Qué hicieron los rusos acusados por conspirar para interferir en las elecciones de EEUU

Este jueves, el gobierno de EEUU anunció sanciones contra 19 rusos, de los cuáles, 13 ya tenían una acusación del fiscal especial Rober Mueller. La investigación detalló cómo operaban para impulsar la candidatura de Trump por medio de falsos sitios de Facebook y manifestaciones de calle manipuladas.
Publicado 17 Feb 2018 – 6:46 PM EST | Actualizado 15 Mar 2018 – 1:36 PM EDT

Este jueves 15 de marzo, el Departamento del Tesoro anunció sanciones contra 19 ciudadanos rusos y agencias de espionaje de ese país por actividad cibernética maliciosa, incluida la intromisión en las elecciones estadounidenses de 2016 y diversos ciberataques a otros países (como Ucrania). Se trata de las primeras sanciones contra intereses o ciudadanos rusos desde las que impuso el expresidente Barack Obama hacia el final de su mandato, cuando se ordenó la expulsión de 35 diplomáticos rusos.

Previamente, el pasado 17 de febrero, la oficina del fiscal especial Robert Mueller, que conduce la investigación sobre el denominado 'Rusiagate', hizo una acusación formal contra 13 ciudadanos rusos y tres entidades extranjeras por cargos relacionados a intromisión en las elecciones presidenciales de EEUU en 2016. Esos 13 ciudadanos están incluidos en las sanciones que anunció el gobierno de Trump.

Los cargos emitidos por Mueller son: conspiración para defraudar a Estados Unidos, robo de identidad agravado y conspiración por fraude bancario. La acusación detalla una elaborada red de iniciativas llevadas a cabo principalmente en redes sociales con el fin de influir en la carrera presidencial.

Desincentivar el voto entre minorías, "difundir la desconfianza hacia los candidatos y el sistema político en general" o fomentar diferencias entre votantes fueron algunos de los objetivos de quienes montaron la operación.


La acusación detalla que la Agencia de Investigación de Internet, una empresa con sede en San Petersburgo, Rusia, tenía para julio de 2016 (contemporáneamente a las covenciones nacionales republicanas y demócratas), más de 80 personas trabajando en ese proyecto y que contaba con una gran ingeniería que incluía gráficos, análisis de motores de búsqueda y datos, según la acusación.

La operación rusa se centró en los estados swing o 'púrpura' que eran los que podían torcer el rumbo de la elección entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump.

Con respecto a la intromisión rusa en las elecciones hay dos grandes focos de investigación: por un lado la intervención en si misma a la que refiere la acusación publicada por Mueller, que detalla la operación de ciudadanos rusos para interferir en el proceso. Por otro, se intenta determinar si hubo coordinación con la campaña de Trump en ese esfuezo.

Este documento publicado no refiere a la posible colusión. Estos son algunos de los hallazgos más relevantes en las 37 páginas del escrito presentado a un Gran Jurado de Washington DC:

Contra Cruz, Rubio y Clinton, a favor de Sanders y Trump

Las acusaciones reveladas este viernes muestran que los acusados buscaron agitar los ánimos contra varios contendientes en 2016, incluído el ahora presidente.

Los acusados "realizaron operaciones destinadas a comunicar información difamatoria sobre Clinton, y denigrar a otros candidatos como Ted Cruz y Marco Rubio, mientras apoyaban a Bernie Sanders y al entonces candidato Donald Trump", dice el documento.

También se detectaron en cuentas de Instagram mensajes para alentar a "elegir la paz" y votar a Jill Stein, candidata del Partido Verde.

En diciembre de 2017, se le pidió a Stein que proporcionara material sobre la interferencia rusa ante el Comité de Inteligencia del Senado. Stein también debió dar explicaciones por su viaje a Moscú en 2015, cuando asistió a la misma gala a la que fue el exsecretario de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn, (quien hoy enfrenta cargos por mentir al FBI). En esa cena Flynn se sentó al lado del presidente ruso Vladimir Putin.

Si bien la mayoría de los esfuerzos descritos en la acusación muestran que se buscaba impulsar la candidatura de Trump, los rusos también organizaron marchas en su contra, una vez que el republicano ya había ganado la elección del 8 de noviembre de 2016.


Grupos falsos de Facebook y usuarios falsos en Twitter

En redes sociales, los acusados formaron grupos falsos de diverso talante: antiinmigración, religioso, político, racial, proarmas.

En Twitter hicieron cuentas falsas que, en muchos casos, se hacían pasar por activistas o se 'disfrazaban' de cuentas oficiales de partidos políticos.

"La cuenta @TEN_GOP clamaba falsamente estar controlada por el Partido Republicano estatal (de Tennessee). Con el tiempo, la cuenta atrajo a más de 100,000 seguidores", detalla el documento.

En Facebook y en Instagram formaron grupos como por ejemplo: "Fronteras Seguras" ( Secured borders), que abogaba por más seguridad en inmigración; "Blacktivist", cuenta falsa vinculada a la agrupación de afroestadounidenses que protesta contra la violencia policial.

También crearon "United Muslims of America" (Musulmanes Unidos de EEUU) y "Army of Jesus" (Ejército de Jesús), lo que les permitió participar en la 'guerra cultural' que divide a los estadounidenses.

En fotos: Así fue parte de la intervención rusa en la campaña presidencial 2016 a través de Facebook

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Manifestaciones 'falsas'

En el documento se detallan al menos 10 manifestaciones convocadas principalmente desde esos grupos falsos de Facebook. Las manifestaciones se llevaron a cabo en Washington DC, Nueva York, en el estado de Florida, en Pennsylvania y en Carolina del Norte.

La mayoría de ellas eran a favor de Trump y algunas en contra. Algunas de ellas pro y anti Trump fueron organizadas en la misma ciudad, el mismo día. La idea era agitar los ánimos.

El documento brinda detalles puntuales como por ejemplo, una manifestación bajo el lema 'Florida goes Trump' llevada a cabo el 20 de agosto en la que los rusos contactaron y pagaron a ciudadanos estadounidenses para que llevaran una camioneta con una celda, mientras que una persona se vistiera de Hillary Clinton con un uniforme de prisión.

El grito "¡Enciérrenla!" para referirse a Clinton fue una constante durante la campaña 2016, en manifestaciones y eventos convocados por Trump, usado incluso más de una vez por algunos representante de la campaña, como Michael Flynn.

Fraudes electorale falsos

Para desanimar a los votantes y generar desconfianza en el sistema, desde las redes sociales muchos grupos gestionados por los rusos hacían denuncias falsas de supuestos fraudes.


"Empezando aproximadamente en el verano de 2016, los acusados y sus coconspiradores también promovieron alegaciones de fraude en votos por parte del Partido Demócrata", dice el documento firmado por Mueller.

La cuenta de Twitter @TEN_GOP, que se hacía pasar como una cuenta oficial del Partido Republicano de Tennessee, hizo una publicación sobre un presunto fraude que estaba bajo investigación en Carolina del Norte.

"El 2 de noviembre de 2016, los acusados usaron esa misma cuenta para hacer alegaciones de #FraudeElectoral contando decenas de miles de correos ilegibles en votos a Hillary que estaban siendo reportados en el condado de Broward, Florida", detalla el texto.

Énfasis en estados péndulo

La demanda de Mueller muestra que luego de meses de operar en varios estados, los demandados comenzaron a hacer foco en los estados péndulo o 'swing'.

La alegación detalla que los acusados se dieron cuenta que debían centrar sus esfuerzos en estados no inclinados mayoritariamente a ningún partido "como Colorado, Virginia o Florida".

Hashtags y anuncios

Además de los grupos y usuarios falsos de redes sociales, la estrategia incluía "miles de dólares cada mes" en publicidad y anuncios con foco en difamación de candidatos, en especial, Hillary Clinton.

En Twitter utilizaron hashtags como #Hillary4Prison (Hillary a prisión), y #TrumpTrain (Tren Trump) para impulsar la candidatura del republicano y reforzar la idea de Clinton como 'criminal'.

Como Clinton lideraba la intención de voto en muchas minorías, buscaron incidir en esta tendencia. Por ejemplo, en mayo de 2016 publicaron un anuncio en Facebook que decía: "Hillary Clinton no merece el voto negro".

Los rusos también formaron grupos que excluían a afroestadounidenses que apoyaban a Clinton. "El odio por Trump engaña a la gente y obliga a los negros a votar a Killary (juego de palabras en inglés que conjuga kill -matar- con Hillary). No demos recurrir al menor de los dos demonios", decía una publicación.

Clinton también era mostrada frecuentemente en anuncios como 'Satán' o como patrocinadora de "terrorismo".

La destrucción de evidencia

"Tuvimos una pequeña crisis aquí: el FBI descubrió nuestra actividad (no es una broma)", escribió en un mensaje uno de los acusados en 2017.

En la acusación se muestra que las comunicaciones entre los acusados indican que sabían que el FBI se estaba acercando a ellos por lo que comenzaron a tratar de destruir evidencias.

El alegato de Mueller agrega que la destrucción de pistas y evidencia tenía el objetivo de impedir o entorpecer el avance de la investigación federal.


El 'chef' de Putin, hombre clave

Si bien la acusación de Mueller no vincula a los 13 rusos y a las tres organizaciones con el Kremlin, un nombre llama más la atención: Yevgeny Prigozhin, quien es señalado como el principal financista de la agencia detrás de la interferencia electoral rusa.

Prigozhin es un oligarca con estrechos vínculos con el Kremlin conocido como 'el chef de Putin', porque ha agasajado el presidente ruso Vladimir Putin en sus restaurantes y hasta ha servido en banquetes oficiales.

Tiene 57 años y en la entonces Unión Soviética, en 1981, fue sentenciado a 12 años de prisión por robo, fraude y prostitución de menores. Salió de prisión tres años antes de cumplir su sentencia.

Tras la caída del comunismo en 1991, Prigozhin abrió una cafetería (o un local de hot dogs, según señalan agencias) en la que comenzó un meteórico ascenso económico. Cinco años más tarde era el dueño de Staraya Tamozhnya , un lujoso restaurante frecuentado por políticos rusos.


Durante su primer mandato, dice la agencia AP, Putin llevó al entonces presidente francés, Jacques Chirac, a cenar en uno de los negocios de Prigozhin.

Hay quienes afirman que esos contactos políticos fomentaron su escalada y le facilitaron la obtención de jugosos contratos, incluyendo uno en 2012 por 1,600 millones de dólares para proveer el 90% de los alimentos que consumen los soldados rusos.

En 2010, Putin asistió a la ceremonia inaugural de la fábrica de Prigozhin para preparar almuerzos escolares fuera de San Petersburgo, que se construyó con enormes sumas de dinero de préstamos de un banco estatal.

Prigozhin también estuvo a cargo del catering para eventos del Kremlin y el ejército ruso durante años.

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