A partir del 21 de enero de 2026, los venezolanos y cubanos que apliquen para una visa B1/B2 (de turismo o negocios) deben pagar una fianza fijada por el funcionario consular a la hora de la entrevista y puede ser de $5,000, $10,000 o $15,000, informó el Departamento de Estado.
Trump incluye a Venezuela y Cuba entre los países que deben pagar fianzas de hasta $15,000 para visas de turismo y negocios a EEUU
EEUU amplió este miércoles la lista de países cuyos ciudadanos deben pagar una fianza de hasta $15,000 para optar por visas de turismo y negocios. Dos países de América Latina sumidos en crisis políticas, económicas y sociales profundas fueron agregados.
La información sobre este pago se conoció en agosto de 2025, cuando fue publicado en el Registro Federal. Para entonces, el Departamento de Estado solo dio a conocer que Malawi y Zambia debían pagar por la fianza a partir de ese mismo mes.
El 6 de enero de 2026 la lista se amplió. El gobierno sumó a una treintena de países, la mayoría de África y Asia, y de América Latina solo incluyó a Venezuela y Cuba.
El anuncio sobre la inclusión de Venezuela ocurre en medio de una crisis de liderazgo político que devino tras la captura de Nicolás Maduro el fin de semana y su imputación ante una corte de nueva York. Y Cuba, altamente dependiente de los acuerdos con Venezuela a partir del petróleo, tiene décadas sumida en una crisis económica que ha generado protestas esporádicas.
El Departamento de Estado señala en el anuncio que el pago del monto por aplicar a la visa no garantiza que el solicitante vaya a obtenerla. Precisan que si la visa es negada, el dinero no será reembolsado.
¿Por qué una fianza?
Con este programa piloto de 12 meses, el gobierno de Trump asegura que busca frenar la migración de ciudadanos provenientes de países con "altos índices de permanencia ilegal".
En el caso de Venezuela, para 2024 más de 19,000 personas se quedaron en Estados Unidos más del tiempo permitido por sus visas de turismo. Eso le da al país una tasa de incumplimiento del plazo de sus visas ( overstays, en inglés) de 8.57% para ese año. La tasa de Cuba fue menor, de 6.96%.
Ambas están muy por debajo de la Bután —también incluido en la lista para el pago de fianza: su tasa de permanencia prolongada fue de 21.75%, según el último reporte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para el año fiscal 2024.
La sección 221 (g) de la Ley de Nacional de Inmigración ya autorizaba a los funcionarios consulares a hacer el cobro de una fianza a quienes aplicaran a una visa de turismo o negocios "para garantizar que al expirar el plazo por el cual dicho extranjero ha sido admitido (...) abandone los Estados Unidos".
La fianza era contemplada como una opción cuando el funcionario analizaba "un caso dudoso", donde consideraba que existía la posibilidad de que la persona permaneciera en el país más allá del tiempo que autorizado de estadía. Hasta ahora, no se había implementado esta medida.
Además del parámetro del incumplimiento del plazo de las visas, el Departamento de Estado en el anuncio explicó que los gobiernos de los países en la lista no proveen información suficiente para vetar a los aplicantes.
"El Departamento ha seleccionado estos criterios como bases para requerir una fianza porque son generalmente indicadores de que un aplicante puede potencialmente quedarse por más del tiempo del que fue admitido en Estados Unidos", se lee en el anuncio de agosto.
La medida es una más que el gobierno de Trump suma para controlar a los venezolanos que quieren migrar a Estados Unidos. Abogados y organizaciones han coincidido en que esta ha sido la comunidad a la que Trump le ha limitado más el acceso a beneficios migratorios desde que retomó la Presidencia.
En 2025, rescindió la designación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para Venezuela y 600,000 ciudadanos de ese país perdieron ese beneficio. Muchos quedaron indocumentados. A finales del año pasado también anunció una pausa en las revisiones de trámites migratorios —y en sus decisiones— para migrantes de esta comunidad y de una veintena de países. Eso dejó en pausa desde peticiones de ciudadanía, hasta de residencia y asilo afirmativo, entre otras.
Venezuela tiene casi tres décadas sumida en una crisis a todo nivel que generó la mayor diáspora de la historia del país a partir de 2014: según cálculos de agencias de la ONU, casi 8 millones de venezolanos abandonaron sus casas y se marcharon sobre todo a países de América Latina, como Colombia.
Pero también llegaron a Estados Unidos: el Instituto de Políticas Migratorias calcula que para 2023, vivían en sus ciudades aproximadamente 770,000 venezolanos. Tras perder sus protecciones en Estados Unidos, muchos volvieron a su país, fueron deportados o emigraron a otros puntos. Sin embargo, no existen cifras claras sobre este nuevo éxodo en reversa.
En Cuba la situación no ha sido mejor. La isla ha vivido décadas de una crisis económica que se ha profundizado en los últimos seis años, con escasez de casi cualquier insumo y prolongados apagones por el endurecimiento de las sanciones estadounidenses, una economía estancada y el colapso del turismo. Tras la captura de Maduro y la mano de Estados Unidos inmersa en las decisiones del gobierno chavista sobre el petróleo, los habitantes de esta isla caribeña avisoran un recorte en el intercambio con Venezuela y con ello, una mayor profundización de sus carencias.
Esas décadas de crisis convirtieron a los cubanos en la cuarta mayor población hispana en Estados Unidos para 2021, según datos de la organización no partidista Pew Research Center. Entre el año 2000 y el 2021 pasaron de ser 1.2 millones de personas a 2.4 millones.
Qué pasa después de obtener la visa
Como condición de la fianza, explica el Departamento de Estado en su página, los portadores de la visa deben entrar y salir de Estados Unidos sólo por tres aeropuertos internacionales: el Boston Logan (BOS), el John F. Kennedy (en Nueva York) y el Washington Dulles (en DC).
La fianza es cancelada y el dinero es devuelto sólo si se dan tres condiciones: el portador de la visa sale de Estados Unidos en la fecha determinada o antes; no viaja al país antes de que venza la visa; o si —pese a tener la visa— se le niega la entrada a Estados Unidos en algún puerto de ingreso.
El caso de un beneficiario de una visa B1/B2 pasará a manos de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) si se inclumple con los plazos definidos para la estadía o si la persona introduce una aplicación para ajustar su estatus migratorio, incluyendo hacia un asilo.










