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Crimen Organizado

Ahora vende tacos en México el doctor acusado de torturar al agente Enrique Camarena

El médico Humberto Álvarez Machain sigue en la mira del gobierno estadounidense por supuestamente participar en el crimen del oficial antinarcóticos Enrique Camarena hace 35 años. Pero este hombre que es dueño de una humilde taquería en Guadalajara insiste en que es inocente.
10 Ene 2020 – 05:08 PM EST
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A finales de 1992, en una corte federal estadounidense, el ginecólogo mexicano Humberto Álvarez Machain inclinó la cabeza y comenzó a llorar después de que un juez concluyó que la Fiscalía carecía de evidencia para inculparlo por la tortura y muerte del agente de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Enrique ‘Kiki’ Camarena, en México en 1985.

Álvarez Machain fue acusado de inyectarle medicamentos a Camarena para extender su horrible agonía. Era la venganza del Cartel de Guadalajara, que a la postre se convirtió en el Cartel de Sinaloa, porque el oficial antinarcóticos se infiltró en esa organización criminal, lo cual condujo al desmantelamiento de un inmenso plantío de marihuana en el rancho ‘El Búfalo’, en el estado de Chihuahua.

La justicia estadounidense desechó el caso contra Álvarez Machain y confirmó que en el proceso hubo serias violaciones al debido proceso. Se alegó que un grupo de policías mexicanos secuestró al médico por órdenes de la DEA y lo llevó a Texas para acelerar su proceso judicial. Dos años estuvo bajo custodia.

“No hay pruebas de que (Álvarez Machain) haya participado en la conspiración para secuestrar al agente Camarena o de que incluso lo supiera”, declaró Edward Rafeedie al absolver al doctor mexicano, reportó el diario Los Angeles Times hace 28 años.

Pero la DEA aún cree que este ginecólogo participó directamente en el homicidio de uno de los suyos y no ha dejado de seguirle la pista en México. Un agente antinarcóticos llevó a la periodista Lara Logan, conductora de la serie de Fox Nation ‘Lara Logan Has No Agenda’, hasta el negocio que el médico tiene en Guadalajara: una taquería con techo de lámina y unas cuantas sillas.


Los recibió el propio Álvarez Machain, ahora un anciano con sobrepeso que jamás volvió a ejercer la medicina. En una breve charla él insistió que nada tuvo que ver en el homicidio de Camarena, el primer agente estadounidense en perder la vida a manos del crimen organizado en ese país.

“¿Usted estuvo involucrado en la muerte de ‘Kiki’?”, le preguntó Logan afuera de la taquería.

“Absolutamente no”, respondió de inmediato el doctor. “Desde que salí de la prisión de Estados Unidos he estado aquí en este negocito y aquí sigo estando (…) Me siento muy orgulloso de haber salido de una corte federal de Estados Unidos”, agregó.

El oficial que llevó a Logan a la taquería de Álvarez Machain se fue enfadado del lugar, convencido de que el médico debería estar purgando una larga condena en una prisión de EEUU. “No hay justicia para nadie aquí. Tienes suerte si obtienes justicia para alguien”, reprochó.

Aunque este doctor reconoció ante las autoridades de EEUU hace casi tres décadas que sí estuvo en la casa mientras el agente de la DEA era brutalmente torturado, negó que le administrase drogas. El caso de Camarena fue retomado en la serie ‘Narcos México’ de Netflix. En uno de los capítulos aparece un médico que con frialdad le inyecta una sustancia en el corazón. La escena fue real, insiste la DEA.

Su absolución en 1992 significó un duro revés en uno de los casos más emblemáticos de la lucha contra el narcotráfico mexicano. El proceso penal sigue abierto en un tribunal estadounidense.


Este crimen desató una cacería en la década de 1980 contra los jefes del Cartel de Guadalajara, quienes fueron señalados como autores intelectuales del mismo. Se trata de Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo. El primero encabeza la lista de los narcos más buscados por la DEA y se ofrece una recompensa de 20 millones de dólares por información que lleva a su captura.

Alias ‘El narco de narcos’ también ha negado haber ordenado el asesinato de Camarena. Él pasó casi tres décadas en una cárcel de máxima seguridad en México y en 2013 fue liberado por fallos en su proceso judicial. Desde entonces vive huyendo de las autoridades.

En octubre pasado, al anunciar que ocho propiedades de Caro Quintero habían sido colocadas en la lista negra del gobierno de EEUU, el fiscal federal Richard P. Donoghue advirtió que al capo ya le había llegado la hora de elegir entre dos opciones: “una prisión estadounidense o una tumba mexicana”.

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