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Gene Huber posa en el salón de su casa junto con una réplica de cartón de tamaño real del presidente Donald Trump.

La calificación del presidente Trump según los trumpistas más leales: Una A+++

La calificación del presidente Trump según los trumpistas más leales: Una A+++

A los votantes más apasionados del presidente no les importan los escándalos y polémicas que han plagado los primeros cuatro meses del presidente y le apoyarán haga lo que haga. Pero comienzan a notarse señales preocupantes para Trump: a algunos se les está pasando el flechazo.

Gene Huber posa en el salón de su casa junto con una réplica de cartón d...
Gene Huber posa en el salón de su casa junto con una réplica de cartón de tamaño real del presidente Donald Trump.

Hay dos tipos de votantes de Donald Trump: los exigentes que quieren que cumpla sus promesas y los leales que votarían por él en 2020 haga lo que haga. Y en una categoría aparte está Gene Huber.

En el salón de su casa de Boynton Beach, Florida, Huber tiene una imagen de cartón de tamaño real del presidente a la que saluda marcialmente todas las mañanas. Huber se pasa el día frente a la computadora comunicándose con otros simpatizantes de Trump de todo el país. Se volvió una cara conocida del "movimiento" en febrero cuando Trump le invitó a subir al escenario durante un mitin y desde entonces transmite desde su casa un show en vivo que difunde por redes sociales en el que canta, baila y proclama su "amor" por Trump.

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"Si el presidente me dice, 'Gene la luna se va a volver púrpura esta noche', yo le creería. Cualquier cosa que él me diga yo le creeré. ¿Qué te parece ese ejemplo?", dice Huber, de 47 años, para demostrar su lealtad absoluta a Trump. "Todo lo que sale de su boca es la verdad".

Quizás Huber sea el trumpista más trumpista del país (él lo cree), pero basta hablar con otros de los simpatizantes más acérrimos de Trump o leer algunos de sus foros online para darse cuenta de lo extendida que está la pasión y la tenacidad desmedida por el presidente.

De su incansable apoyo dependerá en buena medida el destino político del presidente, aunque ya se está notando cierto desencanto al tiempo que la imagen de Trump se ha visto dañada por los escándalos.

Los que responden en las encuestas que "aprueban fuertemente" la labor de Trump eran alrededor de un 30% en febrero y ahora rondan entre el 21% y 22%, según un análisis de la web FiveThirtyEight (los encuestadores suelen dar cuatro opciones: aprueba fuertemente, aprueba algo, desaprueba algo y desaprueba fuertemente).

Simpatizantes de Trump durante un mitin en Nashville, Tennessee, en marzo.
Simpatizantes de Trump durante un mitin en Nashville, Tennessee, en marzo.

Esto es importante porque desde la campaña muchos han asumido que Trump tiene una base de votantes fieles que no le ha abandonado en ningún momento. En parte por eso, su aprobación ha girado en torno al 40% desde que asumió la presidencia en enero.

Aunque algunos se hayan desilusionado, Univision Noticias comprobó en una serie de entrevistas que el fervor de los seguidores más acérrimos del presidente ha crecido en las últimas dos semanas, conforme ha aumentado el cuestionamiento a su capacidad para ocupar el cargo y las sospechas sobre su relación con Rusia.

Algunos como Mike White, un votante de Trump de Tennessee que ha ido a 24 de sus mítines, se quejan de que el mandatario está bajo asedio de la izquierda y los medios de comunicación.

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"¿Crisis? Eso es ridículo. Los medios han fabricado esas historias con base en fuentes anónimas. No hay ninguna crisis en la Casa Blanca", afirma.

"Trabajé durísimo en su campaña y nunca vi a un ruso cerca de nuestro presidente Trump, ninguno", dice Myriam Witcher, la colombiana que se hizo famosa por trepar la tarima en un evento de Trump y gritar a su lado: " Yo soy hispana, ¡y yo voto por Trump!”.

A pesar de que algunas de sus medidas contradicen el mensaje populista de su campaña, los seguidores del presidente tampoco sienten que les haya abandonado. Y en cuanto a las promesas de campaña aún por cumplir, como el muro con México, se quejan de la impaciencia de algunos.

"¿Cuánto tiempo se tarda en construir una casa normal? A veces son necesarios seis meses o más, dependiendo del clima. Y eso es una persona tratando de construir una casa y no tratando de construir un país", dice White.

Los partidarios más incondicionales de Trump no tienen dudas sobre la invencibilidad del presidente, en parte porque en la campaña ya demostró que el desorden y los exabruptos no le pasaban factura. Como en campaña, no creen en las encuestas sobre su apoyo, el menor que se recuerde de un presidente en Estados Unidos a estas alturas.

Cámaras de eco

Trump ha puesto de su parte para mantener la energía de su "movimiento". Después de su victoria en noviembre organizó una gira de agradecimiento por los estados que ganó y como presidente ha seguido convocando mítines.

Aunque otros presidentes han celebrado mítines lejos de una fecha electoral, lo hicieron para apoyar a candidatos en elecciones estatales o locales o para promover algún proyecto. La diferencia es que los mítines de Trump aparentemente no tienen un propósito inmediato, más allá de mostrarse ante los medios rodeado de una multitud de partidarios.

Los analistas señalan que los mítines de Trump son parte fundamental de su estrategia para sobrevivir. El presidente agita a su base en el interior del país para conseguir poder sobre los miembros del Congreso que representan esos lugares. Si sigue siendo popular en sus distritos o estados, será mucho menos probable que le abandonen.

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Gran parte del atractivo de estos eventos es la puesta en escena. En febrero en Melbourne, Florida, Trump aterrizó a la vista de sus seguidores concentrados en un hangar mientras sonaba la música épica de la película 'Air Force One'.

Los voluntarios que invirtieron su tiempo y energía durante la campaña en promover al presidente también han organizando sus propios eventos de apoyo.

Julian Raven asistió junto a otros 200 simpatizantes a uno de ellos en Horseheads, en el norte del estado de Nueva York, para conmemorar los primeros 100 días de gobierno.

"La mayoría de la gente que conozco estaba allí. Fue un gran acontecimiento", dice Raven, un pastor evangélico y artista. En septiembre de 2015, Raven pintó en un lienzo gigante una alegoría de Trump como presidente que él considera una profecía. Otros fans del presidente han compuesto canciones y escrito libros sobre él.

Estos simpatizantes son sus propagandistas más activos en las redes sociales, donde se comunican entre ellos como los miembros de cualquier otro club de fans.

Es en Twitter o Facebook donde obtienen buena parte de su información de la campaña. Además de la página oficial en Facebook del presidente, que tiene más de 22 millones de seguidores, muchas otras tienen cientos de miles –si no millones– de seguidores.

¿Culto?

Trump les ha dicho una y otra vez que son parte de un "movimiento histórico como nunca antes se había visto en el mundo" y muchos lo han creído. También se han creído toda la mitología sobre su éxito empresarial, que en realidad está plagado de claroscuros.

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"Todo lo que el presidente Trump hace es número uno. Mira su programa de televisión, fue el número uno durante 11 años, tiene un edificio Trump en cada calle, en cada estado, ¿verdad? El tipo es un ganador", dice Huber, el fan más trumpista.

Huber no tiene dudas a la hora de evaluar la labor del presidente hasta ahora: "Le doy un A+++", dice.

Cada vez que el presidente está en su lujosa mansión de Mar-a-Lago, Huber y otros fans de la zona de Palm Beach se han manifestado durante horas bajo el sol abrasador del sur de Florida con pancartas de apoyo. Todo por ver, quizás, a Trump saludar desde su auto oficial durante unos 10 segundos en su trayecto de la mansión hasta el campo de golf.

"Creo que será el presidente más grande de la historia si le dejan hacer su trabajo", dice Karl Lindroos, uno de los manifestantes habituales que –cada vez que Trump está en Palm Beach– circula por las calles de la ciudad con el Trump Mobile, un enorme vehículo con la carrocería decorada con parafernalia pro-Trump.

El Trump Mobile de Karl Lindroos, un simpatizante de Trump de Palm Beach.
El Trump Mobile de Karl Lindroos, un simpatizante de Trump de Palm Beach.


Hasta tal punto es incondicional el respaldo de ciertos seguidores a Trump que algunos respetados analistas se preguntan si su movimiento tiene carácter de culto. Max Boot, un investigador del centro de estudios Council on Foreign Relations, señala que a los partidarios de Trump no les importa el mensaje sino el líder.

"Fue y sigue siendo un culto a la personalidad. Los seguidores de Trump lo adoran, y él también se adora a sí mismo", escribió Boot en abril en la revista Foreign Policy. "Están unidos por una convicción, arraigada básicamente en nada más que una fe cuasi-religiosa en que es un negociador singularmente duro y hábil que protegerá los intereses estadounidenses de una manera que ningún presidente anterior ha hecho".

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Trump ha hecho mucho para cultivar la idea de líder mesiánico. En sus discursos se ha presentado como el "mensajero" de "la mayoría silenciosa", el único que puede solucionar los problemas del país. Hablaba del día de la elección como "el día de la independencia" y en su momento más crítico en campaña se presentó como un mártir que recibía "encantado" por sus simpatizantes las "flechas y piedras" que le lanzaban sus enemigos.

Otros autores remarcan que Trump no es tan importante como las ideas que promueve. Muchos votaron a Trump aun sabiendo que era un candidato con numerosos puntos débiles, especialmente en lo que respecta a su temperamento, pero decidieron tomar el riesgo esperando que cumpliera sus expectativas.

Justin Gest, profesor de la George Mason University, quiso comprobar durante la campaña si el Trumpismo podría sobrevivir a Trump y halló que su mensaje de ultraderecha tenía un atractivo por sí solo para los blancos estadounidenses frustrados con el cambio demográfico.

Según su estudio, un 65% de blancos estadounidenses dijo que votaría por un tercer partido que tuviera como plataforma "detener la inmigración masiva, proporcionar empleos estadounidenses a los trabajadores estadounidenses, preservar la herencia cristiana de EEUU y detener la amenaza del Islam".

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Por ahora el Trumpismo es un movimiento con un único protagonista, pero Gest y otros creen que si Trump desaparece de la escena otros tomarán el relevo.

"Hay otros políticos que sienten lo mismo, pero por ahora todo el aire lo chupa él", dice Gest a Univision Noticias.

Ken julien, un partidario de Trump de 62 años de Arizona que ha escrito dos libros sobre el movimiento Trump, habla en términos elogiosos del presidente pero su amor no es incondicional.

"Los seguidores de Trump lo seguiremos apoyando mientras siga el mismo camino que empezó".

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