Una colombiana de 29 años tuvo que elegir entre regresar a su país pese a las amenazas de grupos armados o permanecer en Congo, una nación cuya existencia aseguró desconocer. Esto ocurrió a pesar de que se encontraba bajo monitoreo con GPS en Texas.
Colombiana es enviada al Congo pese a monitoreo con GPS en Texas
La mujer relató que abandonó su país en 2024 tras recibir amenazas de grupos armados y sufrir abusos de su expareja, quien trabajaba para el gobierno
Los detalles del acuerdo migratorio entre el gobierno congoleño y la administración del presidente Donald Trump aún no están claros. Otros países han recibido millones de dólares por aceptar deportados, aunque el presidente del Congo, Félix Tshisekedi, aseguró que la medida responde únicamente a un “gesto de buena voluntad” y que no existe compensación económica.
“Vivir el sueño congoleño”
La mujer relató que abandonó Colombia en 2024 tras recibir amenazas de grupos armados y sufrir abusos de su expareja, quien trabajaba para el gobierno.
Con la intención de alcanzar el llamado “ sueño americano”, viajó a México, donde esperó una cita migratoria para ingresar a Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses determinaron que existía riesgo de persecución en su caso, lo que le permitió iniciar un proceso de asilo; sin embargo, posteriormente fue detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos ( ICE).
Según su testimonio, durante año y medio permaneció detenida en condiciones difíciles. Asegura que algunos agentes realizaban comentarios racistas, gritaban a los migrantes y les negaban necesidades básicas como forma de castigo. También señaló que la falta de privacidad y la incertidumbre sobre su futuro deterioraban el estado emocional de los detenidos.
En 2025, un juez le otorgó protección bajo la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, una figura legal que impedía su deportación a Colombia. La mujer presentó el recurso de hábeas corpus (mecanismo legal que protege a las personas contra detenciones arbitrarias) y logró recuperar su libertad en febrero de 2026, de acuerdo con la Agencia de Noticias AP.
Tras salir del centro de detención, se mudó a Texas y comenzó a reconstruir su vida. Como parte de las condiciones migratorias, debía portar un dispositivo GPS de monitoreo. Sin embargo, durante una cita rutinaria con ICE volvió a ser detenida. Según contó, las autoridades le informaron que ya habían encontrado un “tercer país” para enviarla.
En medio de la confusión y el miedo, tres semanas después fue subida a un avión con destino al Congo. La colombiana relató que durante el vuelo, de casi 24 horas, permaneció esposada de manos y pies. La aeronave aterrizó el 17 de abril.
¿Qué hace la colombiana en el Congo?
La mujer explicó que actualmente los deportados permanecen en un hotel y solo pueden salir acompañados por personal de la Organización Internacional para las Migraciones ( OIM), que decide a dónde pueden ir y qué actividades pueden realizar.
Aunque el hotel organiza algunas dinámicas recreativas, la colombiana aseguró que muchos deportados se sienten abrumados y aburridos debido a la incertidumbre sobre su situación migratoria.
También contó que la mayor parte del tiempo permanece encerrada en su habitación y únicamente sale para comer. Cada noche espera el momento de llamar a su hija de 10 años, a quien no sabe cuándo volverá a ver.
Por su parte, la abogada de la colombiana afirmó que la OIM le ofreció únicamente dos alternativas: regresar a Colombia o quedarse en el Congo sin apoyo económico ni garantías.
“Al deportarla a un tercer país sin darle la oportunidad de impugnar la decisión, Estados Unidos no solo violó su derecho al debido proceso, sino también sus propias leyes migratorias y obligaciones internacionales”, sostuvo la defensora.
El Congo es uno de los ocho países africanos que han alcanzado acuerdos con la administración Trump para facilitar la deportación de ciudadanos provenientes de terceros países.









