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Emma Coronel

De callada esposa a presunta cómplice de 'El Chapo' Guzmán: un vistazo al mundo de Emma Coronel

Emma Coronel conocía a la perfección el negocio de su marido, 'El Chapo' Guzmán, según la acusación fiscal. Coronel es hija, sobrina, hermana y esposa de narcotraficantes y su papel no se limitaba a mostrarse como la "madre de las gemelitas", como sostiene su abogado.
23 Feb 2021 – 12:41 AM EST
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El nombre de Emma Coronel se ha unido este lunes al puñado de mujeres que han sido arrestadas por sus vínculos con el narcotráfico por méritos propios, de acuerdo con el testimonio difundido por el Departamento de Justicia de Estados Unidos al anunciar su detención este lunes en el aeropuerto de Dulles (Virginia), a 18.6 millas (30 kilómetros) de Washington D. C.

Hija, sobrina, hermana y esposa de narcotraficantes, Coronel nació en San Francisco (California) el 2 de julio de 1989. Su padre, Inés, y su hermano, Inés Omar, están detenidos desde 2013 por uso de armas exclusivas del Ejército y portación de marihuana. Su tío, Ignacio 'Nacho' Coronel, murió en un enfrentamiento con la Marina en un lujoso fraccionamiento en Zapopan, en el área metropolitana de Guadalajara. Y el padre de sus dos hijas, Joaquín 'El Chapo' Guzmán, el temido líder del cártel de Sinaloa, era considerado al momento de su detención el narcotraficante más poderoso del mundo. El juicio de El Chapo, en Brooklyn, concentró la atención mundial y su esposa, Emma, buena parte de los reflectores.

Coronel pasó buena parte de su infancia en un diminuto pueblo mexicano: La Angostura, Durango, situado en la región conocida como “ El Triángulo Dorado” en el noreste de México. Conoció al que sería su pareja cuando ella era solo una adolescente. La diferencia de edad no fue un obstáculo. 'El Chapo' le lleva 30 años a la madre de sus dos hijas más pequeñas, y es 10 años mayor que su suegro, Inés, quien tiene 51.

La defensa de 'El Chapo' sostuvo en el juicio en Brooklyn que Coronel no era más que la bella y callada esposa del temido narcotraficante, “la madre de sus gemelitas”, según decía su abogado defensor. En entrevistas, la joven de 31 años hablaba de que su pareja la había conquistado por su sencillez, pero en las audiencias del proceso en contra de Guzmán lucía costosos atuendos y accesorios que le ganaron una cierta celebridad que incluso la llevó a formar parte de un polémico reality show que seguía la vida de familiares de criminales: Cartel Crew.

Coronel llegó a subir algunas imágenes a su cuenta de Instagram, que está verificada por la red social y suma 483,000 seguidores pese a tener solo cinco publicaciones. La última de ellas la colgó el 21 de diciembre de 2020, hace justo dos meses. Porta un vestido de novia que, según la publicación, es obra de Benito Santos, un diseñador mexicano que ha vestido a Ximena Navarrete, Miss Universo 2010, y a Angélica Rivera, la actriz que fue esposa del expresidente mexicano Enrique Peña Nieto (2012-2018) durante los años en que él estuvo en el poder.

Entendía a la perfección el negocio

Pero el relato del agente Eric S. Mcguire, del Buró Federal de Investigación ( FBI, en inglés), que hoy forma parte de la acusación en contra de Coronel, contrasta con la imagen de una mujer ajena a las actividades de su marido. El testimonio de Mcguire apunta que Coronel entendía a la perfección el funcionamiento de la red criminal a cargo de su esposo, al grado que fungió como su mensajera, portavoz e incluso cómplice de su fuga de una cárcel mexicana de alta seguridad en julio de 2015, según los cargos difundidos por el Departamento de Justicia.

“Coronel estaba al tanto de las operaciones de toneladas de cocaína, de miles de kilos de heroína, de los envíos de marihuana y metanfetamina. Entendía los procesos necesarios durante su matrimonio con Guzmán”, apunta el testimonio. Coronel no es ahí la bella y joven esposa lejana de los tratos de su poderoso esposo y ocupada en fundar marcas de vestir, participar en realities o posar con caros vestidos y accesorios. La joven que refleja el documento es una inteligente y eficaz operadora de los negocios de su marido, a quien se le restringieron visitas personales durante el juicio de 'El Chapo' en Brooklyn precisamente por la sospecha de que ella fungiera como canal de comunicación entre el narcotraficante y sus subalternos.


Los estudios sobre el papel de las mujeres en las organizaciones criminales son pocos. Uno de ellos, Liderazgos criminales de mujeres y uso diferencial de la violencia, sostiene que la estructura social ha causado que las mujeres sean usadas como “‘objetos’ o ‘trofeos’ que los hombres utilizan para exhibir el poder y el éxito obtenidos en función de sus actividades criminales". Pero apunta también que no es el caso de todas las mujeres y que no se debe subestimar su papel en estas estructuras.

“Si bien la posición de subordinación de las mujeres que resulta de este arreglo particular de género implica potencialmente su victimización, no se debe subestimar la decisión que toman algunas de ingresar al narcotráfico por medio de la adopción consciente y racional de la narcoestética por considerarla una oportunidad de ascenso social”, señala el estudio, elaborado por el Observatorio Colombiano de Crimen Organizado de la Universidad del Rosario y la organización InSight Crime, publicado en abril de 2020.

“Lo más inhumano”

Durante el proceso judicial, 'El Chapo' se quejó de que no se le permitiera recibir visitas personales. “A mi esposa, al día de hoy, no se le ha permitido que me visite. No se me ha permitido abrazar a mis hijos. Ha sido una tortura emocional, física y mental. Lo más inhumano que he pasado en mi vida”, dijo Guzmán Loera cuando fue declarado culpable.


Desde que el expresidente Felipe Calderón declarara la guerra contra el narcotráfico en México, el esposo de Coronel ocupó un sitio protagonista en la violenta pelea entre carteles y fuerzas policiales. El secretario de Seguridad Pública de Calderón, Genaro García Luna, también espera juicio tras ser detenido en Dallas en diciembre de 2019, él acusado de haber recibido sobornos en el mismo juicio del que 'El Chapo' salió culpable y fue condenado a 30 años de prisión.

Trece años después, más de 300,000 personas han muerto en México y otras 76,000 han desaparecido. Más personas esfumadas sin dejar rastro que durante la guerra civil de Guatemala (45,000) o las dictaduras de Argentina o Chile (30,000 y 3,400, respectivamente), de acuerdo con un reportaje de The Washington Post. Decenas de miles de familias en México que, como señaló Guzmán entonces, atraviesan por “lo más inhumano”: tampoco volverán a abrazar a sus padres, esposos o hijos. En la mayoría de los casos: nunca más.

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