"Debilitamos nuestra grandeza cuando nos escondemos detrás de muros, en lugar de derribarlos", estas son las últimas palabras de John McCain

El senador republicano por Arizona dejó escrito un mensaje de despedida a todos los estadounidenses antes de morir el pasado sábado. Aquí les presentamos completo el emotivo texto, en el que se refiere a la polarización del momento político, aunque sin nombrar a uno de sus promotores: el presidente Donald Trump.
27 Ago 2018 – 3:29 PM EDT

Aún después de morir, John McCain tiene cosas que decir. El fallecido senador republicano por Arizona, dejó un último comunicado que leyó entre lágrimas este lunes, su amigo cercano y exjefe de su campaña presidencial, Rick Davis.

En la despedida escrita por McCain dice a los estadounidenses en un tono tranquilizador que confía en que las divisiones del momento político, es decir los "muros", serán superadas. Una aparente referencia al divisionismo que caracteriza la era del presidente Donald Trump, con quien el senador tuvo serias divergencias.

Estas son sus emotivas palabras:

"Mis compatriotas estadounidenses, a quienes he servido con gratitud durante sesenta años, y especialmente a mis conciudadanos de Arizona:

Gracias por el privilegio de servirlos a ustedes y por la vida gratificante que el servicio en uniforme y la función pública me han permitido vivir. He tratado de servir a nuestro país honorablemente. He cometido errores, pero espero que mi amor por Estados Unidos haga un peso favorable en contra de ellos.

A menudo he observado que soy la persona más afortunada de la Tierra. Me siento así incluso ahora mientras me preparo para el final de mi vida. He amado mi vida, todo de ella. He tenido experiencias, aventuras y amistades suficientes para diez vidas satisfactorias, y estoy muy agradecido. Como la mayoría de las personas, tengo arrepentimientos. Pero no cambiaría un día de mi vida, en buenos o malos momentos, por el mejor día de alguien más.

Le debo esa satisfacción al amor de mi familia. Ningún hombre tuvo una esposa o hijos más amorosos de los que estuviera más orgulloso que yo. Y se lo debo a Estados Unidos. Estar conectado a las causas de Estados Unidos —libertad, igualdad de justicia, respeto por la dignidad de todas las personas— trae una felicidad más sublime que los placeres fugaces de la vida. Nuestras identidades y el sentido del valor no se circunscriben sino que se amplían al servir a buenas causas más grandes que nosotros mismos.

'Compatriotas estadounidenses' — esa asociación ha significado más para mí que cualquier otra. Viví y morí como un orgulloso estadounidense. Somos ciudadanos de la república más grande del mundo, una nación de ideales, no de sangre y tierra. Estamos bendecidos y es una bendición para la humanidad cuando defendemos y desarrollamos esos ideales en el hogar y en el mundo. Hemos ayudado a liberar a más personas de la tiranía y la pobreza que nunca antes en la historia. Hemos adquirido gran riqueza y poder en el proceso.

Debilitamos nuestra grandeza cuando confundimos nuestro patriotismo con rivalidades tribales que han sembrado resentimiento y odio y violencia en todos los rincones del globo. La debilitamos cuando nos escondemos detrás de los muros, en lugar de derribarlos, cuando dudamos del poder de nuestros ideales, en lugar de confiar en que sean la gran fuerza para el cambio que siempre han sido.

Somos trescientas y veinticinco millones de personas testarudas y vociferantes. Discutimos y competimos, y a veces incluso nos vilipendiamos en nuestros estridentes debates públicos. Pero siempre hemos tenido mucho más en común entre nosotros que desacuerdos. Si solo recordamos eso y nos damos el beneficio de la presunción de que todos amamos a nuestro país, superaremos estos tiempos difíciles. Los atravesaremos más fuerte que antes. Siempre lo hacemos.

Diez años atrás, tuve el privilegio de reconocer la derrota en las elecciones para presidente. Quiero terminar mi despedida de ustedes con la sincera fe en los estadounidenses que sentí tan poderosamente esa noche.

Aún la siento poderosamente.

No desesperen por nuestras actuales dificultades más bien cree siempre en la promesa y la grandeza de Estados Unidos, porque aquí nada es inevitable. Los estadounidenses nunca se dan por vencidos. Nunca nos rendimos. Nunca nos escondemos de la historia. Hacemos historia.

Adiós, compatriotas estadounidenses. Dios los bendiga y Dios bendiga a Estados Unidos."

Fotos: Cindy McCain acaricia el féretro de su esposo y su hija llora sin consuelo

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