Por qué John McCain eligió ser enterrado en el cementerio de Annapolis y no en donde yacen sus ancestros

Su abuelo y su padre fueron almirantes de cuatro estrellas. Ambos yacen en el Cementerio de Arlington, Virginia, reservado para veteranos y personalidades destacadas. Pero el senador eligió ser enterrado en Maryland.
2 Sep 2018 – 7:42 AM EDT

WASHINGTON DC.- No habrá un tercer marino de nombre John Sidney McCain enterrado en los jardines del Cementerio Nacional de Arlington, Virginia, a las afueras de Washington DC.

El senador por Arizona, quien falleció la semana pasada a los 81 años de edad a causa de un agresivo cáncer cerebral, no acompañará a su padre y abuelo con quienes compartía nombre y una carrera en la marina. Ellos como almirantes y él como capitán, el cargo que tenía en 1967 cuando su avión fue derribado sobre Vietnam y pasó cinco años y medio como prisionero de guerra.

En su muerte, McCain decidió volver al origen de su vocación de servicio público y ser enterrado en el cementerio naval de Annapolis, la ciudad cercana a Washington DC donde está la sede de la Academia Naval en la que él estudió.

McCain será sepultado al lado de otro almirante, Chuck Larson, con quien se graduó en 1958 en la academia y formó una amistad que duraría hasta 2014, cuando este murió de neumonía tras años de haber sido diagnosticado con leucemia.


El senador cumple con el deseo/orden de Larson, su amigo y superior quien en 1994 le dijo a su esposa Sarah que ya había seleccionado su tumba y que junto a él estaría McCain.

“Chuck llegó a casa un día y dijo: ‘Seleccioné mi tumba’, y yo dije: ‘Ah, ok’”, recordó la viuda de Larson en una entrevista con CNN este viernes. Luego le dijo: “Por cierto, John va estar junto a mí”.

El entonces asistente de Larson, Mark Donohue, recordó en una entrevista con el Capital Gazette, el diario de Annapolis, que ese día el almirante llamó al senador y le dijo: “ Te conseguí un lugar justo al lado mío y tenemos vista al agua”.

Una extraña amistad

Larson y McCain pueden haber sido los mejores amigos, pero su relación parecía extraña a muchos considerando lo diferentes que eran de carácter. Larson se graduó entre los primeros de su clase, mientras que McCain figuró entre los cinco últimos de su promoción.


En esa ceremonia Larson recibió su diploma de manos del entonces comandante en jefe, el presidente Dwight Eisenhower.

Larson era disciplinado y desarrolló una brillante carrera militar que lo llevó a comandar la flota del Pacífico (el mismo cargo que tuvieron el abuelo y el padre de su amigo) y superintendente de la Academia Naval de Annapolis.


McCain era rebelde y contestón (malas cualidades en la vida militar) y su carrera se vio truncada por un misil de Vietnam del Norte que derribó su avión durante una operación de bombardeo en 1967. Cuando fue liberado del campo de prisioneros de guerra en el que estuvo cinco años y medio en Hanoi, no regresó a la vida uniformada y se dedicó a la política.

Alguna vez McCain explicó que su vocación militar era más bien el cumplimiento de una tradición familiar en la que sintió que su vida estaba preconcebida.

En su muerte, McCain mantiene la distancia de sus ancestros, pero honra la tradición militar en la que lo formaron y que apreciaría mucho mejor con el paso de los años.


Pero como suele suceder con las rebeldías juveniles, McCain hizo un giro y decidió regresar a donde, como solía decir, “empezó todo”: su amistad con Larson y su vocación de servidor público que le llevó a estar por cuatro décadas representando a Arizona en el Congreso en Washington.

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