El funeral de John McCain se convierte en una lección de convivencia política y un regaño a Donald Trump

En las exequias del senador en la Catedral Nacional de Washington DC, todos los oradores destacaron la necesidad de seguir el ejemplo del fallecido senador para adecentar el debate político, una clara referencia a la polarización que se alimenta desde la Casa Blanca.
1 Sep 2018 – 2:55 PM EDT

WASHINGTON DC.- El funeral de John McCain en la Catedral Nacional de Washington DC fue una ceremonia fúnebre, lógicamente, pero también fue una lección de civismo democrático impartida por los oradores que se sucedieron en el podio para destacar la vida del fallecido senador, quien, en ese sentido, parece haber cumplido cabalmente con su último deseo.

Cada mensaje dicho por quienes tomaron la palabra parecía dirigido a denunciar y contrarrestar el veneno que ha esparcido en el discurso político el gran excluido en estos tres días de homenajes al senador: el presidente Donald Trump.

McCain organizó personalmente sus exequias con la intención de enviar un mensaje al país, destacando la necesidad de buscar espacios comunes para superar lo que consideraba la peligrosa polarización que experimenta EEUU y que se alimenta a diario desde la Casa Blanca.

Trump no fue invitado, mientras que sus tres predecesores sí lo fueron: Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama, estos últimos los dos que le impieron al senador coronar con la presidencia sus cuatro décadas de una carrera política que terminó que la semana pasada con con su muerte por un cáncer cerebral a sus 81 años.

La referencia más directa al ausente la hizo la primera en hablar, Meghan McCain, hija del senador, quien estuvo muy cerca de nombrar al presidente ausente al usar su famoso lema de campaña para criticar el clima polarizado del momento.

El EEUU de John McCain no tiene la necesidad de ser hecho grandioso de nuevo, porque EEUU siempre fue grandioso”, dijo McCain en un tono que sonó impaciente, la mirada dura hacia los asistentes, entre quienes estaba sentada la hija de Trump, Ivanka, junto a su esposo y también asesor presidencial, Jared Kushner.

Fue un momento que rompió la luctuosa solemnidad con la que se venían realizando las exequias al arrancar el aplauso de los 2,500 personas que fueron invitadas a asistir a la ceremonia, que, aunque era privada, fue transmitida por televisión.


“Después de todo lo dicho y lo hecho, nunca dudamos que estábamos en el mismo equipo”, dijo el expresidente Barack Obama, el último de los oradores que convocó el propio McCain para que hablaran en sus exequias, al explicar cómo la rivalidad entre ellos, que los llevó a competir por la presidencia en 2008, siempre estuvo fundamentada en el mutuo respeto.

“Tanta de nuestra política puede parecer pequeña y mezquina. Explotando rimbombancia e insultos, falsas controversias y ultrajes impostados. Es una política que pretende ser valiente y dura, pero en cambio nace del miedo. John nos pidió que fuéramos más grandes que eso, para ser mejores que eso", dijo en su mensaje de unos 20 minutos en el que alabó al desaparecido senador.

El susurro de McCain

Antes de Obama, el expresidente George W. Bush destacó como McCain “detestaba el abuso de poder y no podía soportar fanáticos y déspotas arrogantes”, algo que aunque bien podría no estar dirigido contra el actual mandatario, al menos alude a muchos de esos ‘hombres fuertes’ que controlan otros países por los que Trump constantemente expresa su admiración.

“Él respetaba la dignidad inherente en cada vida, una dignidad que no se detiene en las fronteras y que no puede ser borrada por dictadores”, dijo Bush añadiendo que si los estadounidenses olvidan su esencia “siempre estará la voz de John para susurrarnos sobre nuestro hombro: ‘Somos mejores que esto’”.

En fotos: Políticos, empresarios, actores y amigos asistieron al funeral de John McCain

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El exsenador Joe Lieberman, un demócrata devenido en independiente, a quien McCain pensó en nombrar como su compañero de fórmula a la vicepresidencia en las elecciones de 2008 que perdió frente a Obama, explicó cómo esa idea, descabellada para algunos y para él mismo, era una advertencia que hacía el republicano viendo los tiempos que se estaban gestando.

“(McCain) nos recordó al pueblo estadounidense que esos son los valores que nos hacen una gran nación, no la partidización tribal y los ataques políticos personales que recientemente han caracterizado nuestra vida”, dijo Lieberman.

Recuerdos de Vietnam

La procesión fúnebre con el féretro de McCain salió del Capitolio de Washington a las 8:30 de la mañana, tras haber recibido la visita de miles de personas que acudieron a la rotunda el viernes a la capilla ardiente en la que estuvo una vez su cuerpo llegó de Arizona.

En la ruta a la catedral, la caravana se detuvo en el monumento a los Veteranos de Vietnam, en la explanada monumental que ocupa el centro de Washington DC, donde Cindy McCain, acompañada por sus hijos, hizo una ofrenda floral “a todos los que han servido” en las fuerzas armadas.

El secretario de Defensa, Jim Mattis, y el jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, flanquearon a la viuda del senador en su descenso por la rampa del monumento. En las paredes de granito negro están grabados los nombres de los casi 60,000 estadounidenses que murieron en aquel conflicto que marcó a McCain, quien estuvo cinco años y medio prisionero de los norvietnamitas, cuando derribaron el avión bombardero que pilotaba.

A lo largo de la ruta del Capitolio a la Catedral, muchas personas salieron en el día nublado con amenaza de lluvia con carteles y banderas a expresar su admiración por el senador.

A las afueras de la Catedral Nacional, varias personas se agolpaban frente a los camiones de transmisión de las televisoras para escuchar la marcha del servicio fúnebre. Otras tomaban fotos a las carpas de los medios en los jardines frontales del templo desde donde se transmitía el evento.

En su silla de ruedas y con un pañuelo con la bandera estadounidense al cuello, Alice Flanagan, dijo a Univision Noticias que era importante para ella estar allí, pese a que no podía entrar, para rendir tributo al "patriotismo especial" que para ella McCain representaba.


Es hermoso (lo que hizo McCain), porque unió a ambos lados de la política. Y quizá sirva de ejemplo para los tiempos que vienen”, dijo Flanagan al comentar el cálculo bipartidista con el que el senador diseñó sus exequias.

Sobre la ausencia del presidente Trump, un factor que McCain estimó que desentonaría en el espítitu unitario que quiso convocar, Flanagan aseguró: “Creo que sería irrespetuoso para cualquier persona que no haya estimado a John McCain estar presente aquí hoy. Sea o no sea presidente”.

Si la ceremonia podría entenderse como una cátedra de ciudadanía, el cierre de las palabras del expresidente Obama fueron un llamado a la acción cívica.

“John entendió como JFK (John Fitzgerald Kennedy), como Ronald Reagan entendió, que parte de lo que hace grande a nuestro país es que nuestra pertenencia no está basada en nuestra sangre o en como lucimos, en nuestros apellidos o de dónde vinieron nuestros padres o nuestros abuelos, ni cuánto tiempo tienen aquí, sino en la adherencia al credo común de que todos somos creados iguales”.

Obama tomó un pasaje de ‘Por quién doblan las campanas’, el libro de Ernest Hemingway que McCain contaba entre los favoritos para decir: "Hoy es solo un día entre todos los días que serán, pero lo que suceda en todos los demás días que vendrán puede depender de lo que hagas hoy. Qué mejor manera de honrar a John McCain que seguir su ejemplo".

📷 Piloto, prisionero de guerra, candidato presidencial, senador: la agitada vida de John McCain

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