justicia alertó el 26 de enero a la Administración de que su consejero de Seguridad Nacional estaba ocultando información, pero hasta unas horas antes de su marcha forzada Trump aseguraba a través de su asesora Kellyanne Conway tener “plena confianza” en Flynn.

La lección desde Richard Nixon de la política en Washington es que lo que te hunde no es la falta, sino su encubrimiento. Los detalles sobre cómo actuaron los actuales miembros de la Administración en sus relaciones con Rusia en privado y en público serán la clave en las próximas semanas.


En el caso de los contactos durante la campaña, el FBI sigue investigando qué sabía el equipo de Trump de la operación del Kremlin para influir en las elecciones de Estados Unidos y si hicieron algo para ayudar.

Lo que inquieta a los servicios de inteligencia de Estados Unidos es la información que puedan tener los agentes rusos sobre miembros de la Administración Trump para chantajear y conseguir información confidencial o acuerdos favorables a sus intereses.

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos siguen indagando también el informe de un exespía británico, Christopher Steele, sobre la supuesta información perjudicial contra Trump que tienen (o que presumen de tener) espías rusos. Los estadounidenses han confirmado parte del contenido de ese informe, pero la investigación continúa.

¿Qué puede pasar ahora?

La investigación del FBI no tiene plazos y su desarrollo depende de cuánta independencia consiga mantener la agencia. El director tiene que consultar con el fiscal general nombrado por Trump, Jeff Sessions, pero guarda cierta autonomía.

De hecho, Comey fue en contra de la anterior fiscal general cuando publicó un informe sobre posibles nuevos emails en la investigación del uso de un servidor privado de Hillary Clinton (y que al final él mismo dijo eran irrelevantes) justo antes de las elecciones.

Si la investigación crece, aumentarán las voces para el nombramiento de un fiscal especial independiente, como los que investigaron a Nixon o a Bill Clinton, pero esta decisión depende del fiscal general.

Las dos cámaras del Congreso también investigarán tanto los contactos de Flynn y otros miembros de la Administración de Trump como la interferencia rusa en las elecciones. Ahora el peso de la responsabilidad cae sobre todo en los republicanos, que tienen la mayoría en ambas cámaras y la capacidad de decisión o bloqueo .

Los más activos hasta ahora han sido los miembros del comité de inteligencia del Senado. Richard Burr, el republicano de Carolina del Norte que preside la comisión, y Mark Warner, su número dos demócrata, de Virginia, comparecieron el martes juntos para anunciar que investigarán a fondo qué ha pasado.

“Vamos a continuar de manera agresiva la investigacion de las responsabilidades de la comisión en relación no sólo a la involucración rusa en las elecciones de 2016, sino también en cualquier contacto de cualquier individuo de campaña con representantes del Gobierno ruso”, dijo Burr.

Senadores republicanos como John McCain, Marco Rubio y Lindsey Graham se han comprometido a indagar más allá de Flynn.

“Quiero saber si el general Flynn lo hizo por sí solo o fue dirigido por alguien para hacerlo”, dijo Graham en una entrevista a la CNN.

“Me cuesta creer que el general Flynn llame al embajador ruso y sugiera ‘no te preocupes, vamos a revisar las sanciones con órdenes ejecutivas cuando lleguemos a la Presidencia’ sin algún entendimiento de que la Administración vaya a acoger bien la idea ”.


Sin embargo, en la comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes la investigación puede llegar más tarde o no suceder, si el congresista republicano que la preside, Devin Nunes, de California, consigue bloquearla.

Nunes dijo unas horas antes de la marcha forzada de Flynn que no había “nada” que indicara la dimisión del consejero de Seguridad Nacional y que se trataba de informaciones falsas de la prensa. Después de la marcha forzada de Flynn, Nunes dijo que era “un buen amigo” y que no había “hecho nada malo”.

Nunes asegura que lo único que le preocupa es que las conversaciones de Flynn con el embajador ruso hayan sido grabadas por el FBI.

Pese a su resistencia, continúa también en la comisión de la Cámara la investigación más amplia sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016.

¿Impeachment en puertas?

Algunos demócratas piden que haya una comisión independiente de investigación como la que se hizo sobre los atentados del 11 de septiembre para que los republicanos no tengan la tentación de conducir parte de su indagación en secreto o de no publicar parte de los informes que salgan de los interrogatorios.

Una comisión independiente tarda más, pero también es más transparente.

Las conclusiones de las investigaciones del FBI y del Congreso pueden resultar en más dimisiones.

Si alguna revelación le afecta directamente, el presidente podría ser sometido a un proceso de impeachment, que tiene que empezar la comisión de asuntos judiciales de la Cámara de Representantes.

En un caso extremo, el vicepresidente y los miembros del gabinete de Trump también tienen el poder para plantear la marcha forzada del presidente y la transmisión de poderes al vicepresidente.

Este extremo está previsto en la enmienda XXV de la Constitución. Nunca se ha utilizad o.

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