Política

El 'Rusiagate' no es el único fantasma que persigue a Trump: el Congreso amplía las investigaciones

El presidente Trump se siente acosado ahora que los demócratas anunciaron una nueva investigación en su contra, esta vez incluyendo sus negocios y a su familia, y no solo la supuesta coordinación con Rusia en la campaña electoral.
7 Feb 2019 – 4:59 PM EST

Justo cuando muchos en Washington pensaban que los trabajos del fiscal especial Robert Mueller están por terminar y que, al cabo de dos años, está por presentar resultados de su investigación sobre la supuesta coordinación de la campaña republicana con operarios rusos para perjudicar a Hillary Clinton, en el Congreso anuncian una nueva ronda de pesquisas contra el presidente Donald Trump y su entorno.

Dos días después de afirmar que esas “ridículas investigaciones” amenazaban la continuidad del éxito económico del país, este jueves el presidente arremetió en varios mensajes en su cuenta Twitter contra el representante demócrata Adam Schiff, quien como jefe del Comité de Inteligencia anunció que abriría una nueva línea de pesquisas, incluyendo las finanzas de la familia presidencial.

El miércoles Schiff dijo que el comité que preside lanzará una nueva investigación sobre los negocios de Trump y sus relacionados, tras haber recibido “reportes creíbles de lavado de dinero y compromisos financieros” con supuestos factores extranjeros, lo que llevará el trabajo parlamentario más allá de la interferencia rusa en las elecciones de 2016 que es el centro de los esfuerzos de Mueller.

“Entonces ahora el congresista Adam Schiff anuncia, después de encontrar cero Colusión con Rusia, que va a indagar cada aspecto de mi vida, tanto financiera como personal, aunque no hay razón para hacer eso. ¡Nunca sucedió antes! Ilimitado acoso presidencial”, escribió el presidente.

Vuelta al trabajo

No será la primera vez que el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes haga averiguaciones sobre los asuntos de Trump.

De los cuatro comités parlamentarios (dos del Senado y dos de Representantes) que abrieron investigaciones sobre el llamado ‘Rusiagate’ en 2017, el grupo que ahora preside Schiff fue el más problemático de todos.

En marzo del año pasado, el comité, que entonces presidía el republicano David Nunes, presentó su informe final en el que concluía que no había indicios de colusión entre la campaña republicana y Rusia.

Pero no llegaron allí sin traumas. Muchos veían a Nunes como muy cercano a Trump (a quien asesoró durante la transición) y hasta tuvo que alejarse temporalmente de la investigación por sospechas de que estaba compartiendo información con la Casa Blanca.

De hecho, la minoría demócrata del panel asegura que el cierre fue prematuro y que hubo líneas de investigación que no se siguieron y testigos relevantes que no fueron llamados a declarar.

La dinámica del Comité de Inteligencia del Congreso anterior reflejó toda la problemática polarización que genera en la sociedad estadounidense el ‘Rusiagate’, una investigación bajo cuya sombra ha estado el gobierno del presidente Trump desde el día que empezó funciones en enero de 2017.


¿Qué queda por ver?

Ahora Schiff quiere ir más allá de lo que se hizo (o no se hizo) en la legislatura anterior y explorar más allá de la interferencia rusa si hubo algún “actor extranjero” que busco la manera de lograr algún tipo de influencia financiera o de otro tipo sobre el presidente, su familia o sus asociados.

El primer acto del panel de Schiff fue presentar al Departamento de Justicia y al equipo del fiscal Mueller las transcripciones de todos los testimonios recogidos en el Congreso anterior “sin restricciones para su uso”.

“La acciones y posiciones del presidente hacia Rusia durante la campaña, la transición y la administración solo han destacado el temor de influencia de finanzas extranjeras y de otro tipo sobre el presidente Trump y subraya la necesidad de determinar si él o aquellos en su administración han actuado al servicio de intereses extranjeros desde que asumieron sus cargos”, dijo
Schiff a un grupo de periodistas en los pasillos del Capitolio.

“El Congreso tiene el deber de exponer la interferencia extranjera, hacer que Rusia rinda cuentas, asegurarse que los funcionarios de EEUU, incluyendo el presidente, están sirviendo el interés nacional y si no, deben rendir cuentas”.


Para meterse más en el mundo empresarial de Trump, se da por descontado que el comité usará al exabogado de Trump, Michael Cohen, quien tras distanciarse de su antiguo cliente ha dicho estar dispuesto a colaborar con el Congreso y la justicia.

Se estima que, tras trabajar con el magnate devenido en político por más de una década, Cohen tiene mucha información que podría arrojar luz sobre prácticas empresariales de la familia Trump, que algunos consideran cuestionables, y de sus contactos con grupos extranjeros, sobre todo en Rusia.

Cohen deberá empezar en marzo a cumplir una pena de prisión de tres años tras haber sido hallado culpable de fraude fiscal y financiero por delitos cometidos en el manejo de negocios suyos no vinculados a Trump pero que fueron descubiertos por la fiscalía especial de Mueller y remitidos a la de Nueva York para su procesamiento.

Acoso sin sorpresas

Como Cohen, varios cercanos excolaboradores del presidente están en problemas con la justicia por delitos descubiertos por la fiscalía especial, aunque ninguno por la supuesta colusión con Rusia.

Entre ellos destacan el exdirector de campaña Paul Manafort, culpable de fraude bancario y financiero; el primer director de seguridad nacional, Michael Flynn, por mentir al FBI sobre sus contactos con funcionarios rusos y no informar su trabajo para gobierno extranjeros; el exasesor de Trump Roger Stone, por mentir a una investigación federal y manipular testigos.

Lo que el mandatario percibe como agresividad por parte de Schiff no debería sorprenderle. Desde que ganaron la mayoría de la Cámara de Representantes y por tanto el control de los comités, los demócratas indicaron que se dedicarían a poner la lupa sobre Trump y los suyos, desde ampliar la investigación del ‘Rusiagate’ hasta exigir la presentación de sus nunca vistas declaraciones de impuestos.

Tampoco sorprende la ira presidencial. En medio de lo que él llama “cacería de brujas”, Trump ha advertido a la fiscalía especial de Mueller que no os indagar en sus finanzas o sus empresas, eso sería motivo para terminar con la investigación, porque considera que estaría saliéndose de su mandato.

Pero a diferencia de la fiscalía especial, que depende del Departamento de Justicia, y por tanto su trabajo está condicionado en última instancia a la voluntad del poder ejecutivo, las investigaciones que conduce el Congreso no dependen de lo que convenga a la Casa Blanca.

Los rostros del ‘Rusiagate’, la investigación que incomoda al presidente Trump (fotos)

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