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El capo busca nuevos mercados desde la prisión

Luego de su detención y con el Cártel de Sinaloa debilitado, 'El Chapo' amplía su horizonte en el mismo negocio de la droga.
4 Feb 2017 – 7:23 PM EST

Después de la detención de 'El Chapo' en 1993, las autoridades federales de Estados Unidos desmantelaron una gran parte de la logística del cártel de Sinaloa en California.
En busca de nuevos mercados, el capo envió a uno de sus hombres de confianza, Enrique Ávalos Barriga, a Chicago. Barriga convertiría la Ciudad de los Vientos en un nuevo imperio del tráfico de drogas.

La tercera ciudad más grande de Estados Unidos, con una población de 2.7 millones de personas, por su céntrica ubicación ofrecía ejes de transporte por carreteras, ferrocarriles y vía aérea, dice Dennis Wichern, director de la DEA en Chicago.


Ávalos, médico de profesión, había trabajado con El Chapo en México y California. Al llegar a Chicago, su primera tarea fue encontrar almacenes cerca de las vías del tren.

Otra ventaja logística para Ávalos fue la presencia de bandas muy bien organizadas. Chicago tiene alrededor de 600 organizaciones criminales que involucran a 70,000 miembros de pandillas.

Ávalos estaba siendo vigilado y su teléfono había sido intervenido, lo que llevó a los agentes a un almacén en Franklin Park en los suburbios de Chicago. Era uno de los muchos que Ávalos había alquilado en las afueras de Chicago para recibir grandes cantidades de drogas enviadas desde California.

Cuando la DEA lo encontró en 1994, en su interior habían almacenados casi 400 kilos de cocaína. Para Ávalos una pérdida tan grande significaba que tendría que viajar personalmente a México para explicar lo que había sucedido.


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La pérdida no había sido la única de Ávalos y en poco tiempo perdió la confianza de su jefe, hasta el punto en que fue torturado, según documentos legales.

Después de su regreso a Estados Unidos, fue detenido en 1996 y actualmente está cumpliendo una condena de cadena perpetua en California.

Los gemelos Flores al poder

Dos años más tarde, Ávalos fue sustituido por dos hermanos gemelos: Pedro y Margarito Flores.

Según investigadores de la policía de Chicago, el padre de los gemelos, Margarito Flores, era un conocido traficante de drogas. Desde que eran niños, él los utilizaba como "halcones" (vigilantes) y posteriormente se convirtieron en miembros a tiempo completo de la empresa criminal. Cuando el viejo Margarito Flores se trasladó a Zacatecas, México, utilizaba a los jóvenes para distribuir las drogas que él enviaba. A los 18 años de edad ya eran multimillonarios. Y eran buenos vendedores.

David Lorino, un ex agente de la DEA en Chicago, conocía muy bien a los gemelos. Era uno de los agentes encargados de la investigación.

Según funcionarios de la policía de Chicago, el viejo Margarito Flores se hizo amigo de los asociados de El Chapo Guzmán en México, Ismael 'El Mayo' Zambada y la familia Beltrán Leyva. La eficiencia con la que sus hijos inundaron las calles de Chicago con heroína le dio a la familia Flores rápidamente la reputación como los mayores traficantes de drogas al este del río Mississippi.

"Pedro era el cerebro de la operación", dijo Lorino. El joven Margarito era el tipo duro que manejaba la parte presencial del negocio.

Se complementaban a la perfección. Uno importaba, el otro distribuía. Uno estaba a cargo de las relaciones públicas, el otro de la logística. Nunca utilizaron la violencia para cobrar los pagos, lo que los mantuvo fuera del radar de las fuerzas del orden.

"Para cuando los sacamos del negocio, estaban traficando 1,500 kilos de cocaína al mes. Enviaban de $6 millones a $10 millones cada 10 días a [Los Ángeles], y luego finalmente de regreso a México", dijo Lorino.

Habían creado una red sofisticada utilizando autopistas interestatales, que se extendía desde Chicago en todas direcciones, incluyendo Canadá. Su medio de transporte favorito era los camiones. Aunque el contenedor llevaba mercancías legítimas, llenaban la cabina con drogas en falsos techos o ingeniosos espacios creados en el remolque. Le enviaban dinero a El Chapo en México usando el mismo método.

En 2003, el joven Margarito Flores fue a México de vacaciones y decidió quedarse en Guadalajara. Unos meses más tarde, su hermano Pedro hizo lo mismo. La DEA se estaba acercando. Uno de sus lugartenientes había sido arrestado en Milwaukee y estaba colaborando con las autoridades.

Sin embargo, el traslado a México no parecía afectar la operación.

En su casa en Guadalajara, dirigían las operaciones utilizando una gran pizarra en la pared, teléfonos celulares, mensajes de texto a sus asociados en Chicago.

Con la detención de Alfredo Beltrán Leyva a comienzos de 2008, los hermanos Flores se encontraron en medio de una sangrienta guerra entre los cárteles.

Ellos no querían involucrarse en nada de eso.

Los federales se ponen de suerte.

En abril de 2008, un abogado que decía representar a los hermanos Flores se puso en contacto con el Departamento de Justicia ofreciendo la colaboración de los gemelos.

Lorino recuerda cuando llegó el ofrecimiento.

"Ellos básicamente nos dijeron que movían la droga de El Chapo. Movían la droga de Mayo. Movían la droga de Alfredo Beltrán. Y de cierta forma nos mostraron cómo se hacía todo", dijo.

La DEA recibió muchas críticas por permitir que continuara el trabajo ilegal de los gemelos.

" Les diré que sí tuvimos que dejar que parte del dinero regresara a México, con el fin de perpetuar la operación mientras fuera táctica y operativamente posible y segura", dijo Lorina.

Luego tuvieron más suerte. Lorino recuerda cuando recibió una llamada de uno de sus agentes muy tarde en la noche. Afirmó haber grabado una conversación entre uno de los hermanos Flores y El Chapo.

"Jefe, tenemos al más viejo en el teléfono", le dijo uno de los agentes a Lorina. "Le dije, 'Mira, si me estás mintiendo, te voy a despedir'", dijo Lorina. Resultó que posteriormente se confirmó la identidad de El Chapo.

Según documentos legales, en la conversación Pedro Flores le pidió a El Chapo que bajara el precio de cada kilo de heroína por $5,000.

"Por lo que yo sabía, era la única versión grabada de la voz de El Chapo donde estábamos seguros de que era él", dijo Lorino. "Podríamos esencialmente demostrar que era él. Además, teníamos un decomiso de drogas relacionado con la conversación. Y hubiera sido, y sería y es admisible en el tribunal".

En agosto de 2012, los hermanos Flores se declararon culpables y fueron condenados a 14 años de prisión.

Según la DEA, la información obtenida de los hermanos Flores condujo a más de 60 arrestos y el decomiso de cientos de kilos de droga y más de 15 millones de dólares en efectivo.

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