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Sobrino de Maduro acusado de narcotráfico: "Tengo 30 años y desde los 18 estoy metido en esto"

En grabaciones de audio y video, Fiscalía mostró al jurado cómo Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas negociaban con los supuestos narcotraficantes.
11 Nov 2016 – 10:38 PM EST

En el cuarto día de juicio que se lleva a cabo en Nueva York contra los sobrinos del presidente venezolano Nicolás Maduro se escuchó una de las grabaciones clave que tiene la Fiscalía contra ellos. "Tengo 30 años y desde los 18 estoy metido en esto", se escuchó la voz de Efraín Antonio Campo Flores en la sala de la Corte Federal del Distrito Sur.

Campo Flores, criado por la primera dama, Cilia Flores, le contaba a un informante encubierto de la DEA (Agencia antinarcóticos estadounidense) que llevaba 12 años en el negocio del narcotráfico. El video se logró en una reunión sostenida en Caracas en octubre de 2015. Él y su primo Franqui Francisco Flores de Freitas son acusados de conspirar para traficar 800 kilos de cocaína de alta pureza desde Venezuela hasta los EEUU.

Sin saberlo, Campo Flores le contaba a José Santos Peña, identificado en la operación como CS1 (Fuente Confidencial 1), que quería hacer este negocio con el socio de Honduras, para ganar un amplio porcentaje de la ganancia. Explicó que hizo unas negociaciones con un narcotraficante francés pero que no le había gustado porque tuvo problemas con el distribuidor que quería cobrarle 30 % de lo obtenido.


Campo Flores aseguró que no tenía problemas en conseguir los aviones para transportar la droga (800 kilos), y que estaba pensando comprar un Jet Falcon que le habían ofrecido en unos 300 mil dólares.

El sobrino más cercano del presidente Maduro (criado por su esposa cuando la madre murió) también dejó saber su conocimiento en materia de costos comparativos de las drogas a nivel internacional, y desglosó los precios de la mercancía en Europa, EEUU, Canadá y Centroamérica.

Campo Flores afirmó que tenía intenciones de negociar en los Estados Unidos, no solamente cocaína blanca, habló de su costo por kilo, y de su interés en enviar "Tucibi" (2CB en inglés), como se conoce a la cocaína rosada, cuyo precio es 15 veces más alto que el de la cocaína tradicional. El acusado agregó que quería traficar con heroína, a la que se refirió como "China White". El jurado y los asistentes escuchaban la historia por primera vez con la voz de uno de los acusados.

El gobierno de EEUU presentó las grabaciones al jurado para abortar la estrategia de la defensa basada en la descalificación de todas las fuentes confidenciales usadas por la DEA en esta operación y presentar a los acusados como dos inocentes ("estúpidos", según palabras del abogado defensor) que cayeron en los planes de la DEA.


Los fiscales empezaron la sesión con una conversación donde se muestra a los acusados como hombres expertos en el negocio del narcotráfico, dispuestos y capaces de explotar sus conexiones políticas para lograr un negocio de venta de cocaína de 20 millones de dólares, lo que le permitiría pagar la campaña a la Asamblea Nacional de la madre de crianza y tía de Campo Flores.

En la grabación se escucha que el primer envío debía finiquitarse lo antes posible debido a la cercanía de las elecciones, y su necesidad de ayudar a mantener a su familia en el poder.

En otro audio, Campo Flores advierte al informante que el negocio del narcotráfico tiene muchos grupos en el gobierno, y que es altamente competitivo en Venezuela. Se escucha cuando dice que están el Cártel de los Soles, otros grupos y menciona a Diosdado Cabello, segundo hombre de poder del gobierno venezolano, que también es investigado por las autoridades norteamericanas por sus vínculos con el narcotráfico internacional.

Durante las sesiones del juicio del martes y miércoles, la defensa intentó desestimar a los informantes confidenciales de la DEA y la forma como consiguieron los testimonios de los sobrinos de la pareja presidencial. No obstante, la fortaleza de la acusación está en una serie de grabaciones, de audios y videos, que lograron quienes se hicieron pasar por narcotraficantes. Esas personas colaboran con la organización antinarcóticos a cambio de disminuir sus penas por delitos de narcotráfico. Fueron dotados de dispositivos especiales para obtener las grabaciones que, según las declaraciones en las audiencias, cuentan con un sistema de seguridad que impide que sean manipuladas.

Los rostros de los acusados, este jueves 10 de noviembre, mostraron el impacto que causó la presentación de esas grabaciones al jurado.

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