Qué pasa ahora con los más de 2,300 niños que ya fueron separados de sus padres

El presidente Donald Trump firmó el miércoles una orden ejecutiva que impide que se sigan separando a padres e hijos en la frontera sur, pero no detalla qué pasará con los niños que permanecen en centros de detención sin sus padres. Hasta el momento reina la confusión.

Hasta ahora no está claro cuándo, cómo o dónde los más de 2,300 niños que ya han sido separados de sus padres en la frontera sur se reencontrarán con ellos. Mientras tanto, los pequeños continúan siendo trasladados a centros de detención ubicados en todo el país –aunque algunos se encuentran en refugios en Texas, otros han sido enviados a lugares tan lejanos como Nueva York– y comienzan a reportarse casos de madres que han sido deportadas a sus lugares de origen sin sus hijos.

La orden firmada por el presidente Donald Trump no cambia nada. El daño a esos niños ya está hecho; han sufrido un trauma que según especialistas no puede resarcirse y según las políticas existentes, los padres son ahora los responsables de encontrarlos y buscar cómo reunirse con ellos, aunque se encuentran bajo custodia del Departamento de Salud.

El proceso de encontrar familiares, amigos y otros voluntarios en EEUU para que cuiden a los niños que se encuentran bajo custodia del gobierno ha sido construido primordialmente para lidiar con los menores que llegan al país sin acompañantes (y eso se mantendrá igual). De modo que no incluyen ningún procedimiento para reunir a esos niños que fueron arrancados de sus padres tras entrar de formar ilegal al país.

El Departamento de Seguridad Nacional, por su parte, no ha explicado cuáles son sus planes para encontrar a los padres de los niños detenidos y reunirlos.

"Nos mantenemos en contacto con los padres", aseguró el secretario de Salud Alex Azar a The Washington Post, sin ofrecer más detalles.

La reunificación

En una hoja de datos actualizada el 15 de junio, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) asegura estar trabajando para dedicar un centro únicamente a la reunificación de padres e hijos. También dice que el Servicio de Inmigración (ICE) trabajará con los padres detenidos para garantizar la comunicación regular con sus hijos, a través de videoconferencias, teléfonos y tabletas.

Reportes indican que hay bebés de hasta tres meses que han sido transferidos a centros en Michigan, según lo aseguró el departamento de derechos civiles de ese estado. Una afiliada local de CNN aseguró que por lo menos 81 niños han llegado a Grand Rapids desde el mes de abril.

Un total de 350 niños indocumentados, incluyendo uno de 9 meses, han sido trasladados a la ciudad de Nueva York desde que la política de 'tolerancia cero' entró en vigencia, afirmó el alcalde Bill de Blasio. Por lo menos 239 pequeños se encuentran bajo el cuidados de los centros Cayuga en Harlem. Algunos ya están en hogares de acogida.

También hay información de que al menos cinco niños migrantes han llegado a Carolina del Sur el mes pasado. Los niños tienen edades entre 7 y 11 años y la mayoría será situado en hogares de adopción temporal.

Lo que cambia por ahora es que con el decreto firmado por Trump las detenciones en la frontera seguirán, pero ahora sin separación de niños y padres y que las autoridades harán todo su esfuerzo para mantener la unidad familiar en la medida en que los recursos disponibles lo permitan.

Ayuda al Departamento de Defensa

Aunque la orden ejecutiva pide ayuda al Departamento de Defensa para que disponga de instalaciones para que las unidades familiares tengan donde estar, no se sabe a ciencia cierta si esa disponibilidad es inmediata.

El portavoz de la Administración para Niños y Familias de la Oficina de Salud y Servicios Humanos, Brian Marriott, dijo en un comunicado que "nuestro foco está en continuar dando servicios de calidad y cuidado a los menores (...) dar fondos a las instalaciones y reunificar a los menores con un familiar o esponsor apropiado desde que la oficina adumió el programa".

Esto significa que el proceso para la reunificación aún es confuso.

Para los niños que están todavía en instalaciones de la Patrulla Fronteriza, la orden es que permanezcan allí hasta que sus padres hayan ido a la corte a enfrentar cargos penales por cruzar ilegalmente la frontera, pero tampoco da detalles de cómo ocurrirá esa reunificación.

Con respecto a si todos los padres a los que les quitaron sus hijos están en Estados Unidos, Lilia Velásquez, profesora adjunta de la facultad de leyes de la Universidad de California en San Diego, dice que "No lo sabemos” y agrega que “lo que tenemos entendido los abogados es que en varios casos, varios padres ya fueron deportados y sus hijos se quedaroin en Estados Unidos”, agregó.

Velásquez señala que hay una situación difícil de comprender en relación de si los hijos han comenzado a ser entregados a sus padres. “Cuando se pide asilo o existe peligro para el menor, éste se queda en Estados Unidos, aunque al padre lo deporten. El Estado no puede permitir que ese niño sea regresado a un lugar donde el padre dijo que su vida estaba en peligro. El menor debe quedarse aquí por su bien, no se reencuentra con su padre deportado. La situación es muy compleja”.

Inflexibilidad

La abogada afirma que la separación refleja la actitud del gobierno, "a quien no le importa violar las leyes y recibir críticas" y que la inflexibilidad ha sido el común denominador en la política de 'tolerancia cero'.

“Se ha dicho que el presidente Donald Trump es caprichoso, no ve la lógica detrás de sus acciones. Esto nos tiene a nosotros bastante molestos. Estamos viendo una ola de coraje que no tiene precedentes en Estados Unidos”.

Con lo que respecta a la complejidad que hay en el proceso de regresar a los hijos con sus padres la abogada experta en temas migratorios señala que se volvió complejo a raíz de la política de 'tolerancia cero' y la separación ordenada por el gobierno al formularles a los padres cargos criminales por ingreso ilegal.

"Ahora estamos viendo que el retorno será muy complicado, pero eso debieron haberlo contemplado cuando comenzaron a hacerlo”, señála Velásquez.

“Mire, un ejemplo. Una madre mexicana llega y pide asilo junto a su hijo de cinco años. Cuando entra, a la madre la detienen y al menos lo enviaron a un centro de atención de infantes del Departamento de Salud y Recursos Humanos (HHS). Cuando ella se da cuenta de que le quitan al hijo, ella procede a renunciar al asilo. En ese momento a ella la deportan pero el niño se queda en Estados Unidos”, explica Velásquez.

“Porque una vez ese hijo queda en custodia del Gobierno de Estados Unidos, el estado tiene que proteger su bienestar, porque la madre cuando pidió asilo dijo que el niño corría peligro si seguía viviendo en México. Ahora todos nos estamos rascando la cabeza y nos preguntamos cómo vamos a reparar todo esto que fabricó el gobierno con su política de tolerancia cero”, concluyó.

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