Así fue la compleja relación de John McCain con la comunidad hispana de EEUU

El senador por Arizona murió este sábado como consecuencia de un agresivo cáncer cerebral y será recordado como uno de los "grandes" del Congreso. Voces de la comunidad hispana se han unido a esas alabanzas, aunque la relación con él no haya sido siempre la más armónica.
27 Ago 2018 – 9:13 PM EDT

Su última reelección como senador por Arizona fue para John McCain la “campaña de su vida”.

Empezó con el desafío de una candidata del ala republicana más radical a la que logró superar tras una dura batalla, para luego enfrentar a una rival demócrata que contaba con más apoyo del esperado. Y aunque el esfuerzo por lograr su sexto período en el Senado terminó exitosamente, el senador se impuso por “solo” el 14% de los votos, la diferencia más pequeña de su historial electoral.

La erosión del respaldo a McCain era síntoma de la dinámica en el estado fronterizo, tradicionalmente conservador, pero donde los cambios demográficos han ido alterando el balance político, al punto que algunos pronosticaban que en 2016 dejaría de ser ‘rojo’ y pasaría a ser ‘púrpura’, en una inevitable transición al ‘azul’ demócrata.

Y como en todos los estados del sur, esa transformación está alimentada por una creciente comunidad hispana que comprende ya el 31% de los habitantes, que tiene tendencias que los acercan más al Partido Demócrata.


Aunque a raíz de su muerte este sábado a causa de un agresivo cáncer cerebral, representantes latinos han expresado su admiración por quien será recordado como uno de los "grandes" del Congreso, la relación de John McCain con la comunidad hispana fue fluctuante.

Desde quienes le reconocían sus esfuerzos por resolver el caos del sistema migratorio, hasta quienes no se explicaban la súbita radicalización que le llevó en 2010 a apoyar la ley SB 1070, considerada una de las más fuertes contra la inmigración indocumentada antes de que la Corte Suprema anulara sus partes más polémicas.

Además, estaba el para muchos también inexplicable apoyo a la candidatura presidencial de Donald Trump, alguien que había despreciado su condición de héroe de guerra (por haberse “dejado capturar” en Vietnam) y quien también había insultado a los mexicanos (y por extensión a los hispanos) al llamarlos violadores.


Derrota frente a Obama

Cuando en las elecciones presidenciales de 2008 Barack Obama derrotó a McCain, el republicano no solo perdió la Casa Blanca, también perdió el avance que su partido había logrado con el voto hispano con George W. Bush, quien cuatro años antes obtuvo un respaldo récord para un candidato republicano de más del 40% de votantes de la comunidad hispana.

McCain solo obtuvo el 31% de apoyo latino, algo sorprendente considerando los esfuerzos que hizo en el Senado meses antes para promover el último esfuerzo bipartidista de reforma integral de la ley de inmigración, respaldada por el gobierno de Bush, pero que finalmente no fue aprobada por la oposición republicana a una idea que surgió de un presidente perteneciente a ese partido.

En realidad, el retroceso de McCain entre los hispanos se debió más al mal momento que vivía la economía con el inicio de lo que luego se llamaría la Gran Recesión y la impopularidad de la guerra en Irak, pero el tema migratorio que torpedearon los republicanos tuvo algún costo para sus aspiraciones presidenciales.

📷 Piloto, prisionero de guerra, candidato presidencial, senador: la agitada vida de John McCain

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Además, el McCain candidato presidencial tuvo algunos cambios retóricos con el McCain senador. Para conciliar con la radicalización que se producía entre muchos conservadores, en su campaña contra Obama el senador empezó a sonar más como uno de esos ‘halcones’ migratorios.
Dejó de hablar de solucionar el problema de la inmigración indocumentada, como aspiraba la reforma que forjó con su amigo demócrata Ted Kennedy, y puso énfasis en el reforzamiento de la seguridad fronteriza.

El afán por apaciguar las voces más estridentes que surgían en el partido, y que al año siguiente se verían mejor representadas en el movimiento que se conoció como el Tea Party, fue evidente en la polémica selección como compañera a la vicepresidencia de la gobernadora de Alaska Sarah Palin, desconocida para la mayoría, pero una estrella entre los republicanos más conservadores.

Respaldo a la SB 1070

La tradicional moderación de McCain no pareció regresar con el final de la campaña y en abril de 2010 sorprendió a muchos al respaldar la ley estatal contra la inmigración ilegal conocida como la SB-1070 que permitía a la policía arrestar a los indocumentados con el expediente de “invasión de propiedad”, forzaba a los ciudadanos a llevar encima documentos de identidad y convertía en un crimen transportar inmigrantes indocumentados.

“Pienso que es una buena herramienta. Es una herramienta que necesitamos usar”, dijo el senador, argumentando, como hacían los promotores de la legislación, que el gobierno federal se había mostrado incapaz en arreglar el problema de la inmigración indocumentada que ingresa por la frontera con México.

Los críticos señalaron que a McCain no pareció preocuparle que semejante ley podía convertir a Arizona en un estado policial, donde los agentes tendrían carta blanca para detener “sospechosos”, incluso usando perfiles raciales, algo prohibido por la ley federal.


Por esos días, McCain también apoyó el pedido de un despliegue de la Guardia Nacional que hacía la gobernadora republicana Jan Brewer, una de las figuras más reverenciadas entre los conservadores de línea dura.

La verdad es que McCain seguía en campaña, esta vez para su cuarta reelección, y enfrentaba un inesperado desafío desde la derecha del partido en la figura del exrepresentante y figura de medios conservadores John David Hayworth.

Hayworth se presentaba como “el conservador consistente”, en contraste con los cambios que le criticaban muchos radicales a McCain, que cuestionaban su disposición a lograr acuerdos políticos con los demócratas para avanzar leyes, a veces incluso contra el parecer de sus compañeros republicanos.

McCain se impuso a Hayworth pero tuvo que emplear $20 millones y, sobre todo, llevar su retórica más a la derecha, en donde los asuntos de la comunidad hispana no tenían demasiada relevancia.


Choques con Trump

En buena medida, por esa coyuntural radicalización electoral a la que se vio forzado, primero frente a Obama y luego frente a Hayworth, McCain perdió parte del apoyo de muchos moderados a ambos lados del espectro político estadounidense que lo veían como una voz razonable en medio de la estridencia de la polarización que consumía Washington.

La efervescencia original del Tea Party terminó echando raíces dentro del Partido Republicano hasta dar con un líder inesperado, que aunque no podría decirse que surgió del movimiento, se benefició del malestar de buena parte de la base conservadora con la dirigencia tradicional del partido.

Cuando en julio de 2015, al lanzar su candidatura a la nominación presidencial republicana, el entonces magnate inmobiliario Donald Trump calificó a los inmigrantes mexicanos como “violadores”, McCain denunció esa retórica.


“(En Arizona) Estamos orgullosos de nuestra herencia hispana, nuestras misiones que vinieron desde España hasta Tucson cientos de años atrás”, dijo McCain en una entrevista con el canal de noticias MSNBC poco después.

“Pienso que el señor Trump quizá debería recordar que nosotros en Arizona queremos una frontera segura y tenemos que tener una frontera segura (…) pero que apreciamos enormemente todo lo que (la comunidad hispana) ha hecho por nuestro estado, nuestra cultura, nuestra economía. Somos más ricos por tenerlos en nuestro estado”.

Sin embargo, en mayo del siguiente año, en una entrevista con CNN en la que aseguró que el ya seguro candidato debía disculparse con los padres musulmanes de un soldado caído en Afganistán a quienes había ofendido, McCain dijo no estar seguro de que el magnate debiera dar una respuesta similar al gentilicio mexicano atacado por las palabras del magnate.

McCain recordó que tras la derrota en las presidenciales de 2012, su partido había reconocido la importancia de convocar al voto latino, algo que el estilo de Trump no iba a lograr. Es algo que quedó claro con el 28% de apoyo entre votantes hispanos que logró el hoy presidente, muy similar a lo que obtuvo cuatro años Mitt Romney frente a Obama y que disparó las alarmas republicanas.


Hispanos en la hermandad militar

No solo de inmigración hablaba McCain a la comunidad hispana. En su discurso que ofreció en julio de 2008 en la reunión anual de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos (LULAC, por sus siglas en inglés) el entonces candidato dedicó la mayor parte del tiempo a hablar del “enlentecimiento” que padecía la economía (algo que poco después quedaría como un notable eufemismo para describir el desplome que padecería el país).

Apenas hacia el final de su intervención recordó el fallido esfuerzo de promover una reforma migratoria integral y lamentó que no se pudiera haber logrado un consenso para “tratar humanamente” a quienes vienen a EEUU “como hicieron mis ancestros, a construir vidas mejores”. Hasta allí.

Ese día McCain habló del sacrificio que los hispanos habían aportado en las fuerzas armadas, uno de los temas que le era más cercano, poniendo el ejemplo de Everett Alvarez, un nieto de mexicanos y su colega en la Armada, que en 1965 fue el primer piloto derribado en Vietnam y permaneció casi 9 años como prisionero de guerra.

“Cuando haces el solemne recorrido a lo largo de esa pared de granito negro en el National Mall, es difícil no darse cuenta de los muchos nombres como Rodríguez, Hernández, López y así que tristemente la adornan. Cuando visitas Irak y Afganistán consigues a muchos de los miles de hispanos que sirven allí. Y muchos de los que arriesgan sus vidas para proteger al resto de nosotros no tienen todavía los derechos y privilegios de la plena ciudadanía del país que tanto aman”.

“Esos hombres y mujeres son mis hermanos y hermanas, mis compañeros estadounidenses, una asociación que significa para mí más que cualquier otra”.

Ellos lucharon contra el mismo tumor cerebral que padeció John McCain

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