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¿Por qué Joaquín Castro decidió no postularse para sacar a Ted Cruz del Senado?

El actual congresista de Texas, una de las estrellas ascendentes del Partido Demócrata, sorprendió a muchos y decepcionó a algunos al declinar enfrentarse a Cruz en las legislativas del 2018.
29 May 2017 – 10:28 AM EDT

En la campaña presidencial de 2016, algunos estudios y comentaristas sugirieron la posibilidad de que la demócrata Hillary Clinton ganara en Texas. No pasó.. los demócratas no pudieron arrabatarle a Donald Trump lo que siempre se ha considerado un voto seguro para los republicanos. El estado de la estrella solitaria no parece estar listo aún para teñirse de azul.

Con esos cálculos en mente, el congresista demócrata Joaquín Castro declinó entrar en una pelea electoral con Ted Cruz para un puesto en el Senado en Washington DC. Aunque ese pulso podría haber elevado su imagen, Castro está apostando por otras batallas.

Los hermanos Castro (Joaquín tiene un gemelo, Julián, que fue secretario de Vivienda de Barack Obama y cuyo nombre apareció en la lista de posibles compañeros de fórmula para Clinton), tienen redes locales e influencia en Texas. Tanto Julián como Joaquín son considerados estrellas en ascenso en los círculos demócratas local y nacional.

Por eso, cuando la popularidad del republicano Cruz -actual senador de Texas- bajó, las miradas se concentraron en los Castro.

A pesar de la proyección que logró durante la campaña interna republicana al convertirse en el último reducto contra la candidatura de Trump, Cruz salió de la categoría de republicanos sólidos para la elección del 2017. Un estudio de la Universidad de Texas realizado en febrero de este año registró su nivel de aprobación sólo en 38%.


La encuesta local de la organización Texas Lyceum lanzada en abril, dio a Joaquín Castro un 35% de las preferencias en miras a la elección legislativa 2018, mientras Cruz obtuvo un 31%. El estudio fue realizado la primera semana de abril, incluyó a 1,000 personas y tenía un porcentaje de error de 3.1%.

Pero los números no fueron suficientes para convencer a Castro de embarcarse en lo que sería el desafío más grande de su carrera política.

Han transcurrido 29 años desde que un demócrata ganó un escaño para representar a Texas en el Senado federal y pese a los cambios en las estadísticas electorales, por ahora parece que los vientos de cambios no soplan con suficiente fuerza en Austin, la capital estatal.

¿Qué pasó?

Joaquín Castro ha sido representante por Texas en el Congreso federal desde 2013. Su distrito se concentra en parte de la ciudad de San Antonio y sus suburbios. Antes de eso fue legislador en el Congreso estatal desde 2003.

"Su base política es sólida al interior del estado. Además de haber viajado ampliamente por Texas, ha cultivado relaciones con diversos activistas locales", explicó a Univision Noticias Brandon Rottinghaus, analista político de la Universidad de Houston.

El legislador donó 1.2 millones de dólares de su propia campaña en 2016 para candidatos demócratas locales y nacionales. Además es una de las figuras más activas en el estado cuando se habla de recaudar fondos para el partido y sus colegas.

A pesar de eso, Castro decidió no enfrentar a Cruz y analistas locales como Rottinghaus lo atribuyen a la lógica política. “Él es una figura pragmática y entiende que los tiempos políticos son importantes. Postularse como demócrata en Texas frente a un republicano como Cruz es una batalla en la que tiene todas las de perder”, dijo.

“No ha estado en el Congreso por un tiempo largo y, al permanecer, es probable que fortalezca su base de apoyo e imagen”, agregó.

Fue el mismo Castro quien declaró en un correo electrónico a sus seguidores que había decidido permanecer en su puesto considerando las amenazas de “Rusia y Corea del Norte, además del comportamiento temerario de la administración (de Donald Trump)”.

Es decir, un terreno fértil para aumentar su perfil e influencia como parte de los comités de asuntos exteriores y de inteligencia en la Cámara de Representantes.

Al declinar ser parte de la carrera senatorial, Castro dejó el camino despejado para el congresista de El Paso Beto O'Rourke.

Una fuente demócrata cercana a Castro aseguró a Univision Noticias que parte de la decisión también se tomó por el perfil que ambos legisladores tienen en el Congreso.

Según comentaron, Castro está creciendo en influencia en la Cámara Baja, mientras O'Rourke no tiene un futuro de liderazgo.

Además no es seguro que Cruz tenga un perfil suficientemente débil en el corto plazo. Aunque reconocen que hay una ola anti Trump que está creciendo y que afectará a varios republicanos en las elecciones 2018, piensan que Cruz se sale de esa resaca, ya que su imagen no se asocia con el presidente y se ha opuesto a él en varias ocasiones.

La decisión de Castro viene después de meses de deliberación y también se da en paralelo a las ambiciones políticas de su hermano, quien según la especulación de medios locales, podría ser un candidato presidencial en 2020.

Gilberto Hinojosa, presidente del Partido Demócrata en Texas aseguró a Univision Noticias que si Castro "se hubiera presentado habría ganado el escaño de Cruz. Es una persona muy popular en el estado. Cruz ha dedicado mucho tiempo a correr para presidente de Estados Unidos y avanza su propia carrera y no las prioridades de Texas".

El equipo de Cruz no perdió la oportunidad para aprovechar la decisión de Castro, insinuando que incluso una estrella en ascenso como él no era capaz de disputar el escaño.

Dinero, dinero, dinero

Para ser competitivo en Texas Castro hubiera necesitado un apoyo fuerte del partido, no sólo en el mensaje, pero el dinero suficiente para recorrer el estado rincón por rincón y tapizarlo con publicidad de campaña.

En un estado tan grande como Texas, no es una tarea menor, que requiere millones para funcionar. Se requiere presencia en 20 mercados mediáticos, incluyendo tres de los más caros del país.

Eso implica una campaña multimillonaria en ciclo de elecciones donde los demócratas deben defender 25 escaños a nivel nacional.

"No creo que contaría con el apoyo del Comité de Campañas Demócratas del Senado, porque tienen sus manos llenas", dijo Castro en un evento reciente con The Washington Post.

Aunque Hinojosa sabe de los desafíos locales para los demócratas tanto en dinero como respaldo político, cree que en 2018 las cartas jugarán a favor del partido.

"En el área de inmigración Donald Trump está arrestando a familias, deportando a gente sin récord criminal. Ahora con la nueva ley de las ciudades santuario, la gente ya sabe y ve lo que los republicanos quieren hacer y creo que los hispanos saldrán a votar como nunca antes", explicó Hinojosa.

Cruz tiene 5.2 millones de dólares para su campaña. O'Rourke cuenta con 535,000 dólares y logró recaudar 208,000 en el primer trimestre del año.

O'Rourke prometió no tomar dinero de comités de acción política y respaldarse netamente en los aportes de pequeños donantes. Una batalla monumental, en la que Castro estará apoyándolo detrás del escenario, fuera de los reflectores.

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