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James Comey, el 'hombre más solo de Washington' llama mentiroso al presidente en el Senado y nadie lo refuta

El exdirector del FBI acusa a Trump de mentir “llana y simplemente” y ninguno de los senadores pidió que respetara la figura presidencial. Luego, él mismo sería acusado de mentir. Así están las cosas en Washington.
9 Jun 2017 – 11:40 AM EDT

Washington, DC . - De la comparecencia de James Comey este jueves ante el Comité de Inteligencia del Senado quedó muy claro que nunca confió en el presidente Donald Trump y que, temeroso de que pudiera mentir sobre los varios encuentros que tuvieron, decidió llevar un registro preventivo de esas conversaciones.

Tan asombroso como eso es que ninguno de los senadores que escucharon a Comey decir que Trump había mentido “simple y llanamente” sobre las razones para despedirlo de un cargo que debía haber ejercido por ley hasta 2024 saliera en defensa del honor del presidente.


Ningún republicano –mucho menos los demócratas- cuestionó la base del relato que hizo Comey de sus nueve interacciones con Trump desde que ganó la presidencia (tres en persona, seis por teléfono) que describió como “impropios” y “preocupantes” porque alteraban el protocolo con el que suelen manejarse los vínculos entre el jefe del Ejecutivo y el jefe del FBI.

Pero llamar mentiroso al presidente de EEUU durante una declaración bajo juramento en el Senado que está siendo transmitida en vivo por la televisión y otras plataformas no es poca cosa.

Que nadie saliera a romper una lanza para exigir respeto al cargo dice mucho del ambiente en Washington DC bajo el gobierno de Trump.

Más mentiroso serás tú

Comey a su vez fue acusado de mentiroso en la respuesta a sus declaraciones que dio el abogado privado del presidente, Marc Kasowitz, quien negó que Trump le hubiera pedido de alguna forma “lealtad”, una parte fundamental del testimonio del exdirector del FBI para quienes quieren construir un caso de abuso de poder e intención de influir una investigación federal.

Hasta ahora se trata de la palabra de Comey contra la de Trump. No hay razones para creer más en un versión que en otra, salvo por detalles importantes.

La mañana del viernes, en una entrevista con Chris Cuomo de CNN, la senadora republicana Susan Collins, dijo confiar en la “candidez” del testimonio de Comey y aunque aclaró que eso no significa que esté en lo correcto o que sus descripciones sean totalmente ajustadas, reconoció que tiende a confiar en un testimonio que se da bajo juramento.

Cuando Cuomo le señaló que eso era equivalente a decir que el presidente era el mentiroso, Collins explicó: “No creo que podamos llegar a conclusiones todavía".

Para Comey mentir al Senado a sabiendas lo pone en riesgo de ser procesado por perjurio y terminar en la cárcel, algo que él bien sabe como abogado. Así que es poco probable que el exdirector del FBI haya dicho algo tan distinto de la verdad, al menos como la recuerda y plasmó en sus notas.


Trump es hombre dado a la hipérbole y, en ocasiones, la mentira flagrante. Son varias y bien documentadas -gracias a su prolífica cuenta Twitter- la cantidad de inexactitudes que ha dicho el presidente. Desde nimiedades como la cantidad de gente que asistió a la toma de posesión en Washington hasta asuntos más graves como señalar fraudes electorales cometidos por votantes “ilegales”.

Quizá recordando la historia de falsedades que Trump ha tuiteado desde que se lanzó a la presidencia, es que ningún senador se tomó la molestia de exigir respeto al primer mandatario de la nación.

La soledad de Comey

Comey está tan solo como el presidente. Si bien su valoración de la influencia que considera que quiso ejercer la secretaria de Justicia Loretta Lynch cuando le pidió que no calificara la investigación de los correos electrónicos de Hillary Clinton como una “investigación” sino como un “asunto” le permite defender la idea de que no está alineado con ningún partido, la verdad es que cuenta con pocos respaldos.

Desde que en julio de 2015 decidió saltarse los procedimientos del FBI e informar sobre los resultados de una investigación, en vez de dejar eso en manos del departamento de Justicia, Comey se puso en el centro del debate político.

Exoneró a medias a Clinton y no dejó satisfechos a los republicanos cuando dijo que no había crimen pero sí un manejo irresponsable de las comunicaciones de la ex secretaria de Estado. Y lo volvió a hacer, peor, a poco más de una semana cuando anunció que reabrió el caso por nuevas evidencias que a horas de la elección de noviembre resultaron no ser relevantes.

La molesta bipartidista aumentó cuando en marzo Comey anunció en una interpelación en el Senado que desde julio se investigaba la campaña republicana por sus posibles contactos con la inteligencia rusa para perjudicar la candidatura de Clinton.

Los demócratas se preguntan por qué el doble rasero de informar sobre Clinton pero no sobre Trump. Los republicanos no están complacidos con que miembros de la actual Casa Blanca puedan terminar potencialmente metidos en una investigación criminal a meses de iniciar el gobierno.

Por eso, aunque este jueves todos los senadores alabaron la carrera de Comey, así como Trump no tuvo en el Senado quien quebrara una lanza por su honor, el exjefe del FBI tampoco puede contar con demasiados respaldos en Washington.

En fotos: Así fue la comparecencia del exdirector del FBI en el Senado en el que ha acusado a la Casa Blanca de mentir

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